Archivo | octubre, 2013

David LaChapelle, fotógrafo pop en una isla surrealista

28 Oct

6533 ANGELINA

por Carlos Fuentes

Para acercarse al arte tuvo que falsear su edad y trabajar como camarero en bares de ambiente en Nueva York. Amigo de Andy Warhol y Jean-Michel Basquiat, el fotógrafo norteamericano David LaChapelle (Connecticut, 1963) se ha especializado en el retrato hiperrealista de la fama y el glamour, del cine y la música. Ahora este artista, que también dirige videoclips y películas, ha dado un giro a su carrera para volver a las galerías de arte donde se crió.

En la isla canaria de Tenerife, en su capital Santa Cruz, expone estos días en la galería de arte contemporáneo Leyendecker una selección de sus fotografías más conocidas y habla del rol que juega el arte en la vida de la gente y de la necesidad de mirar alrededor para reducir la velocidad cotidiana. “Tenemos que ser capaces de mirar nuestro interior y de relajarnos con más frecuencia. Nos sobra demasiada prisa”, explica este retratista pop que ya ha trabajado con Michael Jackson, Elton John, Björk, Madonna, Lady Gaga o Leonardo DiCaprio.

Elton John - David LaChapelle

No es fácil defender la identidad artística de David LaChapelle, famoso por sus portadas para las revistas Vogue, Vanity Fair y Rolling Stone. Tampoco resulta sencillo hablar de arte y lujo en tiempos de crisis. ¿Le resulta complicado que el público vea más allá de la apariencia de una obra que intenta mostrar el lado más amable de la vida? “El arte siempre es complicado, al menos el buen arte como yo lo entiendo. Pero en mis fotografías no utilizo la belleza como un fin sino como medio para contar cosas del mundo que habitamos. Pero soy consciente de que es una forma de enseñar un tipo de mundo particular cuando hay otras personas que viven cada día una realidad muy diferente”, explica David LaChapelle, satisfecho de que su regreso a las galerías se haya entendido. “Dejé la fotografía hace cinco años y aposté por volver a las galerías, que es donde realmente empezó mi carrera artística. Y me he dado cuenta de que es mi mejor ámbito de trabajo. Esta vuelta es un regalo que viene del pasado”.

David LaChapelle¿Y ya sabe qué tipo de artista quiere ser? “Me tomo muy en serio el trabajo para galerías de arte, porque la fotografía para revistas no tiene la importancia ni el impacto artístico que existe en las salas de arte. Intento que mis fotos tengan tantas capas de contenidos y significados como sea posible. Y es un privilegio que mi trabajo fotográfico se exponga en salas de arte y también en museos contemporáneos, así que ahora intento hacer todo lo mejor que sé porque quiero que mis fotografías puedan ser vistas por el mayor número posible de personas”, señala convencido David LaChapelle.

Empeñado en volver a las calles donde se inspiró al arrancar su carrera, el fotógrafo estadounidense pretende ahora que su arte “sea accesible a la mayor cantidad de gente”. David LaChapelle quiere que su obra sea entendida por la sociedad, “ahora que la mayoría del arte lleva a que gran parte del público se sienta intimidado. Y no me gusta que se excluya a parte de la población. Por eso trabajo con imágenes con mensajes claros. Todavía tengo cosas que decir; me siento joven. Cada vez que saco una foto lo hago por una razón determinada. Y cada foto tiene una razón de ser, o al menos así me planteo cada trabajo”.

Michael Jackson - David LaChapelle

En Tenerife a David LaChapelle le han hablado de André Breton y su excursión surrealista en los años treinta. Y el fotógrafo pop asegura entender los delirios interiores del patrón del surrealismo en su visita legendaria a esta isla volcánica. “Esta luz de Tenerife tiene algo mágico y su arquitectura colonial me recuerda a La Habana, pero también me ha gustado el silencio de la isla”, explica el artista. “Dependo mucho de mi vida interior y me guío mucho por la intuición. Me gusta pasar momentos solo, encontrarme conmigo mismo y tomar decisiones. No decido mi rumbo sólo con la cabeza, me gusta madurar decisiones con el corazón y tomarme tiempo. Es lo que no se hace con la frecuencia necesaria. La gente debería reducir su velocidad de vida, sería beneficioso”.

