He venido a ver a dos genios dormidos

16 Mar

por Carlos Fuentes

Buenos Aires desde el cielo es como un gran invernadero. Hormigón, tejados y antenas, con el suelo pespuntado de esquinas verdes. Atrás quedó el inmenso sertão brasileño y, a un costado, la desembocadura del río de la Plata, ancho y turbio color de canela en rama, espeso y hondo como su historia tumultuosa.

En la tienda del aeropuerto internacional de Ezeiza ajusto la primera cuenta pendiente: una edición antológica de la revista Rolling Stone dedicada a Luis Alberto Spinetta, santo y seña del mejor rock argentino. Es una publicación ejemplar, otra prueba más del aprecio enorme que atesora el rock nacional en este país de cuarenta millones de habitantes. En esta ciudad, Santa María de los Buenos Aires, que cuenta trece millones de almas. El trayecto hasta el centro, cuarenta minutos en una suerte de travelín apresurado por cinco siglos de historia, reconcilia con el mejor periodismo cultural. Emociona comprobar el respeto por los héroes caídos, ahora que el flaco Spinetta se nos fue. Aquel 8 de febrero en el que ya, jamás, tendré nada que celebrar.

Se marchó el muchacho de los ojos de papel, aquel pibe bueno que nos enseñó a volar junto al Capitán Beto. Entre libros de buena memoria. Bien merece Spinetta un homenaje como dios manda, y se lo ha escrito Claudio Kleiman: “Las canciones de Spinetta inspiraron a artistas, obreros, músicos, barrenderos, marginales, médicos, panaderos, borrachos, poetas, ingenieros, amas de casa, enfermeros, físicos nucleares, mucamas, contadores, presidentes, seres de todas las razas y estratos sociales, de los más diversos andariveles de la vida”.

Yo, de mayor, quiero escribir en Rolling Stone. Pero ahora toca seguir luchando y anoto en rojo otra cuenta por saldar. Porque he venido hasta aquí para ver a otro genio dormido. Para visitar a Gustavo Cerati, el motor del más notable pop de guitarras que ha parido la lengua española. Con Soda Stereo, entre 1984 y 2008, el cantante y guitarrista tocó el cielo en una veintena de discos editados junto al bajista Zeta Bosio y al baterista Charly Alberti. Gustavo Cerati (Buenos Aires, 1959) también lanzó carrera en solitario en una hoja de ruta que incluye piezas de enjundia como Amor amarillo, Bocanada y Fuerza natural. Nada que ver con la canción chafalmeja que vomita cada día la radio en España. Porque aquí no se venden cuentos, aquí el rock está en la calle. En los boliches, y en el recuerdo del baño de la cafetería La Perla del Once, donde una madrugada de mayo de 1967 Tanguito y Litto Nebbia compusieron la emblemática canción La balsa, quizá la primera piedra filosofal del mejor rock cantado en español.

Gustavo CeratiGustavo Cerati Clark, el hijo de Juan José y Lilian, aquel pibe que soñó (e hizo realidad) un trasunto de Police y The Cure en castellano, duerme ahora en una habitación de la clínica Alcla. Allí se espera, esperamos, su despertar desde que el 15 de mayo de 2010 sufrió un accidente cerebrovascular después de un concierto en la Universidad Simón Bolívar de Caracas (Venezuela). Al año siguiente, y aquí se cierra un círculo emotivo que me trae a Buenos Aires, Luis Alberto Spinetta visitó al “genio dormido” en la clínica porteña: “Me dí cuenta que no tienen valor las cosas a las que uno da importancia. Es un respeto diferente por las horas que uno vive. Al ver a este genio dormido, no tienes derecho a estar ni de mal humor si estás bien de salud. Uno debe estar dispuesto a una entrega constante”. El Flaco ya no está para cantarle, marchó de anticipo, pero aquí dejo mis mejores flores y toda mi esperanza por Cerati.

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3 comentarios to “He venido a ver a dos genios dormidos”

  1. saray 27 de abril de 2012 a 12:56 #

    Fabuloso. No tengo palabras. Es un texto maravilloso. Por estas cosas merece la pena internet. Gracias.

  2. Diego 4 de mayo de 2012 a 20:45 #

    El viaje soñado con alguno de mis personajes preferidos. Que envidia.Salvo por la fatalidad de haber perdido ya a uno de los grandes. Madrid. Mayo del 2010.En las puertas del Lope de >Vega, antes de disfrutar de Fito me enttregan el anuncio del próximo recital de Cerati. Lo demás ya lo has contado tú.Espero emularte algún dia y, aunque ya sea algo tarde, perderme por las calles porteñas recordando a los dos.

  3. BJK 25 de octubre de 2012 a 22:24 #

    Che gordo!!! me gustaría sacar tiempo para leerte, creo que estuviste bárbaro en este texto, salido de muy adentro!!!

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