Archivo | octubre, 2015

Chris Dercon: “El gran reto de un destino turístico es buscar una forma positiva de integrar a residentes y visitantes”

16 Oct

 

Chris Dercon 1

por Carlos Fuentes

Chris Dercon entra, despacio, en el centro cultural El Tanque. Con la curiosidad de un navegante, el director de la Tate Modern observa a ciegas este océano metálico de oscuridad. En un círculo de paredes negras, bajo una telaraña de acero. Dercon anotará luego que el ojo humano “necesita 900 segundos” para acostumbrarse a la ausencia de luz. Y dirá que esta singularidad predispone a la visita del viejo depósito de petróleo reconvertido en espacio cultural en 1997.

El belga Chris Dercon (Lier, 1958) está en Tenerife para defender una alianza entre arte y turismo con la puesta en valor de recursos naturales y tecnologías. Aprender del medio, pero también tener la valentía para abrir el escenario al mundo. Un buen símbolo es la Tate Modern, abierta el año 2000 en una vieja central eléctrica al sur de Londres. Desde entonces es uno de los museos más visitados del planeta: siete millones de visitantes al año. Toda una resurrección. Chris Dercon participa en los Encuentros Denkbilder sobre el papel de los museos y las salas de arte en el mundo contemporáneo.

El jefe de la Tate Modern defiende una mayor integración en el tejido social de las ciudades, visitantes incluidos. ¿En plena era smartphone? “Claro, los museos son lugares para descubrir o redescubrir una velocidad más razonable. Son sitios clave de presente y futuro porque aportarán experiencias al margen del ritmo de vida. Y ganarán espacio propio como ya hicieron el cine, la ópera e incluso la televisión. Cuando nos sentamos a ver una buena serie ya no hacemos tanto caso al móvil. De hecho, creo que series como The Wire o Breaking Bad demuestran su éxito al ser capaces de sentarte una hora ante la televisión. El museo será un lugar de sosiego y también un lugar de encuentro, grandes espacios de intercambios alrededor de la cultura”. Entonces, de prohibir móviles y tabletas ni hablar. “No, no. El museo ofrecerá una experiencia física en torno al arte, pero también una experiencia digital. Sería ridículo que una sala excluyera móviles y aplicaciones cuando con ellos yo puedo mejorar mi experiencia en la visita. Aunque se necesitará un equilibrio entre lo digital y la confrontación directa con las obras”.

Chris Dercon 3

¿Coexisten arte y turismo en tiempos de crisis? “El gran reto de destinos como Tenerife, y por extensión todas las islas de Canarias, es buscar una manera positiva de integrar a residentes y turistas. No solo en Canarias, también en Barcelona, Londres o Berlín. El gran reto es cómo gestionar la integración del turismo que llega. Actualmente Tenerife acoge muchos turistas por su patrimonio natural, que es increíble, pero la isla también puede desarrollar un turismo de cultura. El turismo en sí mismo no es malo ni bueno, depende de las formas. Por eso es tan importante lograr un buen vínculo entre visitante y entorno social. Con el tiempo, el turista será más curioso y va a pedir nuevos espacios, nuevas experiencias. Y la cultura puede mejorar mucho la calidad turística del destino, respetando siempre el territorio y sus tradiciones”.

Chris Dercon 4

No ha sonado un móvil, pero el tiempo apremia. Aunque Chris Dercon prefiere seguir hablando de arte y naturaleza. ¿Qué parece el Teide? André Breton salió fascinado de aquí hace 80 años, puro surrealismo. “Y también el gran explorador alemán Humboldt”, recuerda el director de la Tate Modern. “Ahora entiendo por qué esta montaña es patrimonio de la humanidad. La visita es una experiencia que debes vivir por ti mismo. Pasear entre esos ríos de lava donde solo pocos microorganismos logran sobrevivir, ese suelo es fascinante”.

