Mary Sánchez, emblema de la canción popular de Canarias

18 Feb

Mary Sánchez

por Carlos Fuentes

Talento precoz de la canción, la grancanaria Mary Sánchez representa como pocas voces insulares el apogeo popular del folklore de esta tierra. Su registro, alto y fuerte, se convirtió desde mitad del siglo XX en referencia imprescindible para describir el aprecio creciente que las diferentes formas de la canción canaria fue conquistando en todo el archipiélago. De las fiestas de vecinos a los teatros y plazas más importantes, la trayectoria artística de Mary Sánchez vino a afianzar el acervo musical de unas islas que crecieron escuchando la voz poderosa de esta mujer artista que se construyó a sí misma.

Grancanaria de pura cepa, María Dolores Sánchez Ramírez es hija del pueblo. Nació el 4 de agosto de 1934 en El Refugio, uno de los barrios populares que se encuentran junto a La Isleta. Fue allí donde muy pronto tuvo contacto con el ambiente artístico: ya en edad adolescente cantaba en celebraciones vecinales y en emisiones locales de radio. Con once años debutó en el antiguo teatro Hermanos Millares, al costado de una playa de Las Canteras por la que ya no cesaría de sonar su voz atlética con las diversas formas del folklore canario.

En el ecuador del siglo, un encuentro con el influyente compositor isleño Néstor Álamo iba a cambiar la historia para siempre. Álamo se encargó de tutelar sus comienzos artísticos, escribió canciones para ella y cuidó su evolución como si de una hija propia se tratara. Con diecinueve años, en 1953, y con un prestigio que ya era de dominio público en Las Palmas, Mary Sánchez se presentó en concierto en el emblemático teatro Pérez Galdós. Y el éxito cosechado fue tan arrollador que la función única inicialmente prevista tuvo que ampliarse otras cuatro. Fue sobre las tablas añejas del Galdós donde nació esa denominación popular que ya nunca abandonaría a la cantante de La Isleta: la Voz de la Isla.

Vino el salto nacional. De Canarias al mundo con un repertorio que sumó aires isleños y también canción latinoamericana. En Madrid debutó en el Festival de Cantos Regionales con la pieza de Álamo Adiós canaria querida, que obtuvo el primer premio y fue aval para firmar contrato con la disquera Columbia. Mary Sánchez ya tenía conjunto propio, Los Bandama, liderado por su marido, el timplista Maso Moreno. Salió de gira por Venezuela, Colombia, Cuba y Puerto Rico. En 1959 ganó el primer Festival de Benidorm con Amor calladito y fijó residencia en Madrid la década siguiente. Estrella en la mítica sala Pasapoga de Gran Vía, siguió viajando: París, Milán, Egipto, Miami, Holanda, Alemania…

Viuda y con tres hijas, regresó a Las Palmas en 1970. La canción no se detuvo: actuaciones en salas, radio y televisión. Incluso ante reyes y presidentes, como cuando el mexicano López Portillo reclamó su presencia en un acto oficial en la capital grancanaria. Mereció una calle a su nombre en 1987, abriendo así una relación de premios que incluye la Medalla de Oro de Canarias, el Roque Nublo de Plata, Hija Predilecta y una estatua en el paseo de la playa de Las Canteras. Entusiasmada con la pintura, Mary Sánchez es ahora una señora de ochenta años que pasea orgullosa el fruto de toda una vida dedicada al reconocimiento de la canción popular de Canarias. Pocas voces han dado tanto a estas islas.

Publicado en la revista Canarias Gráfica en octubre de 2014

 

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