¿Y de dónde surge el aura mística de su obra? “Mi trabajo requiere inspiración y ahora la encuentro donde hay naturaleza, abundante en lo que llamas aura mística”, afirma David LaChapelle. Lo mágico es un componente importante de sus retratos, una constante presente en toda su obra, “tan importante como la tranquilidad: me gustaría un mundo más calmado, alejado del móvil y los ordenadores. Tenemos que ver quiénes somos realmente y quiénes queremos ser. Es como aquella canción de Michael Jackson, ¿recuerdas? Man in the mirror. Ahora nos sobra demasiada prisa”, reitera el fotógrafo de la era pop.

Publicado en el diario Público en diciembre de 2010

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La orquesta africana que quiso ser como James Brown

21 Oct

Orchestre Poly-Rythmo de Cotonou Benin

por Carlos Fuentes

En la radio sonaba James Brown y ellos decidieron seguir la ruta africana del funk. En Cotonou, la capital de Benín, los años sesenta estuvieron marcados por los sabores latinos que en muchos lugares de África brillaban con el acento cubano del cantante Abelardo Barroso y la Orquesta Aragón. Pero Mélomé Clément prefería las raíces africanas, la cultura tribal y, sobre todo, el nutritivo acervo vudú. En 1968 armó el conjunto que marcaría la eclosión del funk africano hasta que un tal Fela Kuti eclipsó todo con su atlético afrobeat desde Nigeria. Cuatro décadas después, la Orchestre Poly-Rythmo de Cotonou llega por primera vez a España para actuar en el festival La Mar de Músicas.

Mélomé Clément, saxofonista y director fundador, sonríe ante la inédita visita musical española. “Costó decidirnos porque antes algunos productores no nos ayudaron a salir de África e incluso los políticos nos negaron apoyo. Y en Libia la policía destruyó nuestros instrumentos porque pretendían hallar drogas escondidas en las guitarras”, recuerda Clément, quien prefiere hablar de las canciones que hicieron bailar a África al ritmo infeccioso de la Tout Puissant Orchestre Poly-Rythmo de Cotonou. ¿Todopoderosa? Lo explica su director: “En los años sesenta, todos los grupos africanos utilizaban ese apelativo para llamar la atención. Era un título que te ganabas ante el público”.

Orchestre Poly Rythmo de Cotonou

¿Y por qué el funk? “Nuestra primera influencia son los ritmos vudú. No puedes caminar por Cotonou y no escuchar tambores vudú. Crecimos con esa tradición, pero en los sesenta llegó la influencia occidental. Era la época ye-yé y comprábamos los discos de James Brown, Roberta Flack y Wilson Pickett, también de cantantes como Dalida o Johnny Hallyday, y empezamos a mezclar sonidos occidentales con nuestro acervo cultural. En Benín hay ritmos que se parecen mucho a lo que el resto del mundo conoce como funk. El vudú está en todas partes, es parte esencial de la cultura popular en África. Ya existía antes de la colonización, antes de la llegada del cristianismo y antes de que el islam llegara a África”, explica Clément. “Somos primos hermanos de los americanos negros porque muchos esclavos abandonaron países como Benín hacia el nuevo mundo. Pero, si te soy sincero, siempre hemos querido imitar a James Brown y sus gritos ¡oh yeah, feel good!”, explica el director de la Poly-Rythmo de Cotonou.

Poly-Rythmo de CotonouCon el papel crucial que tiene la música en las sociedades de África (“es muy importante para el ambiente social: la música se entiende como vía de transmisión de lo que pasa en nuestros países”), la nutrida orquesta bailable de Cotonou mantiene intacto su prestigio artístico. “Por supuesto”, exclama Mélomé Clément, “ahora acabamos de actuar con mucho éxito en ocho países africanos y en Niamey nos consideran una orquesta importante, con una música que es africana al cien por cien. Nos invitan a tocar en bodas, en ceremonias sociales Es que si no tocas con la Poly-Rythmo en Niamey, no eres una orquesta”, bromea el director del numeroso conjunto africano al recordar que no todo tiempo pasado fue mejor.

