La alegre música africana de los ciegos de Malí

18 Dic

Amadou & Mariam

AMADOU & MARIAM

por Carlos Fuentes

Se equivocó quien pensó que apenas eran otra anécdota simpática llegada de África. Quince años y siete discos grandes después, los malíes Amadou Bagayoko y Mariam Doumbia han logrado trasladar su afro-pop ardiente y pegajoso a sitios nuevos en la música actual. El cuento feliz de la pareja de ciegos de Bamako reivindica audacia y superación ante la tristeza contagiosa de estos días de cólera.

Esta es la historia de una lucha cotidiana, el cuento optimista de una pareja de invidentes africanos que, lejos de caer en el derrotismo, hizo de la necesidad virtud para defender su carrera artística en una de las minas sonoras del oeste de África. El guitarrista Amadou Bagayoko y la cantante Mariam Doumbia ya habían publicado cuatro discos entre 1999 y 2003, pero fue la aparición de un socio europeo el factor que terminó por diseñar ese sonido ardiente y pegajoso que caracteriza el afro-pop de la pareja de ciegos más famosa de Malí. Con la llegada de Manu Chao a Bamako, provocada por la escucha accidental de una canción del dúo mientras viajaba en taxi por las calles de París, la música de Amadou & Mariam dio un salto en calidad y proyección internacional en el disco Dimanche à Bamako (2004). Paso adelante en profundidad de campo, con el sonido pespuntado con retazos de música global que caracteriza al superhéroe que una vez fue capitán de Mano Negra. Y el resto, valga el tópico, es historia. Pero una historia de las buenas, de esas que conviene leer en días de cólera para, por si aún quedan dudas, entender que el mundo no acaba hoy. Y que es mejor seguir camino a estar bloqueado en la melancolía de la derrota pasajera.

amadou et mariam

Amadou Bagayoko, que antes de conocer a Mariam Doumbia, ya participaba en los recitales que el seminal grupo Les Ambassadeurs ofrecía cada noche en el hotel de la estación de trenes de Bamako, luce contento y satisfecho. Ahora se cumplen treinta años de su unión, sentimental y artística, con Mariam tras conocerse en un colegio para ciegos. Él, que pronto cumplirá 58 años, perdió la visión a los dieciséis. Mariam, cuatro años más joven, sufrió una enfermedad a los cinco. En 1982 comenzaron a cantar juntos en la orquesta Eclipse dirigida por Idrissa Soumaouro. “Nuestra música ha evolucionado mucho estos años porque cada vez que grabamos hemos intentado añadir novedades a nuestras canciones”, cuenta por teléfono el guitarrista. “Ahora somos más universales porque hemos adoptado aspectos de la música electrónica, pero también del jazz y del blues. Esta voluntad también se puede ver en la diversidad de instrumentos que utilizamos, a balafón y kora tradicionales añadimos otros contemporáneos. Y eso ha permitido evolucionar a nuestra música hacia mayor universalidad”. ¿Y esta mayor proyección internacional ha cambiado también a las personas? “No, no creo”, responde, “seguimos siendo los mismos Amadou y Mariam, aunque quizás sí se han modificado algunas de nuestras preocupaciones. Tener éxito y ser conocidos a nivel mundial nos ha permitido implicarnos más en otros aspectos humanitarios. En ese sentido sí que hemos cambiado, pero quizá desde fuera no se vea. Nunca esperas éxito tan grande que permita que tus canciones sean conocidas por tanta gente a nivel mundial. A veces habíamos pensado en ser conocidos en nuestro ámbito, pero no en todo el planeta”.

amadou bagayokoDebe ser así. De hecho, su nuevo disco, Folila (Because Music, 2012), ofrece una invitación al baile. “En el idioma bambara, la palabra folila significa “vengan todos juntos a hacer música” y lo hemos titulado así porque en el disco hemos invitado a algunos amigos”, explica Amadou Bagayoko. “Las canciones fueron grabadas en tres lugares diferentes, en Estados Unidos, en África y en Europa, porque quisimos dar una dimensión universal a los nuevos temas. Planteamos este disco como encuentro de músicos de diferentes estilos, del rock al blues y los ritmos tradicionales”. Sin embargo, el álbum final es el producto de cambios sobre la marcha. Porque el plan original era grabar Folila en un formato doble: registrar las canciones con arreglos, digamos, tradicionales y también añadir un segundo disco con las mismas piezas pasadas por un tamiz más global. ¿Que haya quedado todo en un solo disco supone cierto fracaso? “No lo creo”, rebate Amadou Bagayoko. “Es cierto que al principio planteamos grabar dos álbumes diferentes, pero durante la grabación íbamos cayendo en la cuenta de que todo lo que hacíamos tenía un punto de conexión. Y finalmente decidimos combinar todo lo logrado en esas sesiones para publicar la música en un único disco”. En Folila participan artistas occidentales como el francés Bertrand Cantat (Noir Désir), Santigold, TV On The Radio y Jake Shears (Scissors Sisters). “Muchas de las colaboraciones suelen surgir a partir de encuentros en festivales en los que coincidimos con otros artistas. Y suele ser gente con la que hemos tenido la oportunidad de tocar en un escenario. En el caso de Bertrand Cantat, él nos fue a ver actuar y así surgió la idea de una futura colaboración. Con TV On The Radio nos encontramos en Nueva York. Así surgen colaboraciones con las que buscamos una diversidad basada en la diferencia. Buscamos artistas capaces de aportar otros colores, otras formas de hacer música y otras voces a nuestras canciones. Y todo ese proceso nos enriquece como músicos y como personas”.

