Archivo | febrero, 2013

Pablo Milanés: “El socialismo cubano se ha estancado”

25 Feb

Pablo Milanés

Por Carlos Fuentes

Es hora de siesta, pero Pablo Milanés (Bayamo, 1943) responde con brío desde Vigo. Está de nuevo en España, ahora a la espera de ser papá de gemelos (y ya tiene seis hijos) y calentando motores para una nueva gira. Responde resuelto, habla sin tapujos de Cuba, del momento histórico que se avecina. Y considera agotada la etapa de los hermanos Castro. “Este socialismo dio todo lo que iba a dar, estamos paralizados y tenemos que hacer reformas”, afirma el cantautor.

¿Cómo lleva vivir sin La Habana?

“Terrible, la verdad. Ya llevo un mes aquí y nunca me había separado más de veinte días de La Habana. En cuarenta años de oficio no recuerdo haber estado un mes fuera. Y me siento muy extraño, tengo mucha nostalgia, voy aquí a la playa de Samil, pero no es lo mismo que el malecón de La Habana”.

¿Ha sido la nostalgia una fuente de alimentación para su canción?

“Sí, esa nostalgia está perenne en mi obra y se manifiesta a veces de forma indirecta, pero siempre se manifiesta. Es una característica del isleño”.

Ya lo cantó: “El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos”.

“Y amo a esta isla, soy del Caribe esas características no se pueden obviar ni al hablar, ni al reír, ni al disfrutar; ni siquiera cuando sufres o eres pasional. Todo tiene que ver con lo isleño”.

Hábleme de su isla, ¿cómo ha dejado Cuba?

“Bastante mal. Después de tres ciclones, una crisis que no se acaba de solucionar y unos dirigentes que no hacen nada por sacar adelante el país nuevamente en medio de esta parálisis. Si a esto se agrega la crisis mundial, pues estamos bien arreglados”.

¿No confía en que Raúl Castro dé un paso hacia delante?

“Yo no confío ya en ningún dirigente cubano que tenga más de 75 años porque todos, en mi criterio, pasaron sus momentos de gloria, que fueron muchos, pero que ya están listos para ser retirados. Hay que pasar el testigo a las nuevas generaciones para que hagan otro socialismo, porque este socialismo ya se estancó. Ya dio todo lo que podía dar, momentos de gloria, cosas imperecederas que aún perviven en la memoria y en los hechos cotidianos del cubano, pero tenemos que hacer reformas en muchísimos frentes de la Revolución, porque nuestros dirigente ya no son capaces. Sus ideas revolucionarias de antaño se han vuelto reaccionarias y esa reacción no deja continuar, no deja avanzar a la nueva generación que viene implantando un nuevo socialismo, una nueva revolución que hay que hacer en Cuba”.

Y a esos viejos revolucionarios, ¿la historia los absolverá?

“Sí, creo que sí. Simplemente deben retirarse, pero no creo que haya que juzgarlos por nada. Hicieron lo que tenían que hacer en su tiempo. Simplemente, ahora no están haciendo lo que deben hacer”.

Pablo Milanés (retrato)

¿Qué es lo más triste que contempla usted?

“Es tal la situación que está viviendo el cubano que ya no puede vivir más de promesas. Las conquistas antiguas están ahí. Hay que ir hacia nuevas conquistas. Se logran con nuevos pensamientos y una dinámica nueva que [los dirigentes] no son capaces de ejercer . Estamos paralizados en todos los sentidos, hacemos planes para un futuro que nunca acaba de llegar”.

Lo que causa resignación y desasosiego en nuevas generaciones…

“No solamente el desasosiego. Los jóvenes cubanos se forman de un modo muy hermoso, pero luego tienen que emigrar para proyectar lo que estudian. Es muy triste porque ni siquiera un exilio político, sino un exilio económico por las pocas condiciones que hay en nuestro país. Que se divida la familia, que se cercene esa relación filial es absolutamente inadmisible en estos momentos”.