Aunque su banda llegara a ser considerada el grupo nacional de Benín, la historia de la Orchestre Poly-Rhytmo de Cotonou oscila entre el éxito temprano y el largo olvido postrero. En el tobogán comercial de la música añeja africana. “Éramos la orquesta de la revolución y tocamos para numerosos presidentes africanos, pero te aseguro que desafortunadamente eso nunca nos dio dinero”. ¿Han mejorado las cosas después de medio siglo de independencia? “Por desgracia, las guerras no han desaparecido de África. En la última gira llegamos a las ciudades de Niamey y Bangui tras dos golpes de Estado y la corrupción es un problema, pero confío en que todo mejore”, se despide Mélomé Clément.

Publicado en el diario Público en junio de 2010

Días al sol africano de Gambia

17 Oct

Sanyang Gambia

por Carlos Fuentes

Aquí estuvieron los árabes en el siglo IX, luego navegantes portugueses con sus rutas comerciales a las puertas del gran imperio mandinga y, ya en el siglo XVII, la prolongada presencia colonial del Reino Unido. Gambia es el país continental más pequeño de África, aunque rebosa historia, patrimonio natural y el potencial turístico necesario de un destino al alza. La puerta sonriente de África brinda sol a raudales y playas de arena dorada, excursiones de vida silvestre e interesantes paseos históricos.

En este país alargado en torno al curso del río que le da nombre, la vida transcurre alrededor de la cuenca fluvial más importante del oeste de África en el más pequeño de los estados africanos continentales. En Gambia viven ahora alrededor de un millón y medio de personas en una superficie total que abarca poco más de once mil kilómetros cuadrados. Con un huso horario coincidente con el meridiano de Greenwich, su clima subtropical se caracteriza por una estación seca que se extiende de noviembre a junio y un periodo de lluvias que se alarga de julio a octubre. La temperatura media anual se sitúa alrededor de los veintisiete grados, con descensos nocturnos de hasta diez grados. En el plano social, el primer idioma es el inglés, aunque también están presentes lenguas de origen africano como el mandinka, el wolof, el fula y el serene. En los principales hoteles y lugares turísticos, no obstante, es habitual que su personal domine otros idiomas europeos como alemán, francés o italiano.

Pero que Gambia sea uno de los países más pequeños de África no significa que sus atractivos sean menores. Independiente del dominio colonial británico desde 1965, el nuevo estado africano ha disfrutado de una más que razonable estabilidad social, económica y política durante los últimos años, en especial a raíz de su relación de confederación suscrita en 1982 junto al influyente vecino Senegal. En el plano político cabe destacar la remodelación legal que a partir del año 2011 ha hecho posible la existencia de partidos de oposición. En el panorama económico, Gambia se ha beneficiado del paulatino incremento en el precio del cacahuete, que continúa siendo el principal producto agrícola que el país cultiva para la exportación. También la pesca es un motor importante de la economía de Gambia, pues seis de cada diez ciudadanos residen en ciudades o poblaciones ribereñas al río homónimo que ocupa el diez por ciento del país.

child Gambia

La evolución del sector turístico gambiano viene jugando un papel fundamental en el sostenido progreso económico y social del país. A partir de las dos zonas urbanas principales, la capital administrativa y política situada en la ciudad de Banjul y su vecina urbe comercial de Serekunda, este país del oeste africano se abre al mundo con una oferta notable que combina el turismo de sol y playa en playas paradisíacas como la de Sanyang con varios destinos interiores en las regiones de Janjanbureh, Mansa Konko, Basse, Kerewan y Brikama. Este despegue turístico de Gambia también está basado en gran medida en la declaración de nueve zonas prioritarias para el desarrollo del sector nacional en ambas franjas de la costa que mira de frente al océano Atlántico. En estas zonas, verdaderas reservas naturales repletas de palmeras en primera línea de playa y arenas doradas aún por descubrir, el viajero puede realizar actividades de crucero recreativo y de pesca, rutas para el avistamiento de aves, visitas a diversas localidades rurales tradicionales y eventos deportivos o culturales.