Publicado en la revista C Magazine en septiembre de 2015

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Días de sol y playas junto al volcán más joven de África

1 Oct

volcán Fogo 1

por Carlos Fuentes

Son diez pedazos de África situados en medio del océano Atlántico. Diez islas de naturaleza exigente y paisajes marcados por la tranquilidad. Diez porciones de desierto volcánico trasterradas mar adentro que durante los últimos años se ha convertido en uno de los mejores destinos turísticos para conocer la rica cultura africana. Cabo Verde, que ni es cabo ni es verde, se brinda ahora al visitante como destino amable cerca de Europa con su melancólica música morna sonando siempre de fondo.  

El archipiélago de Cabo Verde está situado a seiscientos kilómetros al oeste de la costa africana de Dakar, la capital de Senegal, y a 1.600 kilómetros al sur de Canarias. La historia de este territorio repartido en diez islas habitadas nació en el año 1456 con su todavía controvertido descubrimiento, ya que tres marinos se atribuyeron su hallazgo hace cinco siglos. Sea como fuere, gracias a la labor descubridora del explorador genovés Antonio da Noli, del navegante veneciano Luis Cadamosto y del viajero portugués Diogo Gomes de Sintra, las islas de Cabo Verde fueron sumadas a la corona portuguesa por orden directa del infante Henrique de Avis, también conocido por el sobrenombre El Navegante.

Poco tiempo después, casi todas las rutas marítimas y comerciales enlazaban ya los puertos europeos con los nuevos destinos coloniales en América y Asia, lo que con el paso de los siglos terminó de dibujar la singular personalidad social, económica y cultural caboverdiana que hoy se conoce. En la actualidad, la población de Cabo Verde alcanza medio millón de personas que se reparten en los poco más de cuatro mil kilómetros cuadrados que tienen estas diez islas de la Macaronesia africana. Convertido ahora en un creciente destino turístico de sol, playa y naturaleza, Cabo Verde lleva un lustro afianzando su mercado de turismo y ocio. Sólo durante el pasado año 2014 más de medio millón de turistas extranjeros visitaron una de las islas de este archipiélago volcánico.

Fogo isla

Con solo 476 kilómetros cuadrados de extensión y una población de 37.000 personas, la pequeña isla de Fogo se encuentra situada al sur del arco de diez islas del archipiélago de Cabo Verde. Comparte el denominado grupo de cuatro islas de sotavento con las islas de Santiago, la de mayor extensión por sus 991 kilómetros cuadrados y que cuenta con 266.000 habitantes; Maio, con 269 kilómetros cuadrados y una población de ocho mil personas; y Brava, con solo 67 kilómetros cuadrados y apenas seis mil habitantes. Al norte de estas cuatro islas caboverdianas se halla el denominado grupo de barlovento, compuesto por seis islas: San Antonio, con 779 kilómetros cuadrados de extensión y una población de cincuenta mil personas; Boa Vista, con seis mil vecinos residiendo en sus 620 kilómetros cuadrados; San Nicolás, de 357 kilómetros cuadrados de extensión y catorce mil habitantes; Sal, con 216 kilómetros cuadrados y 18.000 habitantes; San Vicente, con 227 kilómetros cuadrados de extensión y una población cercana a las ochenta mil personas; y la deshabitada Santa Luzia.

volcán Fogo 2

La isla de Fogo fue uno de los primeros lugares que fueron poblados en este país insular atlántico, aunque durante buena parte de la primera etapa de su poblamiento la isla se denominó San Felipe. Fue precisamente una erupción volcánica anterior, ocurrida en el año 1860, el hecho que provocó el cambio de la denominación oficial de la isla. Fogo posee una naturaleza singular por su dureza, marco natural que se corona con el volcán homónimo de 2.829 metros de altura. Habitada desde el año 1500, la isla ha dominado las rutas por mar entre Europa, América y Asia, así como por los buenos resultados que dieron pronto las explotaciones de pescado y sal, principalmente, desde el siglo XVI.

