Archivo | diciembre, 2013

Mercados, monumentos y playas infinitas en Dakar

16 Dic

Sandaga market

por Carlos Fuentes

Histórico lugar estratégico en las relaciones entre los cinco continentes, Dakar se ha convertido en la ciudad más importante de África occidental. La capital de Senegal condensa entre sus calles la importante huella de la presencia colonial francesa, el auge de la gestión africana y, en fin, se ofrece como una excelente puerta de entrada al continente negro. Rica en cultura y pujante en comercio, Dakar invita al viajero a emprender animadas rutas por su rica historia, la tranquilidad de sus playas y sus coloridos mercados.

El hervidero social que es hoy la capital de Senegal está a la altura de su nivel de protagonismo en los viejos libros de historia. Territorio en continua disputa de dominio por portugueses, holandeses, británicos y, por último, franceses en los últimos cinco siglos, los orígenes de la ciudad de Dakar se encuentran en la parte más estrecha de la lengua de tierra donde culmina la península de Cabo Verde. Aquí en 1456, tras varios intentos fallidos, el navegante portugués Diogo Gomes logró afianzar un asentamiento en el puerto. Medio siglo después, ya la bahía de Dakar, entonces Bezeguiche, gozaba de reputación como lugar de parada y abastecimiento de los barcos que enfrentaban la ruta oceánica hasta América. También se convirtió esta costa en puerto de escala en las crecientes rutas comerciales hacia Asia. Y se cree que fue aquí donde el viajero Américo Vespucio defendió por primera vez el concepto de Nuevo Mundo para definir las tierras recién descubiertas por Cristóbal Colón en el continente americano.

Senegal pirogues

En la bahía de Dakar, en sus puertos vecinos y en la cercana isla de Goreé se desarrolló hasta el siglo XIX buena parte del tráfico comercial de esclavos hacia América. Abolida la trata, las autoridades coloniales pusieron en marcha varias iniciativas para mejorar su aprovechamiento económico de la tierra senegalesa. Así se potenció el cultivo del cacahuete, que durante algunas épocas alcanzó niveles altos de monocultivo, y en 1885 se culminó la línea de tren que desde entonces enlaza Dakar con la norteña ciudad de San Luis, que fue la capital colonial francesa entre 1673 y 1902. El siglo XX transcurrió entre sobresaltos y el desarrollo creciente de la ciudad. En los últimos días de septiembre de 1940 fue escenario de la llamada Batalla de Dakar, un intento de ocupación por parte de fuerzas de la oposición francesa al gobierno de Vichy. Acabada la guerra, el clima de conciencia social contra la presencia colonial se fue incrementando. Entre 1959 y 1960 Dakar albergó la capital de la denominada Federación Malí, un primer paso para la independencia absoluta que se obtuvo el 20 de agosto de 1960. El primer presidente de la República de Senegal, el reputado escritor Leopold Sedar-Senghor, se planteó entonces convertir la ciudad de Dakar en el principal polo de desarrollo económico, social y cultural de África occidental.

Soumbedioune market boats

De historia casi interminable, con tres millones de habitantes en su amplia zona metropolitana, Dakar se ofrece hoy como excelente puerta de entrada a los países francófonos de África occidental, y por extensión a los otros seis estados de África central con los que también comparte moneda, el franco CFA (656 francos CFA equivalen a un euro). Con mercado de consumo interno que continúa al alza, la economía de Senegal se apoya en el alto valor de su ubicación geográfica y su amplio litoral atlántico. Tráfico de mercancías vinculadas al petróleo, navegación industrial y pesca de altura constituyen tres áreas de especial importancia para la administración senegalesa. El aumento sostenido del comercio internacional, ya sea a través de la exportación de productos industriales, mineros o agrícolas o por la presencia de importantes firmas europeas en el tejido empresarial del país, se ha visto reflejado en los indicadores de crecimiento. Según previsiones para este año, Senegal logrará un crecimiento del 4,7% en su producto interior bruto. El país, que está situado en el puesto 105 en la lista de 132 países que elabora la ONU por su nivel de desarrollo, acoge en la actualidad a unas veinte empresas canarias que hacen negocios en áreas como alimentación, pesca, transporte y construcción.