Mención especial merece la reserva natural de Abuko, donde las autoridades han apostado por una conservación íntegra para garantizar su disfrute por las venideras generaciones de gambianos y también por el número creciente de visitantes extranjeros que se sienten interesados por la contemplación de la vida natural en esencia. Calificado por algunos expertos biólogos como una de las reservas naturales más importantes de África y, sin duda, “el paraíso para los amantes del avistamiento de aves silvestresen Gambia. “Puedo asegurar que si el visitante está buscando unas vacaciones exóticas o un viaje a través de la historia, así como por interés de inversión o de negocios, Gambia será todo un descubrimiento”, afirma Fatou Mass Jobe-Njie, ministra de Turismo. En esta área conviene resaltar el crecimiento sostenido de la llegada de turistas al país. Por ejemplo, en enero, uno de los meses más importantes para las visitas foráneas, Gambia recibe a alrededor de veinte mil viajeros, con protagonismo esencial de los turistas británicos (48%), holandeses (14%) y suecos (7%). La presencia de turistas y viajeros españoles continúa creciendo aunque con tasas menores a las de los nacionales europeos de los tres países antes citados.

Gambia mujeres

Para muchos de estos turistas, la principal atracción de Gambia sigue siendo la huella que la triste historia de la esclavitud africana dejó en este pequeño país de historia interesante. Porque Gambia brinda al visitante la oportunidad de ver in situ dónde se desarrolló buena parte del tráfico irregular de personas hacia los destinos metropolitanos en Europa y América Latina. Se trata de un lugar de emoción indiscutible que ha pasado a la historia como Fort James a partir de su construcción por militares y colonos procedentes de los Países Bajos en el año 1651. No obstante la fundación holandesa, fue el periodo de dominación británica el que situó a este lugar en el mapa mundial del tráfico de esclavos. En la actualidad, Fort James sigue situado en una pequeña isla ubicada veinte kilómetros dentro del río Gambia, hoy convertido en un lugar patrimonio de la Humanidad, declarado en 2003 por la Unesco como eslabón crucial en la vía esclavista hacia América y Europa. Quizá recuerde usted la popular serie de televisión Kunta Kinte, que narra la historia de un esclavo sobre la novela del escritor negro Alex Haley, y que desde hace dos años da nombre a la isla en la que se encuentran situados los vestigios de lo que un día fue el fuerte James.

Pero los recuerdos tristes son cosas del pasado. Porque hoy Gambia ofrece la estancia turística más tranquila de la costa oeste africana gracias a la reputada amabilidad de sus gentes. Y también, conviene no olvidarlo, por un tratamiento notable de sus costumbres, desde tradiciones culturales a la gastronomía, una de las más interesantes de esta zona de África. Si usted está de visita o tiene planes para viajar a Gambia no olvide probar las suculentas recetas de platos como el nyombeh nyebbeh (guiso a base de yuca, judías y verdura), el domoda (carne o pescado cocinado con verduras y pasta de cacahuetes) o el benachin (carne o pescado elaborado con hortalizas frescas y pasta de tomate natural). Y a la hora del postre, y de una tertulia a la sombra de una de las palmeras que jalonan la costa gambiana, puede recurrir a infalibles recetas para amantes de lo dulce que provienen de las influencias cruzadas entre las cocinas africanas tradicionales y vestigios de la presencia de árabes, portugueses e ingleses.

camping Tendaba Gambia

Un camping en medio de la selva

Entre la amplia oferta de turismo cercano a la naturaleza existente en Gambia, uno de los lugares más singulares se encuentra situado a 165 kilómetros de la capital nacional, la populosa ciudad de Banjul. Las instalaciones del camping Tendaba, el primero de los que se construyó en este pequeño país del oeste africano, ofrecen un lugar de amplias posibilidades junto al río Gambia para conocer la forma de vida en las áreas menos transitadas del país. También para el avistamiento de animales silvestres, sobre todo de aves acuáticas y pájaros, durante cómodas excursiones a aldeas y zonas fluviales remotas. El camping Tendaba ofrece un alojamiento en el ámbito natural, pero no por ello exento de servicios de suministro eléctrico, restaurantes y bares, piscinas al aire libre y salas para la lectura o la celebración de reuniones de trabajo. Y en las tardes de sol poniente sobre el impresionante paisaje del río Gambia, el cauce fluvial más largo de los que existen en esta parte de África, una terraza de bambú que cada noche alcanza sus mejores momentos de animación.

