Archivo | marzo, 2015

Bruce Springsteen – “The Ghost of Tom Joad” (1995)

24 Mar

Bruce_Springsteen-The_Ghost_Of_Tom_Joad-Frontal

por Carlos Fuentes

Bendito el vate que impide que se olviden las lecciones de la historia. Advertir antes que traicionar. Y Bruce Springsteen ya avisó en 1995 con su seminal disco The Ghost of Tom Joad.

Quizá no haya peor opción en tiempos de cólera que perder la perspectiva e ignorar algunas duras lecciones que la historia dejó sembradas atrás. En 1995 Bruce Springsteen transitaba por la década más accesible, y quizá por ello tan cómoda como tramposa, de su vida artística. Había encadenado éxitos de alto consumo, volátiles como hits, incluso medianías editadas por partida doble de forma simultánea. Urgía echar cable a tierra y lo hizo con The Ghost of Tom Joad. Olvidando la primera persona, vistió de minero sacrificado, buscavidas y vendedor fracasado, de policía frustrado e inmigrante latino en fuga eterna. Mil caras de dolor sangrante en el (falso) paraíso de los sueños. Un verso único de la pieza titular, apenas ocho palabras, supura en alto: “No home no job, no peace no rest”. Cosecha de ira, como las uvas que dejó escritas Steinbeck y que luego musicó Woody Guthrie. En lo sonoro, el segundo álbum acústico después de Nebraska (1982) recupera al Springsteen más efectivo: mejor cronista social que vocero político. Siete temas en solitario, cinco con The E Street Band. Quedó fuera Dead Man Walkin’, otra pieza enorme, rescatada al año siguiente en la banda sonora del filme homónimo. En nombre de Tom Joad, un disco clave para comprender al Springsteen que vino luego. Y para no olvidar la historia.

Publicado en 2014 en la revista Rockdelux especial 30 años

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Youssou N’Dour & Super Étoile de Dakar – “Immigrés” (1984)

18 Mar

Youssou N'Dour - Inmmigrés

por Carlos Fuentes

Acaban los años 80: las músicas de África amortecen. Un disco gira el rumbo. En Dakar el ministro de la africanía publica Immigrés.

Final del siglo XX: amenaza tormenta en África, con riesgo de que el aparato eléctrico arramble el acervo cultural de todo un continente. Acabó la fiesta tras la larga noche colonial. Y la población de los nuevos estados, ya no tan joven ni tan rebelde, despierta: una cosa es independencia y otra, más exigente, buena gobernanza. Youssou N´Dour tiene un año cuando Senegal es libre. Pronto entiende que la panoplia sonora debe dar un salto audaz. Percusionista en la Star Band, capta el atlético soniquete de lo que será el mbalax: genuino pop africano sin renunciar a la esencia. Y un instrumento, el tambor de axila tama, que arrasa la pachanga de ínfulas cubanas que brilla en Dakar, Bamako y Abidján. La implosión de la Star Band abre dos vías: futuro conservador en la Orchestra Baobab (de vida efímera, volverá luego a lo vintage) o apuesta ágil en la Super Êtoile de Youssou N’Dour. Immigrés presenta su voz de plata líquida, como dijo Peter Gabriel. Primer aliado europeo en una lista que sumará a Paul Simon, Neneh Cherry… Immigrés son cuatro temas pergeñados poco antes del viaje sin vuelta de sus hermanos. El sueño de un joven africano que no quiere dejar África. Africano antes que músico, tan músico como africano. Dura 34 minutos, pero refunde la sabiduría de un siglo. Nada fue igual después de Immigrés.

Publicado en 2014 en la revista Rockdelux especial 30 años

Madredeus regresa renovado sin la voz de Teresa Salgueiro

2 Mar

Madredeus

por Carlos Fuentes

Pocos daban un euro por el grupo Madredeus sin la voz imponente de Teresa Salgueiro, pero el conjunto portugués nunca tiró la toalla. Después de un año sabático ahora hay disco nuevo, acreditado a Madredeus e A Banda Cósmica. Más que garantía de buena salud para la formación lisboeta que puso el fado portugués en el mapamundi musical, Metafonia viene a abrir nuevas vías. “Tratamos de inventar otra concepción de música cantada en portugués, enfocada a grandes espectáculos e inspirada en arreglos populares de África y Brasil”, explica Pedro Ayres Magalhães, fundador de Madredeus en 1985.

Atrás quedan dos décadas como faro de la lusofonía. El rescate de la tradición musical portuguesa a través de Madredeus permitió, entre otros hitos, que una nueva generación de fadistas encontrara su lugar en el mundo. Y el gran público internacional descubrió las músicas taciturnas de Mariza y Katia Guerreiro o, en clave masculina, la voz inmensa de Camané. Fue tan grande la sorpresa que, por poco, las hijas mataron al padre. ¿Hubo riesgo de que Madredeus pasara a peor vida? “No, nunca”, aclara Pedro Ayres. “Madredeus siempre tuvo misión militante para divulgar la cultura portuguesa y no sentimos esa competencia. Incluso hoy lo somos aunque nadie nos lo pidió; pero quise enseñar mi ciudad y mi cultura y la de los países lusófonos de África. No sólo ser famoso y ganar dinero, sino estar en viaje permanente por el corazón de la cultura lusa”.

En la búsqueda de un “camino contemporáneo”, la trayectoria de Madredeus se ha edificado con sólidos pilares eléctricos. El conjunto surgido en el convento de Xabregas, en el barrio del que tomaría nombre, ha añadido ahora guitarra eléctrica, percusiones africanas, batería, arpa y dos cantantes: Rita Damásio y Mariana Abrunheiro. ¿Son Madredeus e A Banda Cósmica la versión radical del fado? El guitarrista Pedro Ayres lo explica sin aspavientos. “Hace tiempo que queríamos tocar más alto, para más personas, porque recibimos muchas peticiones para actuar en conciertos al aire libre”, explica el guitarrista. “Ahora podemos tener conciertos de cámara, que es la primera tradición del grupo, o presentarnos con la Banda Cósmica. Sí, ahora Madredeus suena más alto”.

Madredeus color

El perfil nuevo nació en un año sabático, 2007. El parón coincidió con la salida de Teresa Salgueiro de la alineación original del grupo de Lisboa. “Ella quiso parar y nosotros nos preguntamos si debíamos seguir. Entonces yo comencé a tocar con la arpista Ana Isabel Dias, y vi que podíamos cambiar. Fue un momento difícil cuando Teresa confirmó que no quería volver”, recuerda el guitarrista fundador de Madredeus. Del vértigo a la ilusión. Pedro Ayres sonríe al recordarlo: “Muchas cantantes nos escribieron. Fue un estímulo que planteó otro horizonte”. “Nos empeñamos en mirar más a África y Brasil que a Europa”, abunda el teclista Carlos Maria Trindade, “más experimentación”.

¿Y un público tan grande y tan variado, cómo reaccionó a la renovación de Madredeus? “Hubo opiniones divididas. En muchos, entusiasmo. Otros nos vilipendiaron. Pero Madredeus siempre fue un grupo muy particular. No nos preocupa la fama y que en tiempos de crisis hayamos vendido diez mil discos es para estar satisfechos”. ¿No les molesta que ahora Portugal se asocie sólo al fútbol de Cristiano Ronaldo? “No, Madredeus debe su vida a la comunidad internacional, no sólo a mi país. Y antes de Ronaldo ya estaba Figo. Pero nosotros no somos un invento de dos años: ya son veinte años de Madredeus”.

Publicado en el diario Público en marzo de 2009