Sobrevivir para cantarla

17 May

Gino Paoli 2009

GINO PAOLI

por Carlos Fuentes

Ha escrito tantos himnos cotidianos que la etiqueta de mito queda corta. Cronista del alma sentimental del italiano medio, vividor como gato silvestre, esta leyenda de la canción mediterránea exprime su medio siglo de sabiduría musical en clave de jazz. Reflexivo pero rotundo, este perro viejo genovés habla de la vida, del amor y de la muerte. Él, suicida frustrado, que a punto estuvo de no contarla.

Gino Paoli (Monfalcone, 1934) es un legítimo superviviente. Criado en la Italia de posguerra, entre las cenizas del fascismo, este cantante atesora una vida sin parangón fácil. Crecido en Génova, el autor mediterráneo (“mi identidad está más cerca de Barcelona o Marsella que de Milán”) ha entregado radiografías sentimentales del pueblo italiano. En 1959 debutó con Senza parole, primera estación de un repertorio que incluye piezas esenciales como Sapore di Sale, Senza Fine o Il Cielo en una Stanza. Leyenda construida a golpes (“si te sabes levantar, la derrota merece la pena”) y ciertas dosis de suerte divina (en 1963 se pegó un tiro en el pecho y desde entonces vive con una bala alojada en el pericardio), Gino Paoli vuelve ahora reconvertido en cantante de jazz tras haber sido, por este orden, voz de canción ligera, estrella en San Remo, pintor, cazatalentos (descubrió a Lucio Dalla y Fabrizio de André) y político comunista.

Discúlpeme, pero no es fácil entrevistar a un superviviente…

[risas] Sí, es difícil porque hay un problema: no hay mucha gente como yo”.

Viendo cómo está el patio, ¿ha merecido la pena vivir esta vida?

Es difícil mirar el mundo como está ahora, sin una certeza, sin seriedad. Es un mundo de apariencia e imagen, no de sustancia. Me causa desasosiego, pero hay algo más importante: la esperanza, el optimismo. Ahora existe un horizonte que puede ser y que espero que sea, que haya un futuro, un mañana. Escribo ahora, como siempre he escrito, no para contentar el gusto de la situación sino para hablar de lo que es importante. Y por encima de todo está la sustancia y después la emoción. La emoción es preguntarse cómo, por qué; es la pregunta más importante. Son las cosas más importantes para un escritor, el por qué y el si. Son las madres de lo que uno escribe. Y se escribe no para contentar sino para enriquecer a los otros. Quizá hoy la esperanza somos los supervivientes”.

Y en tiempos de mucha respuesta y poca pregunta, ¿qué aporta un músico?

La respuesta es siempre un dogma, una certeza, y yo no creo en las certezas. Las preguntas provocan otras preguntas, pero jamás una respuesta. La respuesta es definitiva, es un dogma. Las preguntas sirven para provocar otras preguntas, para ampliar tu visión. La gente pretende respuestas siempre y la primera respuesta que pretende la sociedad es la religión, es la vida eterna, una vida sin muerte. Es la respuesta principal que la gente pretende para conseguir tranquilidad. Tener una respuesta sin lógica es lo que pretende la gente. Todas las respuestas que proyectan un beneficio para la humanidad las corta la religión. ¿El mundo es el centro del universo? No, no es el centro”.

Gino Paoli

Quizá porque esas preguntas sin respuestas generan miedo…

El miedo lo crea la religión cuando tiene respuestas para todo. Todas las reglas, como los Diez Mandamientos, son no, no, no… no robar porque tienes miedo a que te robe, no matar porque tienes miedo a que te asesine. Siempre está el miedo. La única regla, que no es regla, del hombre como yo lo entiendo es el honor. Yo no golpeo a un hombre cuando me apoyan otros diez porque va contra mi honor, no pego a un niño porque va contra mi honor. No hago cosas porque tengo vergüenza de esas cosas, ese es el honor. No es que tenga miedo sino que no quiero ir contra mi honor. Esa es mi única regla en la vida”.

