Archivo | noviembre, 2013

Congotronics: de las fiestas populares en África a las pistas del baile moderno en Europa

28 Nov

Congotronics

por Carlos Fuentes

Cuando la música africana daba señales de agotamiento, dos productores belgas buscaron a principios de siglo una alternativa al empacho de ritmos tradicionales. Marc Hollander y Vincent Kenis viajaron a un país en ruinas, la República Democrática del Congo, para indagar en ritmos que ampliaran el público de la música étnica. En 2004, sin hacer mucho ruido, el sello Crammed editó el disco Congotronics, de los desconocidos Konono Nº1.

La reacción a la letanía de distorsión interpretada con likembé, un piano de pulgar fabricado con una caja de madera barata y pestañas de latón reciclado, grabada a pelo con altavoces viejos, fue estruendosa. De repente hasta la islandesa Björk quiso ser africana y llamó al grupo de Kinshasa para grabar su disco Volta. También festivales de pop electrónico se rifaron al grupo liderado por el septuagenario Mawangu Mingiedi. Siete años después, la audacia ha vuelto a repetirse: Konono Nº1 lidera el proyecto Congotronics vs Rockers, donde el techno africano se mide con sonidos rock de la argentina Juana Molina, los californianos Deerhoof y los suecos Wildbirds & Peacedrums.

Congotronics vs Rockers

“Intentamos crear un lenguaje común, construir puentes entre dos mundos. Es un objetivo ambicioso, pero es posible”, explica Marc Hollander horas antes de llegar a Madrid con una gira que volverá en julio al Festival de Benicàssim. ¿Y existe conexión entre la polirritmia del Congo y el pop contemporáneo? “Sí y no”, admite Hollander. “Konono Nº1 quiere modernizar su música tradicional y su sonido tiene semejanzas con el rock, sobre todo por la distorsión”, añade el productor belga, que apela a la revisión de Congotronics que el año pasado editó con versiones de artistas como Animal Collective, Andrew Bird o Glenn Kotche, el baterista del grupo Wilco. “Tuvimos mucho éxito y decidimos dar un paso más en esa dirección, ahora en vivo, con esta colaboración cara a cara”.

A esta genuina alianza de civilizaciones se apuntó la argentina Juana Molina, cuyo ambient vocal se antojaría aceite para el agua fresca de Congotronics. Nada que temer, asegura esta hija de tanguero. “Siempre es más interesante intentar algo nuevo que recrearte en lo que ya existe. Ahora hemos revisado un par de canciones y han adquirido aromas distintos”, explica la autora de Tres cosas, sin negar que no fue sido cosa fácil. “El principal dilema que se presentó fue cómo resolver los compases de nuestra música común: ellos trabajan con uno por tres y nosotros solemos hacerlo en dos por cuatro, así que buscar un punto de encuentro dio muchos dolores de cabeza. Pero los músicos de Konono Nº1 y Kasai All Stars nos han regalado todo su empeño y al final lo logramos”. Hizo falta un intercambio de propuestas musicales a través de Internet y una sesión de ensayos realizada durante una semana de pruebas en Bruselas.

Congotronics vs Rockers live

Músico de largo recorrido desde que en 1977 formó el grupo de avant-rock Aksak Maboul, Marc Hollander reconoce que la intensa influencia urbana de Kinshasa, una de las ciudades más cosmopolitas, ruidosas y violentas de África, ha jugado un papel fundamental en el invento. “Konono Nº1 empezó haciendo músicas tradicionales, pero al trasladarse a la capital se vio obligado a amplificar sus instrumentos para lograr que el público pudiera entenderlos. Y como resultado apareció una música con mucho groove, casi punk-rock o electro-punk. Es maravilloso que una música concebida para acontecimientos sociales como fiestas populares o funerales haya terminado por convertirse en la preferida para bailar de la gente joven en Europa y EEUU. ¡Es casi un milagro!”, exclama su productor. Hollander ya trabaja en la grabación de un disco con los artistas participantes en la gira Congotronic vs Rockers junto a grupos de nuevo cuño como Skeletons, Hoquets y la cantante Maia Vidal. “No tenemos un plan”, asegura, “más bien funcionamos siempre por impulsos en función de nuestra curiosidad. Y este es un proyecto con el que había soñado desde hace años”.

