Archivo | marzo, 2009

El corsario del jazz latino

21 Mar

por Carlos Fuentes

Un hombre del cine con ojo fino dijo de él que es el “Rimbaud del jazz latino”. Jerry González, el influyente trompetista y percusionista de Nueva York que aterrizó en España con el proyecto Calle 54, vuelve a las andadas. Versión musical de Curro Romero, mitad genio, mitad diablo, el líder de la Fort Apache Band ha sido rescatado del limbo por el cantaor Diego El Cigala, que produce su nuevo disco. Avísale a mi contrario que aquí estoy yo toma título de una canción que, entre otros, antes cantaron Tito Rodríguez, su autor, y Roberto Roena con la Apollo Sound. Ahora supone el estreno de Jerry González y Los Comandos de la Clave y primera referencia de la disquera Cigala Music.

La idea de recuperar a Jerry González, que en marzo próximo se presentará en concierto en la sala Clamores de Madrid, surgió una tarde en San Juan de Puerto Rico, una ciudad con raíces familiares para este gigante del jazz afrocubano nacido en el barrio del Bronx (Nueva York) a finales de la primavera de 1949. Lo recuerda El Cigala: “Allí lo sentí triste. Miré largo rato aquel gigante encorvado, sin saber dónde terminaban sus dramáticos dedos y dónde empezaba su trompeta. Y me di cuenta qué añoraba”. Con plan en mente, el cantaor y el trompetista regresaron a Madrid. “Necesitaba un empujón, y qué mejor que abrir mi sello con él. Jerry es un músico de la vieja guardia, de los que ya no quedan. Tiene mucho corazón, y absorbe lo que le echen, como cuando trabajó con Dizzy Gillespie y Tito Puente”, recuerda el cantaor nacido en el rastro madrileño, intérprete consagrado en lo latino con Lágrimas Negras.

De vueltas en Madrid, donde Jerry González es un habitual de las salas de jazz y donde ya ha cambiado de residencia media docena de veces, en apenas dos días de grabación surgió el repertorio nutritivo que ahora se publica en el disco Avísale a mi contrario que aquí estoy yo, una pieza que Tito Rodríguez popularizó en la época dorada del jazz latino en Nueva York. Es, además, el único tema que canta Diego Ramón Jiménez Salazar (Madrid, 1968), al que Camarón de la Isla apodó Dieguito El Cigala una mañana graciosa de cante y vinos en el rastro. “El jazz, como creo que también ocurre con el flamenco, no puede ser enseñado como si fuera un ejercicio de matemáticas. Alguien puede mostrarte cuál es el camino, pero seguirlo es cosa tuya”, afirma el cantaor.

No hay más que verles rematar los últimos detalles del repertorio. Músico y productor, trompetista y flamenco, rebosan satisfacción por un proyecto que completan tres instrumentistas cubanos habituales del circuito de jazz nacional: el bajista Alain Pérez, el pianista Javier Massó ‘Caramelo’ y el baterista Kiki Ferrer, con colaboraciones añadidas del percusionista flamenco Israel Suárez ‘Piraña’. “Es un disco muy fresco”, añade Diego El Cigala sobre piezas de largo recorrido como Resolution, In a sentimental mood, Love for sale, Obsesión y Tenderly. “Este trabajo no lo podía haber hecho en Nueva York porque allí la gente me tiene demasiado respeto. Y eso impide investigar para buscar cosas nuevas”, asegura, satisfecho, Jerry González, quien ya en 2002 había fundido jazz afrocubano de alto octanaje y aires gitanos con Los Piratas del Flamenco.

Mi primer encuentro con el flamenco se produjo con Sketches of Spain, pero tardé muchos años en enterarme de que Miles Davis había sacado esos sonidos de los cantes de la Semana Santa de Sevilla. Ese disco fue todo un descubrimiento y desde entonces la semilla del flamenco se quedó guardada en mi cabeza”, recuerda Jerry González, que se ha sacado una espina con este disco. Pero el músico, capitán de la Fort Apache Band de la que el prestigioso musicólogo Nat Chediak asegura que “llevan tanto tiempo en la vanguardia del jazz latino que ya son clásicos y todavía no se enteran” todavía guarda un poso amargo, por lo que entiende influencia perniciosa de lo comercial en el jazz latino contemporáneo. Habla sin tapujos y no deja títere con cabeza, pero prefiere no entrar en peleas a distancia. Él intenta, dice, ampliar una trayectoria en la que se han cruzado ya músicos como George Benson, Rashied Ali, Bebo Valdés, Jaco Pastorius, Chico O´Farrill, Patato Valdés, McCoy Tyner y Paco de Lucía, entre otros. Porque a los enemigos, aclara, los echa a un lado. “Es que ellos no saben que yo como candela”, y se despide entre carcajadas. 

Publicado en el diario Público el 21 de marzo de 2009

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