mariam doumbia¿Y el hecho de que sean ciegos juega algún papel en la proyección lograda en los últimos tiempos? Porque, con el debido respeto, hay quienes dicen que la repercusión internacional de Amadou & Mariam tiene que ver con cierta caridad mal entendida con África. Amadou Bagayoko no esquiva la pregunta. Es más, parece que la esperaba. “Creo que nuestro éxito tiene mucho que ver con el valor, con el hecho de que seamos dos personas ciegas y que no nos hayamos quedado quietas en nuestro mundo. Eso ha sido muy apreciado por el público. Y nuestro éxito depende mucho de nuestro valor y de nuestra determinación, es lo que la gente ha valorado mucho”. No es habitual esta visión de África, donde parece que solo hay novedades cuando llegan malas noticias. Porque África, por desgracia, se sigue asociando a pobreza, guerra y discriminación. Y quizá la música de Amadou & Mariam permita que el mundo occidental abra los ojos. “Estoy absolutamente de acuerdo con este análisis que haces de África. Y por eso nuestra lucha es hacer ver otras caras de África. Porque es cierto que hay problemas graves en África, pero también hay otras muchas cosas… la alegría, la cultura y una gran solidaridad entre las personas. Nuestro combate es hacer ver al resto del mundo esas otras partes positivas de nuestro continente, otros aspectos que por desgracia no son tan conocidos como las malas noticias”.

Sin embargo, la actualidad última de Malí no augura buenos tiempos. En el norte del país la rebelión tuareg ha sido vampirizada por grupos de islamistas radicales, se ha comenzado a aplicar la ley islámica sharía, se tienen noticias de primeras lapidaciones y, a lo peor, el horizonte de una guerra civil abierta amenaza con acabar con el desarrollo sostenido que Malí había experimentado en la última década. Cuesta no preguntarse qué opinaría Ali Farka Touré de los combates fanáticos en su región natal. “Todo lo que está ocurriendo en el norte de mi país es algo muy lamentable para todos los malíes”, reconoce Amadou Bagayoko. “No es para nada una situación ventajosa para ninguno de nuestros compatriotas y ya es necesario encontrar una solución definitiva a ese conflicto. Pero los músicos solo podemos ofrecer las canciones como zona de encuentro. Nuestra música siempre se concibió como un lugar de encuentro entre culturas diferentes, incluso dentro de nuestro país. La música como un lugar de disfrute común de la alegría. Siempre hemos cantado para que la gente se pueda dar la mano, y seguiremos en este empeño aunque ahora no corran buenos tiempos”.

amadou bagayoko & mariam doumbia

Entretanto, la vida continúa. Amadou & Mariam siguen en una gira internacional mientras su nuevo álbum no deja de cosechar parabienes. Rolling Stone ya lo ha destacado como uno de los mejores discos de la primera mitad del año. E incluso su hijo Sam Bagayoko ha afianzado el trío SMOD, también con ayuda de Manu Chao. Después de esta década espléndida, ¿queda algo por lograr, algún sueño por cumplir? “En la vida hay que ser ambicioso y tener ganas de ir siempre más allá, pero creo que nosotros ya hemos llegado más lejos de lo que nunca habíamos soñado”, explica Amadou Bagayoko. “Ahora disfrutamos una situación que supera con creces cualquiera de nuestros sueños, pero seguimos apegados a nuestra realidad. Aunque tengamos más éxito, lo compartimos con nuestra gente, con nuestras familias, amigos, hermanos… con toda esa gente que nos quiere. El éxito de nuestras canciones no nos ha alejado de nuestra realidad social ni de nuestros orígenes. Nunca hemos pensado de una manera distinta porque ahora nuestra música tenga tanto éxito en todo el planeta”.

La estación que era una fiesta

les ambassadeursCon siete discos publicados desde la presentación con Je Pense à Toi (1998), la proyección de Amadou & Mariam ha desbordado fronteras. Pero antes del éxito, el guitarrista ya había probado las mieles de la fama nacional. Entre 1974 y 1980, Amadou Bagayoko integró Les Ambassadeurs, uno de los grupos pioneros de la música malí. Creado en 1971 como zona de encuentro entre sonidos tradicionales, jazz y ritmos latinos, el conjunto titular del hotel de la estación ferroviaria de Bamako dio un salto de calidad con la incorporación, en 1973, del cantante albino de la voz de oro, Salif Keita. “Les Ambassadeurs fue, sobre todo, una escuela para los músicos de Malí”, recuerda Amadou. “En aquella época empecé a aprender a tocar cualquier tipo de música. Mis años en Les Ambassadeurs fueron una gran escuela cultural donde aprendí las músicas de África, pero también otros sonidos como el blues, el jazz o el rock”. Intérpretes como Idrissa Soumaouro, Kanté Manfila o Sory Bamba afianzaron la reputación de Les Ambassadeurs, que compartía trono con otras bandas influyentes como Super Rail y Orchestra Badema, esta última liderada por la voz trémula de Kasse Mady Diabaté, ahora en AfroCubism. “Fue una época de mucha alegría, y también de aprendizaje”.

Publicado en la revista Rockdelux en octubre de 2012

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