Publicado en el diario Público en mayo de 2011

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Tombuctú, la biblioteca milenaria del desierto

20 Nov

Tombuctú manuscritos

por Carlos Fuentes

El viajero puede llegar en avión desde Bamako, la capital de Malí, aunque el trayecto resultaría demasiado efímero, fútil. Mejor, tan cautivador como incómodo, es hacerlo en un cayuco de madera, catorce horas río Níger abajo desde Mopti a Niafunké, y luego, en vehículo todoterreno, tres horas de pista arcillosa hasta Tombuctú.

En la capital del desierto, frontera mítica entre la región del Magreb y la inmensidad infinita del África negra, sobrevive la biblioteca Ahmed Baba, donde más de treinta mil documentos manuscritos son la memoria impresa de la presencia islámica en África. “¡Aquí está nuestra historia!”, exclama Ghair Abdel. Y abre una puerta de chapa metálica, la última frontera que nos separa de legajos con hasta mil años de vida que ahora hibernan entre decenas de cajas de cartón, vitrinas llenas de polvo y montañitas de arena amarilla en el suelo.

De nombre oficial Instituto de Investigación y Documentación Islámica Ahmed Baba, la biblioteca de Tombuctú atesora más de 30.000 manuscritos y ediciones de textos religiosos y literarios, mapas de viaje y notas comerciales. Son el disco duro de una ciudad que durante seis siglos tuvo lugar preferente en la historia.

Fundada en el siglo XI por grupos de nómadas de la etnia tuareg para organizar el trueque de esclavos y el comercio de oro procedente del sur por sal y cobre originarios del norte, Tombuctú ejerció como eje neurálgico del Impero Malí. Fue ocupada en el año 1468 por guerreros songhai, arrasada luego por hordas de soldados marroquíes en 1591 y, al fin, reconquistada por el ejército de los hombres azules en 1737. Por este acervo, Tombuctú mereció halagos de “ciudad misteriosa” del desierto, y fue considerada como “la Atenas de África”. En la actualidad, la ciudad malí de los 333 santos acoge a unos 35.000 habitantes.

Timbuktu - Tombuctú

El mayor patrimonio de la capital del desierto, situada a novecientos kilómetros al norte de la capital Bamako, reside en la biblioteca Ahmed Baba y en otro par de centros privados de conservación de manuscritos que gestionan familias de larga estirpe. Creado en 1970 por Naciones Unidas, el Instituto Ahmed Baba concentra el esfuerzo internacional para que la memoria impresa de la presencia islámica en África no se disuelva en la arena. Pero, vistas las condiciones en las que se almacena el legado, el visitante termina por ceder a la tentación pesimista. Aquí no abundan medios de conservación, pero sobran el polvo, el calor infame de los días y el frío, seco y afilado, de las noches de invierno. “No es la mejor manera de cuidar libros, pero trabajamos duro”, indica su vigilante.

Afuera, entre calles resecas por el polvo del desierto y algunas mínimas bibliotecas familiares, como la denominada Kader Haidara, donde se conservan varios miles de legajos y manuscritos del total de cien mil que ahora existen en la ciudad de Tombuctú, la fotografía actual de esta ancestral Meca literaria del Sáhara oscila entre el perfil puntiagudo de sus tres grandes templos de adobe, las mezquitas de Djingareyber (construida en el siglo XIV), de Sankoré y de Sidi Yéhia (edificadas ambas en el siglo XV), y la destartalada plaza de mercado en la que se realiza la actividad comercial, reducida en estos tiempos de penuria a la compra-venta de alimentos, enseres domésticos y productos textiles.

Tombuctú libros

Porque en las calles de Tombuctú niños empobrecidos de cara empolvada trasiegan con pollos vivos que están en venta mientras buscavidas se acercan y tratan de colocar sus navajas repujadas en cuero o pedazos de sal mineral excavados más al norte, en la localidad desértica de Taoudenni. Pero toca regresar a Niafunké, otras tres horas de pista agreste aq través del desierto, el pequeño pueblo rural situado a orillas del río Níger que gobernó como alcalde el mítico bluesman Ali Farka Touré. Una visita a su tumba, modesto enterramiento alicatado de blanco situado bajo un árbol escaso a las afueras de la villa, devuelve al ritmo cansino que marca la vida cotidiana en este lugar de África.