Hace días, Wendy Guerra escribió sobre la caída de estereotipos; ya es políticamente correcto tener amigos gays, ya no hay represión brutal como en los primeros años de la Revolución…

“No es tan brutal, pero tampoco es tan abierta. Hace quince años deciqué la canción Pecado original a mi director artístico, que es gay. En esencia esa realidad no ha cambiado todavía. Hay que ir más allá, pasar de las palabras a los hechos. Todavía hay mucho prejuicio contra los homosexuales en Cuba”.

También con el turismo sexual, y los españoles son campeones…

“Turismo sexual hay en todas partes del mundo. Cuba destacó por una imagen inmaculada ante los ojos del mundo y cuando empezó a ser un país normal, como todos, parecía que se caía el mundo. Prostitución hay en todas partes, y mucho más corrupta que la que existe en Cuba. Simplemente, la imagen de Cuba se ensució, entre comillas, ante la imagen que daban admiradores, entre comillas, de la Revolución”.

¿Qué influencia tiene esta trayectoria política en la poética cubana?

“Puedo hablar por mí: en Regalo, mi último disco, manifiesto todo mi pensamiento actual sobre la situación cubana e internacional. No es que el artista deba expresarse siempre en estos términos, pero si sus canciones tienen un ápice de realismo y dignidad hay que retratar el momento en el que vive. Así como expresamos la gloria que vivimos en un momento, también debemos expresar lo que estamos sufriendo ahora. Pero hay que tener valor, en primer lugar, y hay que tener dignidad y entereza para poder afrontar la situación que atraviesa Cuba ahora. Mucha gente tiene miedo a hablar porque hay un sistema detrás de censura, de represión callada y oculta que no te permite hablar libremente y que hay que echar abajo ya, cuestionarlo de un modo radical. Son cosas que se han venido planteando anteriormente, inclusive por la dirigencia cubana, pero no se han llevado a cabo”.

¿Es necesario un dictador para que haya canción de autor?

“No, hombre, no. Eso es una barbaridad. Esa pregunta que usted me ha hecho es una barbaridad. No hacen falta dictadores en ningún lugar para nada”.

nueva trova

Política aparte, Cuba sigue de moda. Ha vuelto el bolero…

“En Cuba tenemos un defecto: olvidamos las expresiones que nos han antecedido. Y dos de ellas han sido el filin y la canción tradicional. En 1981 empecé a recuperar el bolero filin y en 1982 inicié la serie Años, que ya tiene seis discos. En aquel momento, esa música estaba completamente olvidada. No quiero decir que todo sea gracias a mí porque sería demasiado pretencioso, pero no hay duda de que fui el primero en tratar de reconquistar esos valores que se habían perdido y que estaban olvidados”.

Tuvieron que ir un guitarrista norteamericano y un productor inglés a grabar Buena Vista Social Club. ¿Cómo le sentó?

“Indudablemente muy mal, porque yo estaba haciendo pobremente, de manera muy artesanal, todo ese trabajo que anteriormente no había sido reconocido. De hecho, a día de hoy aún no ha sido reconocido”.

Al menos, Buena Vista Social Club permitió una vejez cómoda a muchas leyendas…

“Sí, la vejez que siempre debieron haber tenido”.

Que era imposible en Cuba…

“Fueron completamente olvidados”.

Milanés

 ¿Alberga esperanzas en la presidencia de Barack Obama?

“Sí, cómo no. Soy un ciudadano negro y que Estados Unidos haya tenido una ley de derechos civiles conquistada en los años 60 y que, menos de cuarenta años después, ya tenga un negro presidente es tanto o más que lo que hemos logrado nosotros en Cuba, donde los negros aún no tienen ni poder real ni verdaderas oportunidades. Es una vergüenza que en Estados Unidos haya un presidente mestizo no hayan ejercido el poder en cincuenta años”.