lava Fogo

El auge creciente de las diferentes formas de turismo en la naturaleza sumó, de improviso, la atracción incomparable de una erupción volcánica en Cabo Verde. Desde finales de noviembre pasado, el volcán de Fogo, del que tomó nombre la isla, se encuentra activo. En los primeros momentos se temió por problemas de seguridad importantes, así como por las consecuencias que la emisión del material volcánico tuvo en el tráfico aéreo nacional e internacional, pero al final los daños causados directamente por la lava del pico de Fogo se limitaron a los daños en dos pequeñas aldeas, Portela y Bangaeira, ambas situadas a los pies de la caldera que rodea el volcán y que los nativos caboverdianos llaman Chã das Caldeiras. También se produjeron daños materiales en la aldea de Ilhéu de Losna, donde el riesgo principal se relacionó con los cultivos vinícolas isleños.

lava 2 Fogo

Al pie de las calderas está situado el recoleto pueblo de Pedro Brabo, cuyo millar escaso de habitantes viven dedicados a las labores agrícolas de la vid, el café, los árboles frutales y las plantas leguminosas, todas cultivadas sobre el singular suelo de lava volcánica caboverdiana. Desde Pedro Brabo, la subida a pie hasta el pico de Fogo se puede realizar por un sendero que enlaza con el cráter en una excursión que se alarga entre tres y cuatro horas de paseo con un desnivel de mil metros. Justo al final del sendero está la parte más exigente de esta ruta en la naturaleza, pero las vistas desde la cima merecen la pena porque el pico posee unas extraordinarias vistas que abarcan casi toda la isla. Desde la base de la montaña, ya en el camino de vuelta, se puede conectar por carretera con la pequeña localidad de San Felipe, que es el principal núcleo de población de la costa oeste de Fogo y cuenta con alrededor de 55.000 vecinos.

volcán Fogo 4

En San Felipe el visitante verá recompensado su esfuerzo, ya que la oferta en gastronomía local ofrece lo mejor de la isla de Fogo. Es típico aquí disfrutar de la sopa de legumbres llamada catxupa, así como de pescado fresco a la brasa y carnes de cerdo y cabrito. Para refrescar en Cabo Verde se toma buen café, ricos zumos de frutas autóctonas y un licor elaborado con albaricoques llamado Espírito da Caldeira. Quesos artesanales de leche de cabra, vinos dulces y secos completan un menú que se corona con licores típicos de hierbas y frutas. También son importantes en Cabo Verde las huellas que su pasado colonial ha dejado en calles, edificios y costumbres. Entre el patrimonio cultural de las islas destaca su música híbrida de influencias africanas, europeas y americanas. De hecho, la principal referencia personal de Cabo Verde es la cantante Cesaria Évora, natural de la ciudad portuaria de Mindelo. Allí maceró un tipo de canción emocionante y melancólica llamada morna. Fue la música que desde principios de los años 90 del pasado siglo puso a Cabo Verde en un lugar protagonista en el universo de las músicas étnicas. Aunque la diva de los pies descalzos murió en 2011, en Mindelo se pueden visitar su casa natal y los lugares donde cantó.

gente volcan

Crecen los viajes de turismo en Cabo Verde

Los atractivos de diez islas sembradas en medio del Atlántico, a medio camino entre Europa, América y Asia, continúan cotizando al alza en el mercado de los viajes turísticos internacionales. Cabo Verde se ofrece al visitante como lugar singular, casi no tocado por la actividad humana y, sobre todo, a tiro de piedra de los países emisores de turismo europeo. Según datos del Instituto Nacional de Estadística del país africano, los establecimientos hoteleros de Cabo Verde sumaron más de medio millón de visitantes durante la temporada del año 2014, con lo que el número de pernoctaciones diarias ascendió hasta 3,5 millones de estancias. En los países de origen de los visitantes destacan Reino Unido, que abarcó el 18% de visitantes con una estancia media de nueve noches en hotel; Alemania, con el 13% de las visitas anuales; Francia (11,5%) y la antigua potencia colonial de Portugal (11%). Por islas, Sal fue el principal destino para el 41,5% de los turistas, seguida por Boa Vista (33%) y Santiago (13%).

Publicado en la revista revista NT en abril de 2015