Un paseo por Dakar podría empezar en uno de los museos más importantes de África. Creado en 1938 y ubicado en la popular plaza de Soweto, el Museo de las Artes Africanas ofrece una interesante exposición sobre el desarrollo de las manifestaciones culturales en el continente negro y también el resultado de las investigaciones que su equipo desarrolla junto a la cercana Universidad Cheikh Anta Diop. Esta visita cultural se antoja una estupenda introducción para un desplazamiento posterior a la cercana isla de Goreé, situada a tres kilómetros del puerto. Allí permanece abierta la Casa de los Esclavos como testimonio vivo de los tiempos de tráfico organizado de personas desde África. Construida a finales del siglo XVIII, la Maison des Esclaves fue reabierta como museo en 1962 y en ella se puede visitar la Puerta del no Retorno, un pequeño ventanuco de piedra donde eran embarcados esclavos con destino a Europa y América. Entre sus visitantes más ilustres figuran Barack Obama y Nelson Mandela, quien en 1991, apenas un año después de su liberación en Sudáfrica, estuvo rezando por la memoria de los africanos que fueron esclavizados siglos atrás.

Kermel market Dakar

De vuelta a la ciudad de Dakar, la vida agitada de los mercados populares es otro de los atractivos más emblemáticos de la capital senegalesa. En el centro de la ciudad vieja, próximo al antiguo ayuntamiento y a la catedral construida en 1920, se encuentra el mercado de Sandaga, dedicado tanto a la venta de alimentos y productos agrícolas como de artesanía y otros bienes de consumo cotidiano. Muy cerca, apenas un paseo entre calles de vida frenética, se puede visitar el mercado de Kermel. Del edificio de estilo victoriano fabricado en 1860 no quedan apenas vestigios, puesto que la sede actual es una reconstrucción de este popular mercado cubierto realizada en 1997 siguiendo el estilo colonial. Aires a tiempos añejos que también flotan en la estación central de trenes de la ciudad, donde el viajero puede visitar puestos de artesanía étnica de Senegal, Gambia y Malí. Un recorrido por los mercados populares de Dakar se puede completar con otros tres paseos: en el mercado de Tilene los comerciantes ofrecen objetos de oro, plata y maderas típicas; también en el gran mercado HLM5, donde se vende todo tipo de telas africanas; y el popular mercado de Soumbedioune, donde cada tarde se puede contemplar un animado trasiego de pescadores que llegan a la costa en cayucos después de la jornada de trabajo.

Mosque Dakar

Un primer viaje a la capital senegalesa no estará completo sin una visita a los principales templos musulmanes de la ciudad. Inaugurada por el presidente Senghor en 1964, la Gran Mezquita de Dakar se presenta con un estilo similar a la de la mezquita de Mohamed V en Casablanca, aunque con un minarete de 67 metros de altura. A su lado se encuentra el Instituto Islámico nacional, con una excepcional biblioteca, dedicado a investigar y difundir la principal religión del país. Otro importante templo musulmán de Dakar se encuentra situado en el barrio de Ouakam, apenas cinco kilómetros al oeste del centro de  la capital. Levantada en 1997, la Mezquita de la Divinidad ofrece un rato de tranquilidad al margen del bullicio de las calles del centro histórico. Por el camino se puede contemplar el imponente monumento del Renacimiento Africano, una mole de 49 metros de altura construida en bronce sobre la colina de Mamelles en una polémica iniciativa inaugurada hace apenas tres años por el anterior presidente Abdoulaye Wade. En Ouakam, por cerrar este círculo con sabor histórico, aún se mantiene activa la base militar en la que nació en 1953 la política francesa Segolene Royal, hija de un antiguo oficial francés destinado en el hoy Senegal.

Orchestra Baobab

La pachanga que volvió del Caribe

Leyendas de largo recorrido flotan en la bahía de Dakar, algunas con banda sonora. De vuelta de América, ritmos musicales caribeños fueron bien acogidos por los senegaleses a partir de los años 50. Y desde Dakar se propagaron por buena parte de África occidental. Desde la década siguiente, varios factores políticos, económicos y militares potenciaron el alcance de estas músicas en el continente africano. Canciones de Matamoros, Benny Moré, Orquesta Aragón y Abelardo Barroso se hicieron tan populares que muchas orquestas africanas incluyeron piezas populares cubanas como El manisero, El que siembra su maíz o Son de la loma en sus repertorios. De ahí al nacimiento de música africana heredera de las raíces negras en América Latina apenas faltaba un paso. Y lo dieron grupos tan populares como la Star Band y Orchestra Nº1 de Dakar, también los reyes de la pachanga, la Orchestra Baobab, formación que desaparecería ante el empuje del vibrante mbalax de la Super Êtoile de Dakar, el conjunto liderado por un joven cantante llamado Youssou N´Dour. Ahora, la renacida Orchestra Baobab puede verse en concierto en el club Just 4 You.

Publicado en la revista NT en noviembre de 2013

 

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