Medio siglo también tiene el bloqueo, muchas veces utilizado como mera excusa…

“El bloqueo tiene dos caras: realmente nos ha afectado durante cincuenta años, pero está la otra cara, el auto-bloqueo, que hemos utilizado como una emergencia para defendernos de nuestros errores en determinados momentos”.

En una de sus últimas canciones…

“Quisiera que me preguntaras por algo artístico, parezco un ministro en lugar de un cantante”.

En Suicidio esboza a un creador que está en el ocaso…

“No es que esté en el ocaso, más bien está decepcionado por todo lo que ocurre a su alrededor”.

 ¿Es una canción autobiográfica?

“Sí, totalmente autobiográfica”.

 ¿Y siente Pablo Milanés que le quedan pocas cosas por contar?

“No, me quedan muchas por contar. Cuando canto cosas negativas parece que voy a morir, pero no, estoy vivo todavía”.

Publicado en el diario Público en diciembre de 2008

Anuncios

La última gambeta de Sesé

23 Feb

Ezequiel Pérez Plasencia

EZEQUIEL PÉREZ PLASENCIA

Por Carlos Fuentes

Al final, como el pibe de barrio que siempre fue, Sesé le hizo una gambeta al destino. Al final, regateó a los vampiros de la isla que llevaba dentro y se ganó la felicidad que disfrutó a última hora. Hablaba mucho en aquellos dos julios compartidos en Cartagena, entre paseos a la sombra, jarras de horchata de chufa y tapas de ensaladilla rusa. Volvió a reír como hacía años que no lo veía, a reírse incluso de sí mismo: había cambiado la tartamudez primera por cierta pachorra de andar tranquilo. Paseos serenos Mediterráneo adentro. Reconfortaba mucho verlo caminar con el viento en las velas. Tertuliar sobre el rencor combustible de Fernando Vallejo, de lo nutritivo de las canciones cotidianas de Marianne Faithfull, de la morriña cubana de Titón Alea y Mirtha Ibarra. Disfrutar con la Copa del Mundo, gritar gol con Iniesta… “Sesé, somos campeones del mundo”… por Di Stéfano y Pancho Puskas, por Kubala y Samitier, pero sobre todo por los pibes amigos del barrio viejo de la Salud con quienes compartió puntapiés… él, Ezequiel Pérez Plasencia, que siempre cargó el dorsal de suplente eterno.

Ezequiel Pérez Plasencia (careto)De la isla, de las siete islas, mantuvo vivo contacto ágil, siempre nutritivo, con asere Eduardo, también el cariño de Marta cercano en la distancia. Mucho preguntó por Alfonso. ¿Cómo sigue escribiendo Alfonso? Bien, como siempre. Y enseñaba una sonrisa de satisfacción. Porque el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos. Atrás quedaron disensos antiguos poco memorables. Había arraigado ya una suerte de postrero respeto mutuo entre fieras de la palabra. Ezequiel se va, se fue ya, marcha con su cerviz intacta. Aprendí mucho de él, de su literatura de vigilia. También de sus luces, quizás más de sus sombras, que ahora no viene al caso iluminar. Nos quedan, pues, los recuerdos de este cronopio mayor, fugado hacia su isla interior. Huido de su isla menor. En paz con todos, en paz consigo mismo. Fue un lujo. Gracias.

Homenaje al escritor Ezequiel Pérez Plasencia (1957-2011)
en el Ateneo de La Laguna (Tenerife) el 20 de mayo de 2011

Cuando tu boda es una condena

17 Feb

Boda en Afganistán

Por Carlos Fuentes

A la paquistaní Malala Yousafzai, quince años, le pegaron un tiro en la cabeza por defender el derecho de las niñas a ir al colegio. Noyud Alí, yemení de diez años, fue casada a la fuerza, soportó violaciones diarias y se jugó la vida para reclamar el divorcio. En enero, la afgana Sahar Gul, también quince años, fue liberada por la policía tras ser torturada durante meses en la casa de la familia de su esposo a la fuerza. Novias porque sí, en el nombre de la historia y de las tradiciones. Es una condena cotidiana que todavía afrontan cuatro de cada diez mujeres en el mundo. Malala, Noyud, Sahar… víctimas de un machismo tribal.