Publicado en el diario Público en abril de 2009

Un año sin Leonardo Favio

5 Nov

leonardo favio

Memoria del mejor cine argentino

por Carlos Fuentes

Pudo reinar con la balada pegajosa, pero no se conformó con una canción de moda. Llamado a definir las líneas maestras del cine argentino, Leonardo Favio retrató en austero blanco y negro el esfuerzo titánico de un país por abandonar el subdesarrollo y el hambre feroz. Con sus canciones se enamoró el argentino de la calle y su cine plasmó esa ansia del progreso que estaba por llegar. Fuad Jorge Jury, su verdadero nombre, falleció por una neumonía el 5 de noviembre.

Leonardo Favio aterrizó en Buenos Aires desde el interior rural con un sueño de cine en el bolsillo. Había nacido en 1938 en un pueblo de Mendoza, donde conoció la pobreza infantil y el abandono paterno, huella que marcaría su labor artística. Primero actor, con veintidós años debutó con el corto El amigo y ya en 1964 rodó su primera obra maestra, Crónica de un niño solo, reflejo de un compromiso social luego ampliado en El romance del Aniceto y la Francisca (1965), cuyo título original es Este es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más. Su mirada, su voz, una suerte de neorrealismo a la argentina, levantó vuelo con la esencial El dependiente (1969), para muchos la mejor película argentina de todos los tiempos. Ahí están todas sus señas de identidad: visión social, aromas de austeridad, retratos contemplativos mientras la vida pasa de largo. Pero no fue fácil su éxito: la dictadura negó el apoyo oficial y el filme tuvo que ganarse a pulso el aprecio público en un arduo trabajo de difusión popular.

Leonardo FavioLa apretura económica obligó a Favio a buscar sustento en la canción. En 1968 debutó con Fuiste mía un verano, balada que vendió 600.000 copias, once mil al día en los primeros meses. Y abrió la puerta del mercado latino con recitales por todo el país. Con el refrendo internacional del festival de Viña del Mar luego llegó otra veintena de discos. Pero el tuétano de Favio era el cine: encadenó títulos como Juan Moreira, Nazareno Cruz y el lobo o Gatica, el mono. De firme ideología peronista, religioso y revolucionario, salió al exilio para escapar vivo de la última dictadura militar y, ya de vuelta, en 1999 rodó Perón, sinfonía del sentimiento para cerrar su etapa de cine con Aniceto en 2008. A los 74 años acabó la trayectoria de un autor clave para entender al argentino de a pie, mucho antes de que Campanella, Trapero y Sorín encandilaran al mundo.

Publicado en la revista Rockdelux en noviembre de 2012

 

David Byrne: “Toda música empieza con la voz humana”

3 Nov

David Byrne

por Carlos Fuentes

Como alquimista de otro milenio, el escocés David Byrne (Dumbarton, 1952) ha vuelto a pergeñar pócimas arriesgadas junto a su mejor aliado, el productor e influyente compositor británico Brian Eno. Músicos de largo recorrido, su disco Everything that happens will happen today profundiza en la formula experimentada hace ya 28 años con el seminal My life in the bush of ghosts. Se trata de once canciones corpóreas fabricadas con una suerte de folk-gospel electrónico en las que han colaborado Robert Wyatt, Phil Manzanera y Jarvis Cocker. Lejos, muy lejos, de Talking Heads, y esquivando cualquier tentación artificial, David Byrne reivindica ahora el valor de lo sencillo: la voz. “Porque todo empieza con la voz humana”, afirma el músico desde Oslo, donde anoche abrió la gira europea que en abril llegará a España con tres conciertos.

¿Por qué volver a trabajar con Brian Eno 28 años después?

Retomamos un contacto intenso cuando hace tres años se reeditó My life in the bush of ghosts. Ambos teníamos algunas ideas inacabadas para nuevas canciones y empezamos a hablar de ellas sin pensar en trabajar en un nuevo disco compartido. Pero intentamos hacer algo juntos con dos o tres primeras canciones y quedamos bastante satisfechos. Vimos que la cosa funcionaba y ampliamos con dos o tres temas más. Todo fue surgiendo de forma natural.

