Tombuctú, la biblioteca milenaria del desierto

20 Nov

Tombuctú manuscritos

por Carlos Fuentes

El viajero puede llegar en avión desde Bamako, la capital de Malí, aunque el trayecto resultaría demasiado efímero, fútil. Mejor, tan cautivador como incómodo, es hacerlo en un cayuco de madera, catorce horas río Níger abajo desde Mopti a Niafunké, y luego, en vehículo todoterreno, tres horas de pista arcillosa hasta Tombuctú.

En la capital del desierto, frontera mítica entre la región del Magreb y la inmensidad infinita del África negra, sobrevive la biblioteca Ahmed Baba, donde más de treinta mil documentos manuscritos son la memoria impresa de la presencia islámica en África. “¡Aquí está nuestra historia!”, exclama Ghair Abdel. Y abre una puerta de chapa metálica, la última frontera que nos separa de legajos con hasta mil años de vida que ahora hibernan entre decenas de cajas de cartón, vitrinas llenas de polvo y montañitas de arena amarilla en el suelo.

De nombre oficial Instituto de Investigación y Documentación Islámica Ahmed Baba, la biblioteca de Tombuctú atesora más de 30.000 manuscritos y ediciones de textos religiosos y literarios, mapas de viaje y notas comerciales. Son el disco duro de una ciudad que durante seis siglos tuvo lugar preferente en la historia.

Fundada en el siglo XI por grupos de nómadas de la etnia tuareg para organizar el trueque de esclavos y el comercio de oro procedente del sur por sal y cobre originarios del norte, Tombuctú ejerció como eje neurálgico del Impero Malí. Fue ocupada en el año 1468 por guerreros songhai, arrasada luego por hordas de soldados marroquíes en 1591 y, al fin, reconquistada por el ejército de los hombres azules en 1737. Por este acervo, Tombuctú mereció halagos de “ciudad misteriosa” del desierto, y fue considerada como “la Atenas de África”. En la actualidad, la ciudad malí de los 333 santos acoge a unos 35.000 habitantes.

Timbuktu - Tombuctú

El mayor patrimonio de la capital del desierto, situada a novecientos kilómetros al norte de la capital Bamako, reside en la biblioteca Ahmed Baba y en otro par de centros privados de conservación de manuscritos que gestionan familias de larga estirpe. Creado en 1970 por Naciones Unidas, el Instituto Ahmed Baba concentra el esfuerzo internacional para que la memoria impresa de la presencia islámica en África no se disuelva en la arena. Pero, vistas las condiciones en las que se almacena el legado, el visitante termina por ceder a la tentación pesimista. Aquí no abundan medios de conservación, pero sobran el polvo, el calor infame de los días y el frío, seco y afilado, de las noches de invierno. “No es la mejor manera de cuidar libros, pero trabajamos duro”, indica su vigilante.

Afuera, entre calles resecas por el polvo del desierto y algunas mínimas bibliotecas familiares, como la denominada Kader Haidara, donde se conservan varios miles de legajos y manuscritos del total de cien mil que ahora existen en la ciudad de Tombuctú, la fotografía actual de esta ancestral Meca literaria del Sáhara oscila entre el perfil puntiagudo de sus tres grandes templos de adobe, las mezquitas de Djingareyber (construida en el siglo XIV), de Sankoré y de Sidi Yéhia (edificadas ambas en el siglo XV), y la destartalada plaza de mercado en la que se realiza la actividad comercial, reducida en estos tiempos de penuria a la compra-venta de alimentos, enseres domésticos y productos textiles.

Tombuctú libros

Porque en las calles de Tombuctú niños empobrecidos de cara empolvada trasiegan con pollos vivos que están en venta mientras buscavidas se acercan y tratan de colocar sus navajas repujadas en cuero o pedazos de sal mineral excavados más al norte, en la localidad desértica de Taoudenni. Pero toca regresar a Niafunké, otras tres horas de pista agreste aq través del desierto, el pequeño pueblo rural situado a orillas del río Níger que gobernó como alcalde el mítico bluesman Ali Farka Touré. Una visita a su tumba, modesto enterramiento alicatado de blanco situado bajo un árbol escaso a las afueras de la villa, devuelve al ritmo cansino que marca la vida cotidiana en este lugar de África.

Publicado en el diario Público en abril de 2009

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