Publicado en la revista NT en octubre de 2013

Alessandro Baricco: “Escribir es como tocar música; si tocas bien, la gente baila”

10 Oct

Alessandro Baricco

por Carlos Fuentes

Con la popular novela Seda aterrizó en el centro del mundo literario, pero Alessandro Baricco (Turín, 1958) es más que un simple escritor. Autor de cine y teatro, editor y crítico musical, Baricco dirige en Turín la reputada Escuela de Escritores Holden. A un mes de la publicación de su octava novela, Emmaus, que toma nombre de la ciudad homónima vecina a Jerusalén citada en los Evangelios, el narrador italiano habló en Madrid del oficio “artesano y plebeyo” de contar historias en la apertura de curso de la Escuela de Escritores.

¿Cómo afecta un éxito comercial mayúsculo al escritor?

Es como correr en los Juegos Olímpicos o jugar un partido de la Champions. Tú tienes que hacer tu trabajo, incluso en situaciones de alta presión.

¿Y no se resiente el caudal creativo con tanto ruido de fondo?

Es un peligro. Corres el riesgo de llegar a no escuchar tu propia voz. Pero la presión pública te da seguridad. Más difícil es escribir cuando no tienes un mínimo éxito. Lo verdaderamente peligroso para un escritor es perder la seguridad, su fuerza.

Sostiene que el escritor está en permanente proceso de fabricación. ¿Altera la fama o el estado de ánimo este ritmo natural?

Es posible, pero hay muchos grandes escritores que han trabajado bajo una enorme presión y han logrado escribir cosas grandísimas. El escritor tiene que ser impermeable a muchas cosas. Es una obsesión.

Baricco¿Y es la tristeza buen manantial creativo?

No. La tristeza, no. Es más importante tener una gran sensibilidad, aunque esto puede llevar al dolor. Pero la sensibilidad no es tristeza.

¿Contamina novelar el dolor ajeno?

Sí, pero no siempre. Algunos libros te pueden producir movimientos internos, psicológicos y emocionales, incluso sin saber por qué. El proceso de creación puede generar momentos difíciles, dolorosos.

¿Cómo encuentra Baricco la voz adecuada para contar una historia?

La espero. Llegado el momento, me cuento la historia y encuentro la voz adecuada.

¿Qué papel juega hoy un escritor?

El papel ha cambiado. En los siglos XVIII y XIX, la narración tenía un lugar central. Hoy no es así. Pero nuestro trabajo es seguir trabajando para construir narraciones con el lenguaje, utilizando toda su potencialidad. Y todavía es un trabajo bastante importante.

A veces, el escritor da la cara por su gente y, en ocasiones, el pueblo luego lo olvida

Sí, sucede ahora y ha sucedido siempre. Esto sólo le afecta a algunos escritores. Muchos no hablaron de la gente ni adoptaron un compromiso social.

¿Debe un escritor trabajar para crear conciencia?

Sí. Pero no necesariamente una conciencia social o política. Puedes tener un compromiso para que la gente descubra su propia geografía sentimental. Y esto no es poco.

¿Qué opina del caso Saviano?

Gomorra ha descubierto problemas muy importante para mi país. Pero este éxito le ha provocado a Saviano problemas graves, sobre todo considerando que él es muy joven.

ANGRM-original sobrecubierta_SEDA¿Cómo sobrevive un escritor en la Italia de Berlusconi?

Con gran amargura. Pero hay gente que ha escrito con Napoleón, con Franco y a veces te preguntas si tú tienes alguna responsabilidad. Mire, hay que ser objetivo y realista. Muchos países europeos le hubiesen votado, no es un caso particular italiano. Es un personaje con una habilidad extraordinaria, una resistencia monstruosa y mucho talento. Un personaje así hubiera tenido igual éxito en España o en Francia. En Estados Unidos tuvieron dos veces a Bush. No es mal peor elegir dos veces a Berlusconi que hacerlo con Bush. Ninguna izquierda de Europa tiene que combatir a un personaje tan listo, a un populista tan hábil.

