El Aaiún, recuerdos añejos entre el mar y el desierto

8 Mar

Barcas en El Aaiún

Por Carlos Fuentes

Principal ciudad a las puertas del desierto, El Aaiún concita historias de leyenda maceradas durante siglos y recuerdos del tiempo de la colonia española. Pero la capital del Sáhara Occidental no sólo vive de nostalgia. En El Aaiún surge ahora una oferta creciente para hacer turismo de naturaleza, ocio y posibilidades comerciales. Con un clima que esquiva el frío junto al océano Atlántico, para disfrutar de un viaje a este balcón sobre el Sáhara.

“¿Y tú, hermano, desvélame cuál es tu tierra de origen, cubierta como está por un abigarrado manto verde?”. Se lo preguntó el noble saharaui Ma al-Aynayn a un paisano originario del Sáhara Occidental durante su viaje de peregrinación a la Meca en el siglo XIX. Desde entonces, incluso antes, este vasto territorio que se encuentra al sur de Marruecos ha concitado el interés de muchos viajeros africanos y extranjeros. Su capital, El Aaiún, ha sido testigo del paso constante de caravanas comerciales, de ejércitos y aventureros. Pero hoy El Aaiún es más que recuerdos de un asunto en litigio: la capital saharaui ofrece al viajero paseos por su historia y también oportunidades para visitar áreas naturales.

Mercado de El AaiúnUna ciudad africana que tiene nombre de agua. La denominación El Aaiún es el término fonético llevado al español de la palabra árabe al-‘ayyūn, que significa “manantial”. Surge de la existencia y explotación en tiempos antiguos de una proliferación de pequeños arroyos y charcas de agua dulce en torno al lugar en el que hoy está situada la capital del Sáhara Occidental, en el antiguo cauce de Saguia el Hamra. Aquí, a apenas trescientos kilómetros de Las Palmas de Gran Canaria y a unos mil ochocientos de Dakar, la primera gran capital del África negra, El Aaiún tiene hoy unos doscientos mil habitantes que en su mayoría se dedican a las tareas comerciales, a la pesca, la agricultura y al trabajo en la explotación de recursos minerales en yacimientos de fosfatos. Hermanada con las ciudades españolas de Almería, Málaga y Avilés, también con Caracas (Venezuela), la añeja capital del Sáhara Occidental es actualmente lugar de paso para el trasiego continuo de mercancías entre las zonas ribereñas del Magreb y la vecina Mauritania.

Iglesia católica de El AaiúnUna visita a la veterana ciudad capital del Sáhara Occidental permite ahora recordar, inevitablemente, que El Aaiún fue también la principal ciudad de la antigua colonia española, cuando las tierras saharauis constituyeron la provincia número 53 del reino de España. Aunque la historia de El Aaiún es más antigua. Mucho antes, en 1476, había sido el noble Diego García de Herrera, con dominios en la isla de Lanzarote, el responsable de la primera construcción: un pequeño fuerte que bautizó Santa Cruz de la Mar Pequeña. Siglos después, en 1860, la victoria española en el norte de Marruecos permitió el reconocimiento del dominio en estos territorios del Sáhara Occidental. Ya en 1934 el español Antonio de Oro, un explorador natural de Tetúan que llegó a la zona como comandante del ejército junto al capitán Galo Bullón, se adentró en el interior de la región, levantó un fuerte militar y cuatro años después, en 1938, oficializó la fundación de la ciudad. Este asentamiento español en El Aaiún consolidó los dominios logrados años atrás a lo largo de la costa norteafricana. En 1916 tropas españolas se asentaron en el puerto norte de Cabo Juby (actual Tarfaya) y en 1920 llegaron a la costa sur de La Güera, a través de 940 kilómetros de litoral saharaui, junto a la frontera sur con Mauritania. El pionero Antonio de Oro, por cierto, publicó en 1949 un divertido cuento sobre la reunión de saharauis y españoles en el Sáhara titulado El hombre del norte y el hombre del sur.

Vendedores de fruta en El Aaiún (foto cf)Desde entonces, la zona disfrutó de un desarrollo incipiente hasta que a finales de los años sesenta llegó el cambio. A raíz de los Acuerdos de Madrid que la última dictadura firmó con el rey de Marruecos en noviembre de 1975, la región de El Aaiún, y por extensión la mayor parte de territorios del Sáhara Occidental, se encuentra bajo administración marroquí. Aunque varias huellas de la última presencia española aún dibujan en la ciudad una suerte de ruta nostálgica por la antigua colonia, donde los automóviles llevaban matrícula con las letras SH (en 1971 se homologó la numeración con el resto del país) y eran conducidos por personas con documento nacional de identidad español. Para recordar esos tiempos, el paseo puede empezar en la parte alta de El Aaiún, donde se mantiene aún en funcionamiento el Hotel Parador, instalado en lo que hasta noviembre de 1975 fue Parador Nacional de Turismo. Cerca quedan el Palacio de Congresos, la Oficina Regional de Turismo y el mercado de los artesanos. En el otro lado de la balanza, el antiguo cine Las Dunas no tuvo tanta suerte: su fachada de leve aire modernista espera reforma improbable. En su taquilla desvencijada se citaron durante años novios y amigos para disfrutar de una de las pocas ofertas de ocio en la antigua provincia africana. En las cercanías también destacan la plaza principal de la ciudad vieja, en la actualidad sede del gobierno provincial, y la iglesia católica de El Aaiún, una de las misiones de fe cristiana más antiguas de África y en la que aún se puede asistir a los cultos.