Dijeron no y se enfrentaron a un mundo de injusticia y humillación cotidiana. El de Malala Yousafzai ha sido el caso más reciente, ahora que la niña lucha por su vida en un hospital británico, aunque Noyud Alí ya había protagonizado hace cuatro años otra historia emocionante. Uno de los contados casos conocidos de liberación femenina en el mundo musulmán más estricto. Casada a la fuerza con un hombre que la sometió a violaciones diarias, llevada contra su voluntad a una aislada aldea montañosa para trabajar como esclava doméstica de sol a sol, Noyud Alí escapó de su cárcel y denunció el caso ante un juez. La historia triste de su boda de conveniencia, que ni mucho menos es caso excepcional, nuclea el libro biográfico Me llamo Noyud, tengo diez años y estoy divorciada. Según Unicef, organización de Naciones Unidas que vela por la infancia, cuatro de cada diez mujeres sufren actualmente este drama en algún lugar del mundo.

Noyud Ali.indd

“Una boda con una niña de nueve años es garantía de un matrimonio feliz”. Lo asegura un viejo proverbio rural de Yemen, país de Oriente Próximo situado al sur de la Península Arábiga, encajado entre Arabia Saudí y Omán. Desangrado por el terrorismo y la emigración sin freno, Yemen ocupa el lugar 154 entre 187 países que evalúa el programa de desarrollo humano de la ONU (España está en el puesto 23). Con una esperanza de vida de 62 años, se calcula que quince de cada cien yemeníes no llegarán vivos a los cuarenta. Y según la ONU, ocho de sus veintitrés millones de habitantes viven bajo del umbral de la pobreza. En este país, a principios de 2008, Noyud Alí protagonizó el primer divorcio de una niña. Hasta entonces, el acuerdo privado entre familiares sobre el futuro de sus hijas gozaba de impunidad, ya fuera en nombre de la tradición y el honor o por la secular pobreza que las familias intentan esquivar con las bodas a la fuerza de sus hijas. Ocurrió con Noyud Alí, y su historia merece la pena ser contada.

 Quinta hermana de los supervivientes de los dieciséis embarazos de su madre (que también se casó adolescente, con dieciséis años), Noyud Alí nació en la aldea de Jaryi, el interior rural de Yemen. Valle de Uadi Laa, provincia de Haija. Allí las posibilidades de progreso son escasas. Menores aún si eres mujer. Las niñas apenas tienen acceso a educación: la inseguridad desaconseja caminar dos horas entre casa y escuela. “Mi padre, hombre muy protector, consideraba que las niñas éramos frágiles y vulnerables para aventurarnos por caminos casi desérticos, donde el peligro acechaba detrás de cada cactus”, narra Noyud Alí en su biografía, escrita con la periodista francoiraní Delphine Minoui. “Mi madre no sabía leer ni escribir y ninguno de los dos veían que fuera necesario para sus hijas”. Con la ignorancia llegó la injusticia. El siglo nuevo trajo problemas a la casa de Alí Mohamed al-Ahdel. Por asuntos de honor abandonó Jaryi para emigrar a los arrabales de Saná. Y con él su familia: dos esposas y diez hijos. “La llegada a Saná fue penosa. Polvorienta y ruidosa, la capital se nos resistió. Nos instalamos en una miserable planta baja del barrio del Al Qa, un callejón donde se acumulaba la basura”, recuerda la niña. Un hermano marchó de casa como emigrante sin papeles hacia Arabia Saudí. Noyud Alí logró plaza en la escuela, aunque su sueño iba a durar poco. “Una tarde de febrero de 2008, mi padre me comunicó que tenía una buena noticia para mí: “Noyud, pronto vas a casarte”. Yo no tenía una idea demasiado clara del matrimonio. Para mí era sobre todo una gran fiesta llena de regalos, chocolate y, posiblemente, joyas”.