Ante los alumnos definió al escritor como una mezcla de Dios y camarero

Es que en un escritor hay algo de tramposo. Algo de espabilado. Es un oficio antiguo, artesano y plebeyo.

¿Cómo se logra llevar al lector al tiempo ficticio de una historia?

Escribir es como tocar música y que la gente acepte bailarla. Que acepte tu tempo, tu ritmo. Si tú tocas bien, la gente baila.

Combina escritura, cine y música. ¿No teme a la dispersión?

Los músicos son animales fascinantes. Encajar palabra y música siempre me ha parecido un trabajo fascinante. Se puede alcanzar una intensidad que en los libros, a veces, no se puede conseguir. El cine es un oficio distinto. Es mucho más físico. Pero el peor peligro para un escritor es escribir demasiado. La energía que dedico a otros oficios no me gustaría ponerla en los libros.

A. Baricco

“Escribir es como trabajar el campo”

“Mejor no enseñar a mucha gente para que haya trabajo para todos”, bromea Alessandro Baricco cuando ve la sala llena de aprendices literarios. Está en Madrid para abrir el Máster de Narrativa El arte y el oficio, que se imparte en la Escuela de Escritores. Habla de cómo unas líneas “pueden cambiar una vida” y pone como ejemplo la obra del narrador ruso Nikolái Leskóv. Escuchan treinta alumnos del taller que Isabel Cañelles y Javier Sagarna fundaron hace diez años. En sus sedes de Madrid, Zaragoza y Burgos, un millar de personas aprenden el oficio de escribir. Un trabajo que, según Alessandro Baricco, “toca la geografía sentimental de las personas”. Para ello, el escritor italiano reclama dedicación cotidiana, obsesiva. “Escribir es como trabajar el campo. Tienes que trabajar todos los días para que ocurra algo extraordinario”.

Publicado en el diario Público en octubre de 2009

El último blues africano del imperial Ali Farka Touré

3 Oct

por Carlos Fuentes

Pudo exiliarse en la opulencia y el lujo, acomodarse en una vida de primera división, pero eligió siempre permanecer junto a su gente. En el quinto país más pobre del mundo. Cuando se cumplen cuatro años de su muerte, el blues eterno de Ali Farka Touré vuelve a latir. El sello británico World Circuit publica hoy la última grabación que el influyente músico africano realizó poco antes de fallecer por un cáncer óseo el 7 de marzo de 2006. Ali & Toumani, un disco grabado en apenas tres días junto al príncipe de la kora, Toumani Diabaté, y al contrabajista cubano Orlando “Cachaíto” López, reivindica el papel crucial que el guitarrista de Malí jugó en el amplio reconocimiento internacional del blues africano.

Ali Ibrahim Touré nunca supo con exactitud qué día de 1939 vino al mundo. Nació en la villa de Kanau, en el noroeste de Malí. Su madre, campesina, había parido antes a nueve hijos, pero Ali fue el primero que superó la infancia. Por eso fue apodado Farka, que significa asno, animal bien considerado en la sociedad rural africana por su fortaleza. Su padre, alistado en el ejército francés, murió mientras combatía a los nazis en la II Guerra Mundial y la familia se mudó a Niafunké, uno de los pueblos desérticos situados en la ribera del Níger.

Ali Farka Touré (perfil)Hijo del río, como gustaba definirse, Ali comenzó pronto a interesarse por la música. Construyó su primer instrumento con una lata de sardinas. Tenía una sola cuerda. De joven no cursó estudios, primero había que trabajar. Fue aprendiz de sastre, conductor de taxis y ambulancias fluviales, y también mecánico. Durante un viaje africano realizado en 1956 conoció al guitarrista guineano Keita Fodeba. “Tras verlo tocar juré que yo también sería guitarrista. Aún no conocía la guitarra, pero ya sentía la música dentro y pensé que podía expresarla”, contó, ya enfermo, durante su penúltimo recital europeo, en el teatro Bozar de Bruselas, en enero de 2005.

