Archivo | septiembre, 2014

Valentina la de Sabinosa, voz emblemática de Canarias

18 Sep

Valentina la de Sabinosa

por Carlos Fuentes

En Sabinosa, la humilde aldea en una esquina de la isla de El Hierro en la que nació en 1889, todos los vecinos sabían quién era Valentina Hernández. Ya se conocía su desempeño en el afamado Pozo de la Salud, donde atendía a los viajeros que llegaban en busca del solaz de las aguas termales. Eran fechas de trabajo duro, cuando el agua era un milagro que había que conseguir cada día.

También era conocida Valentina en Sabinosa, y de ahí su nombre popular, por su destreza con una pieza singular de las tradiciones canarias. Con el tiempo, aquella mujer enjuta, sencilla como la campesina que era, apreciada también entre sus vecinos por ciertas dotes de comadrona de urgencia, se erigió en la voz emblemática del folklore herreño. Y por extensión de todo el archipiélago.

Cantora y tamborilera, Valentina surgió en el ecuador del siglo pasado como depositaria genuina de buena parte de los ritmos folklóricos de El Hierro, allí donde antes se acababa el mundo conocido. Su labor de conservación de las tradiciones orales herreñas fue conocida fuera de las fronteras insulares a partir de la edición en 1960 del estudio y las grabaciones de campo realizadas por el folclorista extremeño Manuel García Martos durante su periplo por cuatro islas.

Suya es la memoria de piezas antológicas de honda tradición isleña como el tango y el arrorró herreños, las piezas El conde de Cabras y La meda, aunque por encima de todas fulge El baile del vivo, la deliciosa miniatura costumbrista que narra el trabajo con los animales en el campo y también la emigración que se llevó a tantos canarios a América. Este conjunto de obras folclóricas de las islas se incluyó en la enciclopedia de tradición oral en España para la Unesco.

Desde entonces, el ritmo telúrico de El baile del vivo se asoció a Valentina la de Sabinosa, aquella cantadora del pañuelo que también dejó para la posteridad una singular interpretación del arrorró canario, muy diferente, según el director de Los Sabandeños, Elfidio Alonso, del que Teobaldo Power había recogido en 1880 en sus célebres Cantos canarios. Muestras del talento añejo de Valentina aparecieron con regularidad en los programas de radio y televisión de la época.

En aquel nuevo medio fue Díaz Cutillas quien logró una actuación mítica de la folclorista herreña, en su espacio Tenderete, con una interpretación en directo de El baile del vivo. En esos dos minutos y medio registrados en 1973, apenas tres años antes de fallecer Valentina, se esconde buena parte de las esencias del acervo folclórico canario, memoria viva que en las últimas fechas ha sido recuperada en el proyecto En busca de Valentina por Taburiente y Mestisay.

Publicado en la revista Canarias Gráfica en abril de 2014

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Seun Kuti: el hijo de la pantera

17 Sep

Seun Kuti

por Carlos Fuentes

Con catorce años heredó la todopoderosa orquesta de su padre, el mayor mito musical jamás surgido de África. Ahora, en el friso de la treintena, este cantante y saxofonista nigeriano intenta pergeñar la hoja de ruta del afrobeat futuro. Una música enérgica y contagiosa con la que, al frente de Egypt 80, se renueva como portavoz de los anhelos de todo un continente. Sí, el ritmo sigue siendo el arma.

No hay en este planeta mundo ritmo tan atlético, incendiario y zumbón como el afrobeat. Y pocas músicas llegadas del sur gozan de un estado de salud como este sonido fuerte, ardiente y pegajoso hijo de la jungla sonora de Nigeria. De procedencia urbana, pero con acentuados rasgos tribales, el afrobeat continúa renovándose década a década con la eclosión de nuevas bandas en (casi) los cinco continentes. Aunque es inevitable citar un apellido, ya una estirpe, como el factor determinante para la irrupción del afrobeat en el gran mercado musical occidental. Un apellido, un hombre: Fela Anikulapo Kuti. Quizá haya escuchado usted hablar de él: entre 1958 y 1997 lideró la mayor revolución musical que ha surgido de África. Junto al baterista Tony Allen y a su orquesta Africa 70 dejó una obra influyente como pocas se han visto irrumpir desde un país en vías de desarrollo. “Utilizo mi música como arma”, grita en el documental Music Is The Weapon el apóstol Fela Kuti, mito mayor del panteón yoruba afrobeat, y cuya primera biografía española, Espíritu indómito, publica ahora Sagrario Luna.