Novias en Afganistán

El marido elegido para Noyud Alí era recadero. Originario de Jaryi, tenía treinta años y respondía al nombre de Faez Alí Zamer. “Mi padre aceptó enseguida, cuando entró en casa ya había tomado la decisión y de nada servía oponerse”. Su hermana Mona intentó rebatir la decisión paterna, adujo que Noyud era muy joven para casarse. “¿Demasiado joven? Cuando el profeta Mahoma se casó con Aixa ella tenía nueve años. El matrimonio es la mejor forma de protegerla y él ha prometido no tocar a Noyud antes de que sea mayor”, zanjó el padre con otro argumento crucial. “Sabes de sobra que no tenemos dinero para alimentar a la familia. Así tendremos una boca menos”. Acordada la dote (150.000 riales, 582 euros), celebrada la boda, “sin traje de novia, sin flores de alheña pintadas en las manos, sin mis dulces de coco favoritos”, el matrimonio se trasladó a su pueblo natal. Y en Jaryi prendió el infierno. Se olvidaron pronto el compromiso del marido y la letanía que el padre de Noyud repitió la noche de bodas a la madre. “No te preocupes. Hemos hecho prometer que no tocará a Noyud antes de que cumpla un año de su primera regla”. Pero la niña no confiaba en nadie, ni siquiera en el padre, tras un adiós atroz: “A partir de ahora debes ir cubierta por completo al salir a la calle. Eres mujer casada. Nadie más que tu esposo debe verte la cara. Es su honor lo que está en juego. Y no lo debes manchar”.

El matrimonio de conveniencia es aún impuesto a cuatro de cada diez mujeres en el mundo. Especialmente en zonas de mayoría musulmana en África y Asia meridional, con países como Níger (77%) y Bangladesh (65%) por encima de la media. Allí un tercio de las mujeres de veinte a veinticuatro años ya se habían casado antes de cumplir dieciocho años, que la Convención de la ONU sobre la mujer estima edad mínima recomendable para contraer matrimonio. Naciones Unidas calcula que catorce millones de adolescentes dan a luz cada año. “El matrimonio infantil viola los derechos humanos independientemente de si la persona involucrada es un niño o una niña, pero sin duda se trata de la forma más generalizada de abuso sexual y explotación de las niñas”, denuncia la ONU, que advierte de “consecuencias negativas” del matrimonio con infantes como la separación de la familia y de los amigos, la falta de libertad individual para relacionarse con personas de edad similar, la ausencia de las actividades de la comunidad y las reducción de las oportunidades para recibir educación.

Novias afganasEn la aldea de Tibiri (Níger), Habiba, casada con catorce años, quedó encinta al año siguiente. El parto se complicó, sufrió un error médico y el niño recién nacido murió horas después. Hoy Habiba vive marginada tras ser abandonada por su marido y estigmatizada por sus vecinos. No sale de casa ni para coger agua del pozo. Su caso, recogido por Unicef, coincide con otra boda forzosa. En 2007 Stephanie Sinclair retrató una boda impuesta en Afganistán. En la imagen, que reproduce este reportaje, está Ghulam, once años, con un hombre de cuarenta que podría ser su padre. Pero es su marido. Esta boda a la fuerza, contó la fotógrafa, existió porque la familia de Ghulam “decidió venderla” para lograr dinero con el que comprar comida para sus hijos. Pero hay más motivos para la vergüenza, y no hay que viajar tan lejos. En abril de 2009 la Audiencia de Cádiz condenó a la mauritana Hawa Meint Cheik El Bou a diecisiete años de cárcel por agresión sexual, coacciones y amenazas por obligar a una hija de catorce años a casarse y tener sexo con un adulto. Su padre, Mohamed Ould Abdallhi, fue condenado a año y medio por amenazas.