Pero la música tuvo que esperar. En 1968 viajó por primera vez al extranjero para actuar en el Festival de la Juventud de Sofía (Bulgaria), donde compró su primera guitarra. Ese año, un amigo le hizo escuchar unos cuantos discos norteamericanos: James Brown, Otis Redding y… John Lee Hooker. “Cuando escuché su blues lo primero que pensé fue que Hooker era africano, aunque no entendía en qué idioma cantaba”, recordaba Touré entre risas. Tanta sorpresa dejó huella. Dos años después, ya establecido en Bamako, logró trabajo como ingeniero de sonido en los estudios de Radio Malí. Allí, con ayuda de su amigo Boubacar Traoré, aprovechaba las horas libres en el estudio para grabar sus primeras canciones. Su música, espiritual como pocas, tuvo la capacidad de ensamblar las tradiciones sonoras de las etnias songhai, peul y tamascheq que conocía bien gracias a los siete idiomas tribales que aprendió de joven.

Ali Farka Touré & Ry Cooder

Su prestigio cruzó fronteras en África. Y llegó hasta París gracias al sello Sonodisc, que editó sus primeros discos en Europa. Uno de ellos llegaría hasta Londres. Su suerte estaba a punto de cambiar. Porque en 1986 Anne Hunt, cofundadora del sello británico World Circuit, viajó hasta Bamako para intentar localizar al misterioso padre del blues africano. Con ayuda de Toumani Diabaté puso un anuncio en la radio nacional y, casualidad, Ali Farka Touré captó el mensaje y se presentó en la emisora. Fue un encuentro que iba a hacer historia.

Ali Farka Touré (Niafunké)

Al año siguiente visitó Londres, donde actuó y grabó su primer disco con World Circuit. De esta relación salió una de las discografías de mayor enjundia en África, aunque el primer compromiso de Ali Farka fue el campo. En 2000, en pleno éxito, abandonó cinco años los escenarios y aceptó la alcaldía de Niafunké (“primero soy campesino, luego artista, y la cosecha es lo más importante”, contó en 2003 en el documental Feel like going home, de Martin Scorsese) para potenciar el cultivo de regadío en una de las tierras más duras del planeta. “Para Ali, su pueblo fue lo primero. Estaba comprometido con el futuro de su gente, siempre se consideró agricultor. Gastó mucho dinero en la agricultura. Y en los viajes aprovechaba para entrevistarse con alcaldes en Roma o Lisboa para reclamar más cooperación para el desarrollo de África. Por eso, su herencia es mucho más que su música. Touré dio sentido a las vidas de mucha gente en África”, indica el productor británico Nick Gold. “Fue un gran amigo. He tenido pocos héroes en la música: John Lee Hooker, Charlie Parker, Ali y pocos más”.

Ali & Toumani (live)

Similar opinión tiene Salif Keita, el otro gran ídolo de la canción maliense. “Ali Farka Touré fue una de las personas a las que tuve, y tendré siempre, en alta estima. Hizo muchas cosas buenas por su gente. Amaba y creía en lo que hacía. Este tipo de personas son extraordinarias. Hemos perdido a un hombre que hizo grandes cosas por su pueblo. Llevó las músicas de Malí al público occidental, a Europa y América. Contribuyó mucho al reconocimiento de las músicas de África en los mercados internacionales”, explica el cantante albino, protagonista de uno de los momentos más emocionantes de los últimos días de Ali Farka. A principios de 2006, con el cáncer asfixiando la vida del guitarrista, Ali mandó llamar al autor de Soro. No quería despedirse sin limar asperezas, desencuentros antiguos. Y en el momento postrero hubo un abrazo fraternal, no hicieron falta muchas palabras. En marzo de 2007, este cronista fue testigo de la influencia de esa reconciliación. Durante un viaje a Niafunké, la caravana musical organizada para asistir al primer festival-homenaje a Touré no necesitó mejor visado para franquear los puestos de control en las complicadas carreteras del norte de Malí que mostrar una foto de Ali Farka Touré y Salif Keita abrazados entre sonrisas. “Estos dos hombres han hecho más por nuestro país que todos los políticos”, dijo entonces, orgulloso, un militar armado con un fusil Kalashnikov.