Seun Kuti live

Seun Kuti tiene 31 años y es el hijo menor de Fela Kuti. También ha heredado el grupo de su padre, renombrado Egypt 80 desde finales de los años setenta, y ya es responsable de tres discos grandes. De verbo combativo y con un perfil nada acomodaticio, Seun Kuti sabe que a pocos africanos de su generación les está permitido levantar la voz y aprovecha los focos de la música para vindicar las ideas valientes de su padre. “Como músico tengo la posibilidad de hablar y que mis palabras lleguen a mucha gente. Es lo que hago cuando me encuentro con mi público, dar mis propias opiniones y permitir que la gente conozca otros puntos de vista. Es la única manera que veo de ser útil a mi sociedad”. Por eso celebra Seun Kuti el estado de ánimo del afrobeat, también que su hermano mayor, Femi, defienda con solvencia el apellido y que el influyente baterista Tony Allen entregue por momentos discos esplendorosos y algún experimento interesante con Jimi Tenor, Paul Simonon, Damon Albarn o Flea. “Creo que la música no pertenece a nadie”, afirma Seun Kuti. “La música a su vez inspira a gente joven que hace música. No creo que esta música africana pertenezca a Fela, creo que el afrobeat pertenece al mundo. Ni siquiera pertenece a África. Otra cosa es que Fela Kuti y África hayan sido sus dos grandes inspiradores”.

Seun Kuti concert

No se dijo antes. Seun Kuti atiende al teléfono desde Burdeos porque está en plena gira de presentación de su nuevo disco, A Long Way To the Beginning (2014). A finales de mes formará parte de la doble apuesta afrobeat de Primavera Sound junto a los neoyorkinos Antibalas. Producido con el pianista americano de jazz Robert Glasper, A Long Way To the Beginning es el tercer álbum en seis años para Seun Kuti. Aquel chico que con apenas catorce heredó por accidente la orquesta de Fela es ahora cabeza de familia, padre reciente y, asegura, más consciente de que la vida es una cuestión de actitud. “Claro que he cambiado. Todos cambiamos y, en cierto sentido, esos cambios son como una prueba de vida. Cambiamos al afrontar la tolerancia, las relaciones con las personas e incluso cambiamos en nuestra condición humana. Yo cambio por mi condición de padre también. Acabo de tener una hija hace apenas tres meses. Y continúo con un proceso de cambio hacia una mejora continua para construir mi vida con más tolerancia. Es muy importante desarrollarse uno mismo como persona, pero también lo es como músico”, asegura Seun Kuti, autor también de Many Things (2008) y From Africa With Fury: Rise (2011). “Yo no creo que exista el músico perfecto, pero en ese camino hacia la perfección tu público va notando cómo has mejorado en algunos aspectos determinados en tus canciones. Y creo que esos cambios en la persona y el conocimiento de ese cambio personal se refleja en mi música”.

Seun Kuti & Egypt 80

Aunque aún es corta, la hoja de ruta discográfica de Seun Kuti tiene marcadas en rojo algunas colaboraciones de audacia. En 2011 su álbum de confirmación contó con la producción de Brian Eno y John Reynolds, y sólo un par de años después grabó Todo Se Mueve con los puertorriqueños Calle 13. Del trabajo con Robert Glasper habla sin aspavientos, como una etapa más en el camino. Quizá sí con cierto entusiasmo propio del que saca el pan del horno. “No estoy buscando ningún sonido nuevo sino mi sonido. Cada vez que escribo música, cada vez que grabo música busco mi sonido actual, mi sonido en ese momento preciso. Esa es mi única meta”. ¿Y por qué Robert Glasper, alguien a priori tan distante de su universo musical. “Sencillamente porque desde que conocí sus trabajos siempre quise colaborar con él. Hubo un tiempo en el que los asuntos de cada uno no lo permitió, pero yo siempre le decía a mi manager que quería trabajar con él. Me interesa su punto de vista sobre mi música, pero es cierto que él viene de otro campo musical”. ¿Y la memoria de Fela juega algún papel en su carrera, usted que heredó Egypt 80? “Es que realmente yo no heredé la banda de mi padre, yo ya estaba en la orquesta”, corrige Seun Kuti. “De cierta manera lo que ha habido es una continuidad, yo intenté seguir tocando y que el grupo siguiera haciendo sus músicas”. ¿Y Fela? “Mi padre fue un buen padre, ahora que lo veo siendo adulto me doy cuenta de que fue un buen padre para mí. Recuerdo mucho sus conversaciones, cuando tenía catorce años tal vez no lo veía tan claro, pero una vez que creces y recuerdas te das cuenta de lo buen padre que fue Fela Kuti. Cuando era adolescente muchas veces no era capaz de entender lo que él me quería decir y ahora ya soy consciente de quién fue”.