Playa de El Aaiún (foto cf)Con menos historia, pero también situado en el casco histórico de El Aaiún, el bulevar Lala Al Yaqout alberga un gimnasio dotado de una casa de baños (hamman) en una calle que tuvo acento canario. Hasta finales de los años setenta, esta calle albergó el único terrero deportivo en el que se practicaba la lucha canaria en El Aaiún. Ahora los más jóvenes prefieren el fútbol. El primer club deportivo de la ciudad es el Jeunesse Sportive El Massira, fundado en 1977 y que en recientes temporadas ha participado en la liga Botola, la primera división del balompié marroquí. Sus partidos se juegan en el estadio Sheikh Mohamed Laghdaf, con capacidad para veinte mil personas. Para los aficionados a la naturaleza y a los deportes al aire libre, las condiciones climáticas de la región de El Aaiún (clima muy seco, en especial los meses de verano) permiten visitar todo el año zonas de gran interés para amantes de los animales y la vegetación del desierto. A campo abierto pueden ser avistados ejemplares de hubara, gacela, dromedario y reptiles. Tras la excursión, para reponer fuerzas, la gastronomía tradicional está basada en cuscús, tajine, verduras, quesos y carnes de cabra y camello. Su oferta se extiende en restaurantes situados en las principales avenidas del casco central de la ciudad, aunque el puerto de El Aaiún ofrece la posibilidad de degustar pescado fresco y, de paso, contemplar una de las iglesias más pequeñas del planeta. Quizá antes de planificar el regreso desde el aeropuerto Hassan I, que conecta con Canarias y las principales ciudades de Marruecos.

El último paraíso de la foca monje

Foca monjeEn las aguas atlánticas del Sáhara Occidental todavía se conserva una de las escasas colonias de focas monje del mundo. Curioso animal este mamífero: catalogado en 1822 por el naturalista escocés John Fleming, el origen de la especie se data más allá del periodo Pleistoceno y su primera cita histórica se halla en las páginas de la épica Odisea de Homero. Amenazada por la imparable caza abusiva durante varios siglos (hace más de diez mil años ya se utilizaban como fuente de carne, piel, huesos y grasa), en la actualidad se calcula que la población total mundial de este mamífero no supera los quinientos ejemplares. Y de ellos, unos doscientos habitan las aguas próximas a la península de Cabo Blanco, junto a la frontera con Mauritania. En sus tiempos de mayor expansión, la foca monje abundaba en el Mediterráneo y en otras zonas del Atlántico norteafricano como las islas de Cabo Verde. En las Islas Canarias su presencia frecuente en las aguas de las dos islas más orientales puso nombre al islote de Lobos. También en las islas Chafarinas, situadas al sur del Mediterráneo occidental, pueden ser avistados algunos ejemplares de este animal que ahora lucha por su supervivencia con la ayuda de especialistas africanos y europeos.

Publicado en la revista NT en marzo de 2012

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3 comentarios to “El Aaiún, recuerdos añejos entre el mar y el desierto”

  1. Guillaume Galdrat 24 de febrero de 2014 a 19:29 #

    La foto de los barcos fue tomada por Cingularite (Flickr) http://www.flickr.com/photos/cingularite/7322218688/in/set-72157630015863954/

  2. Daniel sanz montegrifo 31 de mayo de 2014 a 15:13 #

    Soy daniel sanz montegrifo tengo 61 años , estube en el sahara cumpliendo el servicio militar entre 1974 y 1975 , despues de el campamento en el BIR, fuy destinado al grupo delntendencia del Aaiun , como hera una compañia de servicios fuy trasladado a la compañia de mar en playa de Aaiun unos meses, la responsabilidad me supero yme cambiaron de destino cosa que me alegro bastante pues me busque lavida para poder pasar mejor el tiempo de mili, dige al medico que me dolian los pies y me mandaron a canarias a pasar tribunales medicos,,,, podeis imaginar los treintaytantos dias que me pase en Las Palmas de gran Canaria…….me reintegraron al servicio y tuve que volver al cuartel , luego termine los ultimos mesesde mili en Esmara,

  3. lucio 22 de febrero de 2015 a 20:27 #

    En principio con desesperación, ahora con añoranza, hice el servicio militar en El Aaiún entre Octubre de 1971 y Diciembre de 1972. Mi estancia fue muy variopinta, pasando por la compañía de zapadores, posteriormente la de transmisiones donde ejercí como jefe de equipo colombófilo, (palomas mensajeras, para entendernos). Desde El Aaiún recorrí recorrí gran parte del S.O.E., Hagounia, Hausa, Smara, Tifaritis, Mahbes, y como no, las impresionantes minas de Fosboucraá y su increible puerto cercano al BIR nº 1. Mis mejores momentos me transportan al Parador, al cine Las Dunas, el bar Capri o el Club Al Andalus, con sus excitantes meretices. Si queréis intercambiar recuerdos podéis escribirme a luky65luc@gmail.com. Un saludo a todos los compañeros del desierto.

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