¿Dónde empieza el infierno de estas niñas sin defensa? La profesora sudanesa Omeima Sheikh-Eldin, de la Universidad de Ahfad, uno de los centros más antiguos de África (fundado como escuela de niñas en 1095, universidad desde 1966), señala que el origen del casamiento forzoso nace en casa y se alimenta de tradiciones que ni la educación puede resolver. “La enseñanza de la mujer deja mucho que desear. En Sudán, por ejemplo, es cierto que las niñas pueden estudiar, pero cuando acaban sus estudios el principal objetivo de la mayoría es encontrar pareja y casarse para ganar cierto reconocimiento social”, explica Sheikh-Eldin, en Madrid para participar en un debate sobre familia, amor y sexo en África. Conocedora de la situación de precariedad que padecen las mujeres en Yemen, la profesora no ignora que el problema salta fronteras. “En Sudán el matrimonio forzado con menores es un problema que aún parece incontrolable. Ocurre en zonas rurales del norte, donde la mujer lucha contra el casamiento forzoso pero siempre encuentra inconvenientes para impedir la compra-venta de mujeres en lugares en conflicto como Darfur. Con la situación de los niños soldado, la boda a la fuerza es la principal rémora de nuestra sociedad”, indica Omeina Sheikh-Eldin. “Retrocedemos a pautas muy conservadoras, la mujer es vista como una propiedad más, signo de poder, y las niñas no escapan a eso”.

Noyud con abogadaVolvamos atrás, a la historia de Noyud Alí. Al infierno de Jaryi. “En el umbral de una de las casas una mujer nos esperaba. Noté que me miraba de arriba abajo. No me abrazó. Ni un beso de cumplido, ni un gesto de cariño. Era su madre”. La madre de su marido. Él llegó más tarde. “Noté un cuerpo sudoroso y velludo echarse sobre mí. Me estremecí. ¡Era él! Le reconocí por el intenso olor a tabaco y qat [planta con estimulantes similar al tabaco]. ¡Apestaba! ¡Olía como un animal! Sin mediar palabra comenzó a restregarse contra mí”. Consumó una violación a la que siguieron muchas más. “La vida se había vuelto insoportable. Dividida entre la vergüenza y el dolor, yo sufría en silencio”, recuerda Noyud, “¿con quién podía hablar todas esas cosas desagradables que él me hacía día tras día, noche tras noche? Desde el primer día comprendí que nada iba a ser ya como antes”. La niña pensó escapar. La oportunidad llegó en Saná, donde el matrimonio visitó a la familia de Noyud. Allí ella aprovechó el encargo de ir a comprar pan para subir a un taxi e ir al juzgado. Era su desafío a la voluntad de la tradición. En el tribunal encontró a Chada Nasser, combativa abogada de mujeres que en 2005 logró salvar de la pena de muerte a Amina Alí Abdul Latif, casada con diez años y asesina de su marido maltratador. El día de la justicia para Noyud Alí llegó el 15 de abril de 2008. “El juicio fue deprisa. El monstruo [su marido] monta en cólera y dice que mi padre le mintió respecto a mi edad. Mi padre se enoja y dice que habían acordado que él no me tocaría hasta que fuera mayor. Y entonces el monstruo anuncia que está dispuesto a aceptar el divorcio con una condición: que mi padre devuelva la dote. Mi padre insiste en que nunca recibió dinero. ¿Se creen que están en el mercado?”, narra Noyud Alí. Su divorcio costó cincuenta mil riales, 194 euros. El precio de una libertad.

“¿Y si cantamos Cumpleaños feliz?”, dice Chada Nasser.