live Seun Kuti

Entre las enseñanzas que Seun Kuti enarbola en el nombre del padre está ese panafricanismo militante que no siempre fue bien entendido. Comprometido en la lucha contra la corrupción y el desgobierno que laceran al continente negro, el cantante y saxofonista participó hace un año en las duras movilizaciones de Occupy Nigeria contra la política petrolera del presidente Goodluck Jonathan. Nigeria es el primer productor de petróleo en África, pero el país apenas tiene capacidad de refinado. Las plusvalías del negocio se marchan fuera, la basura del crudo se queda en casa y la mayoría de los nigerianos sobreviven con algo menos de dos euros al día. Esta es la situación que enciende a Seun Kuti. “El problema del continente es que nunca ha habido una población con acceso a la educación”, arranca el músico una reflexión, ácida y triste, sobre la realidad de su país y, por extensión, de otros tantos estados de África. “Los porcentajes de la población africana que no han sido educados son muy grandes si comparas con cualquier otro continente”, lamenta Seun Kuti. “Quizá ahora las cosas han empezado a cambiar porque la gente joven está teniendo mayor conciencia de sí misma y está entendiendo el sistema mejor que nadie antes en África. No me refiero a que sea un sistema bueno o malo, pero es el sistema que gobierna el mundo y ellos ahora están entendiendo cómo funciona. Al sistema sólo puedes cambiarlo moldeándolo con esa conciencia que puede generar la gente joven y eso es muy difícil en países donde esos mismos jóvenes no pueden conseguir un trabajo digno. Y para un africano es difícil asumir que podría cobrar cuatro o cinco veces más por ese mismo trabajo si estuviera en otra parte del mundo”.

Kuti Seun

Pero el camino de Seun Kuti traza justo el sentido contrario. Con proyección y rentabilidad, del escenario al disco, como aprendió de su padre. Cada canción se gana sobre las tablas la entrada en el estudio. Queremos seguir hablando de música, de sus colaboraciones más recientes con los raperos M-1 (Dead Prez) y Blitz the Ambassador, también con la cantante de la diáspora Nneka. Aunque Seun Kuti está más por aprovechar el tiempo para hablar de África y de los africanos. “Ser padre es más importante que ser músico”, dice. Como si el futuro de África fuera ahora su principal prioridad. Y el futuro del continente, reafirma, es el porvenir de sus jóvenes. “Quiero que la gente joven africana se una, que trabaje junta por un futuro para todos. Intento colaborar en ese trabajo de concienciación. Intento llevar información allá donde voy, hablar con gente que va a mis conciertos. Porque esos países no pueden continuar más tiempo sin dar oportunidades a sus nuevas generaciones. En Nigeria, y en muchos otros países de África, demasiada gente se quiere marchar. E intenta emigrar. Cada vez es más importante el dinero que los emigrantes envían a sus casas desde Europa. Y la fuga de jóvenes africanos se convierte en un eterno volver a empezar porque la desigualdad no para de crecer. Ocurre en toda África”.

Retrato (en tres dimensiones) del nuevo afrobeat

Seun Kuti 1

“Many Things” (2008)

Las dos piezas que anunciaron la llegada del segundo heredero de Fela Kuti, incluidas en el maxi Think Africa (2007), abren un primer disco atlético pero contenido. Cantado en inglés, yoruba y pidgin nigeriano, ya ofrece pistas del rumbo propio que busca Seun Kuti. Producido por Martin Meissonnier, incluye siete temas accesibles en duración, entre cinco y ocho minutos, que huyen de las letanías del padre del afrobeat. Y surtió efecto: encendió el altavoz por el drama de África.

Seun Kuti 2

“From Africa With Fury: Rise” (2011)

El primer salto mortal de Seun Kuti llegó con su alianza con Brian Eno y John Reynolds. Disco de percusiones rebosantes, como un puñetazo sobre la mesa, con remates de vuelo electrónico, indaga en la innata capacidad de adaptación del afrobeat contemporáneo. Pero el discurso no ha cambiado en el atlético From Africa With Fury: Rise. Siete voces vehementes contra el expolio de África (atención al tema titular, Rise) citando con nombres propios a las multinacionales sin alma que roban el futuro ajeno.

Seun Kuti 3

“A Long Way To the Beginning” (2014)

En seis años Fela Anikulapo Kuti hubiera publicado veinte discos, pero su hijo menor camina a otro ritmo. Producido junto al jazzman Robert Glasper, Seun Kuti culmina su trilogía inicial con un despliegue inusitado. Y vuelve al gimnasio del afrobeat para demostrar su peso pesado. Hay pespuntes bailables, pero aquí mandan el verbo y la denuncia. IMF, con el rapero M-1 (Dead Prez), suelta mandobles al Fondo Monetario Internacional. Entre tanta rabia, la joya se oculta al final: Black Woman recupera la atmósfera eléctrica, y erótica, del afrobeat de Fela.

