Polaroid de una voz extraordinaria

1 Mar

FITO PAEZ.JPG

por Carlos Fuentes

Su voz surgió en época de emergencia, cuando Argentina apenas sacaba la cabeza de un pozo de terror y miseria. Con el dolor latente por la perdida de las Malvinas, Rodolfo Páez Avalos (Rosario, 1963) se armó de voz y teclados para entregar un disco premonitorio. Del 63 marcó camino entre la new wave y la canción introspectiva. Veinticinco años y veinte discos después, Fito Páez entregó [hace cuatro años] el disco No sé si es Baires o Madrid, grabado en directo en 2008 junto a músicos amigos como Pablo Milanés, Joaquín Sabina, Ariel Rot, Pereza, Marlango y Gala Évora.

Fito Páez está satisfecho con su cosecha de primavera y asegura que atesora la misma energía de los años ochenta. ¿Queda mucho de aquel pibe del 63? “Todo confía, es inevitable ser hijo de tu madre y de tu padre. Vas creciendo y ves el desconcierto del mundo, pero aquella cosa de arrancar a cantar y tocar música está intacta, por suerte”. ¿Y como persona, qué fue de aquel flaco de Rosario? “Tendríamos que llamar al psicoanalista para hacer eso, no sé. Seré un cretino para algunos y buena gente para otros, pero la vida se trata de eso. Es así”.

Fito Páez reivindica los valores íntimos. Canciones como un mapa sentimental. “Uno siempre hace las cosas con amor. Está la coyuntura, el momento de cada lugar, inenarrable, pero la única imagen que se repite es un hombre encerrado en un cuarto con lápiz, papel y un piano. De eso podría hablar, no de cómo se ve eso desde fuera. El mejor momento para hacer cosas es cuando estás mal. Pero tampoco podría decir que es la únicamanera”, explica el cantante argentino.

No sé si es Baires o MadridNo sé si es Baires o Madrid fotografía los tiempos de un país, quizá dos, que crece entre convulsiones. ¿Hace justicia este disco a una carrera tan nutritiva? “Es que no creo que haya carrera”, zanja Páez. “Fue insólito porque no se pensó como disco, simplemente queríamos registrar una noche en Madrid. No primó la idea de hacer un álbum, pero después escuchamos el material y recién ahí apareció la idea del disco”.

Rotundo suena también cuando defiende la valía de sus invitados, un grupo heterogéneo sobre el que es inevitable la tentación de pensar que no todos están a la altura de las exigencias. Indiscutibles Pablo Milanés, Joaquín Sabina y Ariel Rot, ¿no hay luego medianías prematuras? “No. Explícalo tú porque yo jamás pensaría así. Son colegas que hacen música, gente que escuché y me encantó. Fue muy emocionante todo lo que pasó aquella noche de abril”.

Con Sabina, además, Contigo viene a sellar una reconciliación pública tras el experimento fallido de Enemigos íntimos y la guerra feroz que vino después. “Ya nos habíamos encontrado en Buenos Aires. Acá está la cámara y se ve todo, pero no hubo reconciliación. Es la relación que tienes con la gente, con la gente de buen corazón que siempre tiene como probable recuperar el vínculo”. ¿Mereció la pena pleito tan agrio? “Ocurrió. Estábamos los dos muy pasados de rosca. Él estaba en una ciudad ajena, viviendo de hotel. Y yo esperando a que él terminara sus cosas una cantidad de inconvenientes que hicieron una pelea pública que ni él ni yo quisimos”. Cineasta a tiempo parcial, Fito Páez vendió 750.000 discos de El amor después del amor, cifra récord en Argentina. Quizá por eso dice que Internet “es una suerte de democracia muy pobre, hay mucha promiscuidad”.

Publicado en el diario Público en marzo de 2009

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