Ali & Toumani DiabatéTambién conmueve escuchar a Toumani Diabaté, que en 2005 compartió con Ali Farka el segundo Grammy africano por el álbum In the heart of the moon. Diabaté recuerda que su amigo era un héroe para los más pobres. “Para los malienses fue muy importante que un compatriota lograra reconocimiento mundial. Ali siempre habló con orgullo de su tierra, de sus orígenes, sin ninguna impostura. Habló sobre este enorme país que ha sido marginado, pero cuya cultura es muy rica. Malí es el gran corazón cultural del África occidental. Es un país complejo en el que cada región tiene su propia música, sus cosas que decir, pero todos tenemos puntos en común y Ali lo sabía. Vivió y luchó para enseñar al mundo el significado de tener una cultura genuina”, subraya Diabaté. “Ali Farka Touré fue un regalo. Era un fenómeno musical, un pionero. Creo que fue creado por Dios con ese objetivo. Su misión era promover las culturas africanas, la cultura malí, y trabajó toda su vida para lograr ese objetivo. No hizo música sólo para Malí, sino para África y el mundo entero. Fue una persona única. Un historiador, un marabú, nuestro curandero. Ali Farka Touré fue un ser multidimensional”, zanja emocionado Diabaté.

Publicado en el diario Público en febrero de 2010

El pionero del jazz que vivía en el Cuerno de África

1 Oct

Mulatu Astatke

por Carlos Fuentes

Mulatu Astatke defiende orgulloso su rol de pionero del jazz en el Cuerno de África y esboza una leve sonrisa cuando se le pregunta por la “resurrección” del jazz etíope de los años sesenta y setenta con las reediciones de la serie Ethiopiques. “Estuvo bien, pero no quiero vivir del recuerdo. Estoy satisfecho de lo que hice entonces, pero hoy quiero hacer música para hoy”, afirma este vibrafonista y compositor etíope de 66 años. Mañana actúa con el grupo británico The Heliocentrics en Madrid y el sábado lo hará en Barcelona.

Mulatu Astatke (Jimma, 1943) estudió música en academias de Londres y Boston (en 1968 fue el primer alumno africano negro en el sacrosanto Berklee College), en Nueva York lideró The Ethiopian Quintet y, ya a finales de los años sesenta, regresó a su país con el jazz en la sangre. Pero Etiopía había cambiado. En el feudo del emperador Haile Selassie, pobreza y música convivían a la fuerza. No había mucha más opción. Ocho de cada diez etíopes trabajaban el campo, pero en la capital existía una selecta clase alta. La música extranjera entraba por radios subvencionadas para frenar la influencia comunista. Y el jazz y el funk empaparon el ambiente. Nacía el ethio-jazz.

“Mezclamos nuestra música tradicional, que es muy austera, con el sonido que estaba en auge durante aquellos tiempos en América. También hubo influencias de música latina, pero lo más importante era África”, explica Mulatu Astatke. Eran jóvenes con ganas de cosas nuevas. Apareció el jazz y lo agarraron al vuelo, porque el ritmo ya lo tenían. Este veterano compositor y vibrafonista, portavoz de la jerarquía africana en los ritmos del mundo, asegura ahora que África “es la fuente de todas las músicas. Todo viene de allí, incluso el jazz. Los genes musicales nacieron en África, aunque luego los llamaran soul o blues. Todos los estilos musicales tienen origen africano”.

Mulatu Astatke & Duke Ellington

En los años del swinging Addis Abeba, Mulatu Astatke tuvo un papel capital. Actuó e hizo arreglos con Duke Ellington. “Era mi héroe. Cuando nos visitó tocó mi música y lo hizo con mi grupo. Fue un sueño. Siempre respeté el jazz de esa época, fue una gran escuela”, recuerda el vibrafonista, que años más tarde encontraría otro amigo americano. En 2005, el cineasta Jim Jarmusch incluyó tres canciones suyas en la película Broken flowers. Con este aval contemporánea, una suerte de renacimiento musical a ojos del gran público occidental, Mulatu Astatke alienta que África arme su propia escena. No habla mal de los productores musicales europeos que buscan una revelación en aguas del continente negro, aunque cree con firmeza que los problemas de África están en manos de los africanos. “Debemos trabajar para tener industria, mercados y público para nuestras músicas. Poco a poco, lo estamos consiguiendo”.

Publicado en el diario Público en octubre de 2009