Publicado en la revista Rockdelux en mayo de 2014

 

Salif Keita: “África debe asumir que la democracia es un concepto vivo por cuidar”

10 Sep

Salif Keita

por Carlos Fuentes

Nació con linaje de emperador, descendiente de Sundiata Keita, fundador del Imperio Mandinga en el siglo XIII. En Malí, donde los nobles tienen vetada la vida artística, Salif Keita (Djoliba, 1949) tuvo que empezar desde abajo, en las calles de Bamako. A finales de los sesenta entró en la Super Rail Band, que lideró hasta que en 1973 se unió a Les Ambassadeurs. Desde 1982 vuela en solitario, a veces con más éxito comercial que enjundia artística. Cerrada su etapa de exilio en París, donde vivió 15 años, Salif Keita regresó a su país, a la mina musical africana. Ahora publica La différence, que culmina la trilogía acústica abierta con Moffou (2002) y M´Bemba (2005).

“La différence es lo que soy como músico. He intentado profundizar en la música acústica para hacer algo emocionante, regresar a la esencia y nada mejor que la música acústica para lograrlo”, explica el cantante maliense. ¿Supone esta trilogía, en cierto modo, una rectificación de su etapa europea? “Sí, es una especie de rectificación, por supuesto. De hecho, hemos realizado dos cosas: canciones eléctricas y acústicas. Pero siempre he pensado que con la música acústica se pueden hacer muchas cosas bellas”. ¿Y se arrepiente de su marcha a París? “No, no. Mi estancia fue muy buena. Viví buenos momentos, y siempre tuve claro que no me fui de Bamako con idea de no regresar jamás”.

Producido en parte junto al norteamericano Joe Henry, La différence rescata tres clásicos de Salif Keita. “Papa está dedicada a mi padre. Él hizo todo por mí, me ayudó al arrancar mi carrera. Hemos sido grandes amigos. Tenemos un único padre, y es quien te enseña los caminos de la vida”, explica. “En Folon hablé de la democracia en África cuando eso no era tan corriente”, recuerda el cantante maliense. “Es absolutamente necesario que los africanos se den cuenta de que la democracia es un concepto vivo. Es la mejor forma de gobernar un pueblo y hay que hablar de ella para que no se olvide su valor. En muchos países no tuvieron oportunidad de vivir en democracia, y ahora que la tenemos, estamos obligados a cuidarla cada día”, mantiene el influyente músico africano.

Salif Keita 2

Para Salif Keita, África “necesita el compromiso de los africanos”, insiste. “El día que seamos conscientes de que somos nosotros los que debemos construir el continente será el día en que veamos el sol. En Malí ahora vivimos en democracia, tenemos más libertad y estabilidad si miramos otros países de África. Hemos empezado bien y tenemos un gran futuro por delante. Pero el primer problema actual es que en muchos países aún no se permite una oposición real y la verdadera democracia se crea con la existencia de alternativas al poder político. En todo país es necesario que haya oposición fuerte porque sin pluralidad política no hay verdadera democracia”.

¿Y puede ayudar la música a crear conciencia? “La situación del continente es consecuencia directa de la presencia y de la actitud de los gobiernos coloniales europeos. Si desde entonces no se han preocupado de que África funcione, las posibilidades de que el continente prospere son verdaderamente escasas. Pero para los jóvenes africanos, la música representa los valores de su cultura y de sus raíces; es importante que esté presente. Y para los europeos, las músicas africanas son un buen vehículo para entender mejor todo lo que ocurre aquí”.

Salif Keita La différenceEl disco La différence se abre con una canción homónima que reivindica la última lucha emprendida por Salif Keita. Africano de raza negra, el cantante albino conoce el riesgo que afrontan muchos jóvenes africanos con falta de pigmentación en la piel. Los albinos son víctimas de agresiones por ser vistos como transmisores de mal fario y enfermedades. “Es una lacra cultural que viene de antiguo. En los pueblos no hay información sobre qué es un albino y muchos aún nos ven como una maldición. Tradiciones macabras nos ponen en riesgo, incluso para la vida, porque hay quienes ven mágico estrangular o arrancar un brazo al albino”, explica el promotor de una fundación para defender a los albinos en los países de África. “Debemos informar mejor en los pueblos para que se crea que el albino no es una maldición y que nuestra piel tiene un origen genético normal”, abunda Salif Keita, que en su disco proclama ser “un hombre negro, mi piel es blanca, y me gusta. Es mi diferencia. Soy blanco, mi sangre es negra, y me gusta. Porque la diferencia es bonita”.

Publicado en el diario Público en marzo de 2010