Esos valores intangibles son ahora mercancía de segunda mano…

Ahora parece que tú no haces algo no porque vaya contra tu honor sino porque tienes miedo de que te penalicen, pero no es así. Yo no hago cosas que no quiero, no por la pena sino porque van contra mi honor. Y se acabó. Hay un problema enorme que se llama racismo, negación del otro, y es un problema biológico. Si un animal tiene un territorio para vivir siempre habrá otro animal que quiera ese espacio. Todo lo que sucede ahora está relacionado con el espacio vital. Y después hay otro problema: el hombre tiene la necesidad de ser aprobado por los demás, como si el valor sólo existiera si es aprobado por los demás. Así se llega al momento en el que solo la imagen es lo importante, parece que sólo importa que los demás te vean. Es una búsqueda del éxito como única forma de existir: si no te ven, no existes. Puedo entender que un niño vea así la vida, pero cuando eres adulto tú vales lo que vales y no lo que los demás dicen que vales. Es el muro de la pura imagen, porque parece que solo la imagen es lo importante y no la sustancia. Es un mundo de mierda”.

¿Y qué puede hacer una canción?
“La canción es una patada en el culo de tu pensamiento. Es una manera para provocar a tu pensamiento. La misión del artista es crear para provocar tu pensamiento”.

Pausa Relax di Gino Paoli - Concerto

Usted ha vivido la popularización de la música y la industrialización de la cultura. Ahora la música no es un disco, es un archivo en un ordenador. ¿Ha influido esta evolución en la esencia de los creadores?

No, no. Puede influir para que puedas utilizar otros medios de grabación. La música ahora se hace para gustar, para contentar. Con la comercialización, todo es igual. Y no sólo sucede en la música. Esta masificación se reproduce en más ámbitos de las manifestaciones humanas. Una vez preguntaron a Indro Montanelli qué opinaba sobre el periodismo y respondió que está mucho mejor que cuando él empezó, aunque ya no hay grandes periodistas. Quiso decir que el nivel técnico puede ser más alto, pero ya no hay distinción porque todo está homogeneizado. No se ve una diferencia. Y el culpable es el consumismo. Se trata de condicionar al público para que ame lo mismo y así cueste menos”.

Porque una sociedad clónica es más barata…

Eso es. El consumismo quiere que todos seamos iguales para conseguir ese objetivo que le beneficia. El individualismo no funciona con el consumismo. Si compras algo, no eres quien elige sino que te lo han impuesto. Lo único que tenemos para evitar esto es el conocimiento. Porque la libertad es la hija del conocimiento. Cuando era joven hablábamos durante horas. Porque no había televisión, que es el gran medio del consumismo. Y la televisión es el caballo de Troya del consumismo. ¡Joder, no es posible que exista solo esa marca de jabón! El consumismo ha condicionado el gusto de las personas. Y la libertad no es poder hacer una cosa sino poder elegir qué cosa quieres hacer”.

¿Por qué la sociedad, sobre todo el joven, confunde la idea de libertad?

Voy a poner un ejemplo familiar. Mi hijo vino un día y me dijo que el mejor guitarrista del mundo es George Benson. Y yo le dije que podía ser, pero le sugerí que escuchara diez o doce discos de guitarristas que yo conozco. Al tiempo, mi hijo volvió y me dijo: “Papá, puede ser que el mejor guitarrista sea Tal Farlow”. ¿Por qué mi hijo puede cambiar de opinión? Porque ahora conoce a Tal Farlow después de haber escuchado a diez guitarristas. La libertad es la hija del conocimiento. Más conocimiento da más libertad a la gente, ya que si la gente no conoce no puede tener la libertad para poder elegir lo que más gusta”.

¿Y se puede erradicar esta epidemia mundial?