“¿Cumpleaños? ¿Qué es un cumpleaños?”, pregunta Noyud Alí.

“Es la fecha en que se celebra el día de nacimiento”.

“¡Ah!, pero hay un problema. Yo no sé cuándo he nacido”.

“Justamente por eso. ¡Desde hoy esta será la fecha de tu nacimiento!”.

Publicado en el diario digital Zoom News en febrero de 2o13

Casablanca: una ciudad entre la leyenda y la modernidad

9 Feb

Mezquita de Casablanca

Por Carlos Fuentes

No hay mayor atractivo para una ciudad que presentarse ante el visitante con una historia repleta de incógnitas por desvelar. Interrogantes de leyenda que incluso ponen en duda la fecha de fundación de la urbe antigua. Ocurre con Casablanca, la primera ciudad del reino de Marruecos por número de habitantes y principal capital económica del país magrebí.

Aún hoy no existe un consenso histórico absoluto sobre los orígenes de esta gran ciudad portuaria por cuyas aguas atlánticas pasaron romanos, fenicios, portugueses y españoles. Quince siglos después de la primera presencia del hombre en sus costas, Casablanca alberga actualmente a cuatro millones de habitantes que protagonizan una animada actividad urbana en torno a la economía, el comercio, el turismo y el ocio. Conviene, no obstante, conocer antes del viaje la historia del lugar. Las raíces de esta ciudad legendaria.

Puerta de HassanNo se sabe bien si fundada por los romanos como Anfa, como defendió en su día el legendario viajero Hassan al-Wazzan, conocido por el nombre cristiano de León el Africano, o por iniciativa de pobladores bereberes, como sostiene la tesis más aceptada, las primeras huellas fiables de Casablanca datan de 1468, cuando tropas portuguesas atacaron Anfa para evitar el saqueo de sus barcos por piratas. Durante el siglo siguiente, la ciudad cayó en un cierto olvido hasta que el sultán alauita Sidi Mohamed impulsó su resurgimiento a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. Fue en ese momento histórico, con el dominio monárquico asentado, cuando la ciudad recobró el nombre original que los navegantes lusos habían dejado en el camino de sus vueltas al mundo: De “casa branca”, en portugués, a Casablanca, por una pequeña casamata de ese color que los marinos avistaban en el promontorio de la costa africana atlántica.

A medio camino de Fez y Marrakech, las ciudades imperiales que concentran el comercio histórico de pieles, cerámicas, platería y productos artesanales en Marruecos, Casablanca se ha visto favorecida por el apoyo decidido de la monarquía al asentamiento de negociantes y artesanos. Este proceso de crecimiento paulatino alcanzaría su reconocimiento internacional en 1912 con la construcción del primer gran puerto comercial de la era moderna en el país, hoy pulmón del comercio internacional marroquí. La inversión llamó al empleo y el trabajo hizo aumentar la población. Y el auge urbano se hizo notar en las nuevas construcciones: un paseo por la historia del urbanismo en Casablanca permite visitar las huellas modernistas propias de los años veinte, cuando en la ciudad trabajaban más arquitectos que en todo el país de Túnez, con marcadas influencias francesas; el estilo neomorisco de los años treinta, con la aparición de los primeros edificios de lujo, Levy Bendayon y Moretti-Milone, así como las villas edificadas en torno al barrio del Parque y el bulevar  Moulay Youssef. De los años cincuenta se mantienen en pie los aires de grandeza a la americana plasmados en la villa Sami Suissa, el edificio Liberté y la zona de Tit Mellil.