¿Cree que este disco es muy diferente a aquel proyecto de 1981?

Sí, es mucho más un álbum que un puñado de canciones juntas.

Canciones que crecieron vía e-mail. ¿Cómo pueden trabajar así, a distancia, usted en Nueva York y Brian Eno en Londres?

No fue exactamente así. Es cierto que muchas de las canciones nacieron a través de nuestros contactos por correo electrónico, pero también fue importante que nos reuniéramos un fin de semana en Londres y otra semana en Nueva York. Pero sí, el grueso del álbum fue construyéndose enviando archivos con nuestras músicas y esperando respuesta. Y el resultado creo que fue bueno.

¿Cuánto tiempo se prolongó este proceso creativo?

No tengo un cálculo exacto porque mientras uno escuchaba lo que había hecho el otro, ambos seguíamos trabajando en nuestras casas. Ninguno de los dos tiene un gran estudio doméstico, pero ahora puedes construir y registrar tu música con ayuda de un ordenador sencillo. Trabajas en casa y puedes ver en tiempo real cómo han quedado tus ideas previas. Después comentábamos lo que nos gustaba de nuestros trabajos, si esta melodía está bien o si aquella otra parte aún se podía mejorar algo más.

¿Y son las nuevas tecnologías una ayuda para músicos de su clase? Hace poco, un veterano músico de jazz latino, Jerry González, me contaba que es un error pensar en la música como un ejercicio de matemáticas.

Ja, ja, ja Conozco a Jerry y él tiene una manera diferente de trabajar, pero es lógico porque el jazz, como las músicas étnicas, exige un trabajo en equipo, con una banda descargando o improvisando. Y eso es difícil usando Internet. Pero cuando son dos personas, como es nuestro caso, esta nueva vía de comunicación es bastante válida. Estoy seguro de que la Fort Apache Band no hubiera podido trabajar de esta forma, pero para nosotros fue una solución.

David Byrne portrait

El disco suena como la mejor música del nuevo milenio…

Oh, eres muy amable, pero sinceramente no estoy seguro. No sé si la gente puede pensar eso por estar hecho con Internet o por la propia música. Creo que será el tiempo el que diga cuál es el valor real de estas nuevas canciones.

¿Qué busca usted cuando compone: busca músicas o mensajes?

Con frecuencia, el mensaje está en la música. Incluso en los sonidos porque, por mucha información que uno tenga de cualquier estilo, el mensaje lo aportan las voces. Siempre me ha gustado trabajar los textos en profundidad, pero soy consciente de que, al final, el mensaje que transmito está en la música.

¿Qué papel juega el pesimismo, mejor dicho, la melancolía, en su obra?

No creo que ahora sea un pesimista: soy algo más optimista que años atrás. Escribí estas canciones durante la era de Bush y, quizá por eso, instintivamente, intenté buscar esperanza en un tiempo tan oscuro.

Sin embargo, muchos artistas, en especial los poetas, sostienen que para escribir bien es mejor la tristeza, la melancolía. ¿Está de acuerdo?

Sí, quizá sí. Y eso forma parte del riesgo de crear.

David Byrne new

¿Qué papel tiene la religión en su trabajo?

Ninguno directo, pero sí es cierto que lo espiritual es importante cuando te enfrentas a una labor creativa. Aunque no existe una conexión directa.

Es paradójico que ahora se valore lo antiguo, quizá porque se busca lo genuino. ¿Será porque hemos ido muy rápido en los últimos tiempos?

Quizá sea una señal del difícil momento económico que vivimos ahora. Este desastre económico tiene a mucha gente desorientada. Y es bastante natural que muchas personas miren hacia atrás y añoren unos años de comodidad que ahora parecen tan lejanos.

De vuelta a la música, ¿qué busca David Byrne en un cantante?

El sonido, el sonido de la voz. En esencia, todo empieza con una voz humana.

Y Nueva York es la ciudad de las mil voces. ¿Cómo vive allí un escocés?

Lo mejor de Nueva York es que hay mucha gente diferente. Con ellos coincides cada día desde que sales a la puerta de casa. Latinos, africanos, indios o árabes tocando en cualquier esquina, todo ocurre alrededor de ti.

Publicado en el diario Público en marzo de 2009