Hemos vivido de pequeños egoísmos, de categorías, de regiones, del lobby de las naciones. Hoy el problema es mundial, con pequeños egoísmos que van a provocar el desastre. ¿Esto es bueno o malo? Puede ser el fin o puede ser el punto de partida. Si no se entiende que estamos en el mismo barco, este es el fin. Y los tecnócratas lo pueden salvar, no sé si salvar, pero al menos sí evitar el desastre de Europa. El de los tecnócratas es un gobierno que no está para contentar como lo están los políticos, pero si cae Italia, cae España y viceversa. Todos estamos en un mismo barco. Si hay alguien que puede salvarlo son los tecnócratas y no políticos preocupados por contentar con políticas populistas”.

En eso Italia lleva ventaja, allí Berlusconi fue el populista maestro…

El éxito de este personaje radicó en que buena parte de los italianos son unos cretinos. Y no tienen conocimiento suficiente para ver esto. No quieren que les toquen su parcela y la mayoría de ellos están condicionados, esa es la razón de Berlusconi. No olvide que Berlusconi comenzó a condicionar a toda Italia hace más de 30 años y el país ha estado abocado a tener un gusto masivo”.

¿Fue una política de terror maquillada como una comedia?

Sí, así fue. Berlusconi es una figura tan trágica que se convierte en cómica. La tragedia a veces se convierte en algo cómico. Como una pieza de Ionesco en la que se entiende esta dualidad entre drama y comedia”.

Si usted hubiera muerto en 1963 no habría visto esa obra de teatro bufo…

Aún no sé cómo hemos llegado hasta aquí. Cuando era joven no estábamos tan condicionados, era mucho más fácil ser libre. Giorgio Gaber lo resumió muy bien en una ocasión: “Antes teníamos un enemigo a combatir fuera, ahora es más difícil porque el enemigo está en nosotros”. Es nuestro yo manipulado”.

Usted casi pierde la batalla por asuntos de amor. ¿Cómo contempla ahora su intento de suicidio? ¿Se explica por qué no murió, suerte o destino?

El suicidio fue un intento de ser libre. Eso es el suicidio y no pasó porque la muerte llega cuando tiene que llegar, no cuando tú quieres. Pero llegará”.

Ahora la gente se suicida por deudas, ya nadie se mata por amor…

Es síntoma de cómo están las cosas. El valor más importante es el dinero”.

Y el poder…

El poder es una consecuencia del dinero. Berlusconi tuvo poder porque tenía mucho dinero. Pero yo nunca miro a una persona por su dinero o por su éxito. La dictadura no es sólo cuando hay un dictador. También existe la dictadura derivada del culto al dinero, la dictadura del instante. Son la misma cosa. Son situaciones en las que también se suprime, se corta la libertad de la persona”.

Jazz (otra vez) en tiempos de cólera

Gino Paoli encontró el jazz en tiempos de guerra. “Había un tanque americano estacionado en mi calle y de él salía la trompeta de Louis Armstrong; era 1945 y me enamoré de esa música”, recuerda el cantante, que luego profundizó en Nat King Cole, Tony Bennett y Billie Holiday con discos llegados de Francia. Ya en los años 60, el guitarrista Wes Montgomery versionó su Senza Fine. Tras medio siglo de canción, en 2007 atendió la petición del trompetista Enrico Rava para un único concierto con la élite del jazz transalpino. “Me explicó la voz que buscaba e insistió en que esa voz era yo. Hicimos una actuación y gustó tanto que después hicimos tantas que ya he perdido la cuenta”, explica Gino Paoli. El álbum Milestones plasmó el regreso de este gigante, ahora ampliado con Un Incontro In Jazz (2011). Música sin imposturas. “Ser artista es un oficio, como ser carpintero. Sé que soy artista, no sé en qué posición estoy, pero soy artista. Y el artista siempre busca experiencias porque toda experiencia es importante, y un artista no debe mirar atrás”. ¿Y el éxito? “El éxito es un accidente, un accidente no buscado. Sólo quiero expresarme como persona”.

Publicado en la revista Rockdelux en marzo de 2012

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