Casablanca Morocco

Atrás quedaron los tiempos de la administración colonial francesa, casi medio siglo, que comenzó como respuesta militar a una rebelión popular en 1907 y que concluyó con la independencia lograda en 1956. Entre medias, el nombre de Casablanca dio la vuelta al mundo en forma de película de éxito hecha en Hollywood y protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. Y aunque realmente el largometraje dirigido por Michael Curtiz en 1942 no se rodó en esta ciudad del norte de Marruecos (y, por tanto, Bogart no se despidió, “creo que este es el principio de una gran amistad”, en el aeropuerto de Casablanca), la famosa trama de amor imposible entre los personajes de Rick Blaine e Ilsa Lund se desarrolla en el convulso periodo colonial del protectorado francés.

De vueltas a la realidad, con la nueva organización administrativa marroquí, a primeros de los años ochenta, la ciudad se convirtió en la capital de la wilaya denominada Gran Casablanca, que además de los ocho distritos de la ciudad titular incluye la prefectura vecina de Mohammedia y las provincias de Nouaceur y Mediouna. De la importancia nacional de este conglomerado de calles, avenidas e instalaciones industriales y comerciales queda reflejado en las estadísticas: la región de Casablanca abarca un tercio de la actividad empresarial de Marruecos, un 56% de la producción industrial y otro tercio de la actividad bancaria marroquí. Por sus dos puertos transitan actualmente exportaciones de productos textiles y de material electrónico, procesado de alimentos, pesca, marroquinería y elaboración de cigarros de marcas punteras, en un trasiego que supone más de la mitad de la actividad portuaria nacional.

Casablanca map

Hermanada con ciudades de la solera de Atenas, Alejandría, París, Estambul y Río de Janeiro, Casablanca ofrece al visitante una panoplia de actividades de ocio y de negocio. También algunas paradas estratégicas, como un paseo por el bulevar de la Corniche con destino a la imponente mezquita de Hassan II, con capacidad para acoger hasta cien mil personas durante el culto al amparo del minarete más alto del mundo, con 210 metros. La antigua catedral católica no desmerece la visita y el parque de la Liga Árabe ofrece un momento de paz entre el trasiego de un distrito a otro. Para los más interesados en la ciencia y el negocio está el moderno espacio Techno Park, el primer parque tecnológico del país que actualmente alberga a más de 130 empresas especializadas en el comercio electrónico, las nuevas tecnologías y el uso de energías renovables.

Publicado en la revista NT en febrero de 2013

Voz esencial para escuchar hoy lo que fue el siglo pasado

6 Feb

Ute Lemper

UTE LEMPER

Por Carlos Fuentes

Voz que no envejece, Ute Lemper atesora una firme trayectoria como intérprete de cabaret de entreguerras. Con música de Kurt Weill y textos de Bertolt Brecht como ejes cardinales de veinticinco años de canción, apareció por una esquina con Edith Piaf (Elle fréquentait la rue Pigalle) para volver a suelo alemán con Happy end y La Ópera de los Tres Centavos. Su voz de luna llena marcaba ya el paso al Vogler Quartet con aires clásicos y melodías de arrabal manouche (L´Accordéoniste). Estremeció con dos piezas atípicas: Tyomnaya Notch, oscura noche en la trinchera rusa “con las balas silbando en la oscuridad”; y Stiller Abend, en yidis, uno de los seis idiomas que usó en dos horas. Con el arreglista Stefan Malzew al quite en clarinete, acordeón y piano. Quizá sea esta la novedad: vestir de contemporaneidad, con arreglos vivaces, casi bailables, melodías añejas de los años del cólera. Con Piazzolla y Ferrer, la opereta Yo soy María y La última grela, flotó la memoria de la emigración melancólica, el tango por llegar a puertos nuevos. Oblivion, de Zippel, cima de emoción, y una breve pavana de Ravel llevaron a Jacques Brel y su canción crepuscular. Genuino es el mito cuando logra que clásicos con medio siglo (Ne me quitte pas, Amsterdam) huelan a pan caliente, entre la congoja y el alivio. Al final regaló Speak low, refulgir último de esta voz esencial para escuchar hoy lo que fue el siglo pasado.

Publicado en la revista Rockdelux en enero de 2013