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David Byrne: “Toda música empieza con la voz humana”

3 Nov

David Byrne

por Carlos Fuentes

Como alquimista de otro milenio, el escocés David Byrne (Dumbarton, 1952) ha vuelto a pergeñar pócimas arriesgadas junto a su mejor aliado, el productor e influyente compositor británico Brian Eno. Músicos de largo recorrido, su disco Everything that happens will happen today profundiza en la formula experimentada hace ya 28 años con el seminal My life in the bush of ghosts. Se trata de once canciones corpóreas fabricadas con una suerte de folk-gospel electrónico en las que han colaborado Robert Wyatt, Phil Manzanera y Jarvis Cocker. Lejos, muy lejos, de Talking Heads, y esquivando cualquier tentación artificial, David Byrne reivindica ahora el valor de lo sencillo: la voz. “Porque todo empieza con la voz humana”, afirma el músico desde Oslo, donde anoche abrió la gira europea que en abril llegará a España con tres conciertos.

¿Por qué volver a trabajar con Brian Eno 28 años después?

Retomamos un contacto intenso cuando hace tres años se reeditó My life in the bush of ghosts. Ambos teníamos algunas ideas inacabadas para nuevas canciones y empezamos a hablar de ellas sin pensar en trabajar en un nuevo disco compartido. Pero intentamos hacer algo juntos con dos o tres primeras canciones y quedamos bastante satisfechos. Vimos que la cosa funcionaba y ampliamos con dos o tres temas más. Todo fue surgiendo de forma natural.

¿Cree que este disco es muy diferente a aquel proyecto de 1981?

Sí, es mucho más un álbum que un puñado de canciones juntas.

Canciones que crecieron vía e-mail. ¿Cómo pueden trabajar así, a distancia, usted en Nueva York y Brian Eno en Londres?

No fue exactamente así. Es cierto que muchas de las canciones nacieron a través de nuestros contactos por correo electrónico, pero también fue importante que nos reuniéramos un fin de semana en Londres y otra semana en Nueva York. Pero sí, el grueso del álbum fue construyéndose enviando archivos con nuestras músicas y esperando respuesta. Y el resultado creo que fue bueno.

¿Cuánto tiempo se prolongó este proceso creativo?

No tengo un cálculo exacto porque mientras uno escuchaba lo que había hecho el otro, ambos seguíamos trabajando en nuestras casas. Ninguno de los dos tiene un gran estudio doméstico, pero ahora puedes construir y registrar tu música con ayuda de un ordenador sencillo. Trabajas en casa y puedes ver en tiempo real cómo han quedado tus ideas previas. Después comentábamos lo que nos gustaba de nuestros trabajos, si esta melodía está bien o si aquella otra parte aún se podía mejorar algo más.

¿Y son las nuevas tecnologías una ayuda para músicos de su clase? Hace poco, un veterano músico de jazz latino, Jerry González, me contaba que es un error pensar en la música como un ejercicio de matemáticas.

Ja, ja, ja Conozco a Jerry y él tiene una manera diferente de trabajar, pero es lógico porque el jazz, como las músicas étnicas, exige un trabajo en equipo, con una banda descargando o improvisando. Y eso es difícil usando Internet. Pero cuando son dos personas, como es nuestro caso, esta nueva vía de comunicación es bastante válida. Estoy seguro de que la Fort Apache Band no hubiera podido trabajar de esta forma, pero para nosotros fue una solución.

David Byrne portrait

El disco suena como la mejor música del nuevo milenio…

Oh, eres muy amable, pero sinceramente no estoy seguro. No sé si la gente puede pensar eso por estar hecho con Internet o por la propia música. Creo que será el tiempo el que diga cuál es el valor real de estas nuevas canciones.

¿Qué busca usted cuando compone: busca músicas o mensajes?

Con frecuencia, el mensaje está en la música. Incluso en los sonidos porque, por mucha información que uno tenga de cualquier estilo, el mensaje lo aportan las voces. Siempre me ha gustado trabajar los textos en profundidad, pero soy consciente de que, al final, el mensaje que transmito está en la música.

¿Qué papel juega el pesimismo, mejor dicho, la melancolía, en su obra?

No creo que ahora sea un pesimista: soy algo más optimista que años atrás. Escribí estas canciones durante la era de Bush y, quizá por eso, instintivamente, intenté buscar esperanza en un tiempo tan oscuro.

Sin embargo, muchos artistas, en especial los poetas, sostienen que para escribir bien es mejor la tristeza, la melancolía. ¿Está de acuerdo?

Sí, quizá sí. Y eso forma parte del riesgo de crear.

David Byrne new

¿Qué papel tiene la religión en su trabajo?

Ninguno directo, pero sí es cierto que lo espiritual es importante cuando te enfrentas a una labor creativa. Aunque no existe una conexión directa.

Es paradójico que ahora se valore lo antiguo, quizá porque se busca lo genuino. ¿Será porque hemos ido muy rápido en los últimos tiempos?

Quizá sea una señal del difícil momento económico que vivimos ahora. Este desastre económico tiene a mucha gente desorientada. Y es bastante natural que muchas personas miren hacia atrás y añoren unos años de comodidad que ahora parecen tan lejanos.

De vuelta a la música, ¿qué busca David Byrne en un cantante?

El sonido, el sonido de la voz. En esencia, todo empieza con una voz humana.

Y Nueva York es la ciudad de las mil voces. ¿Cómo vive allí un escocés?

Lo mejor de Nueva York es que hay mucha gente diferente. Con ellos coincides cada día desde que sales a la puerta de casa. Latinos, africanos, indios o árabes tocando en cualquier esquina, todo ocurre alrededor de ti.

Publicado en el diario Público en marzo de 2009

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Como su ritmo no hay dos

6 Sep

 

THE FORT APACHE BAND

Por Carlos Fuentes

Lo dijo Jerry González al despedirse: “Ya eran diez años sin actuar en Madrid, una vergüenza”. Demasiado tiempo sin tomar el pulso a una banda crucial en la evolución del jazz latino. Y visto el resultado, sin ambages, mucho nos hemos perdido desde que el corsario de la Fort Apache fijara aquí su residencia tras el descubrimiento recíproco en Calle 54. Más en forma de lo que los pasaportes delatan (los cinco músicos suman 316 años), el grupo que incendió Nueva York con bebop a lo cubano regaló una clase magistral ante cien afortunados. En dos pases de hora y media, primero se arrimaron los apaches del Bronx al rico acervo rítmico antillano con aromas de tributo genuino a Mario Bauzá, Machito, Palmieri y demás santones del jazz latino. Después de una rumba para Monk, cerrada con nota la asignatura del sabor, la lección de jazz más ortodoxo fue antológica. Como una enciclopedia abierta en las manos de un quinteto que hace música con la naturalidad cotidiana de quien cocina frijoles y plátano frito. Porque como su ritmo no hay dos.

Publicado en la revista Rockdelux en septiembre de 2010

El corsario del jazz latino

21 Mar

por Carlos Fuentes

Un hombre del cine con ojo fino dijo de él que es el “Rimbaud del jazz latino”. Jerry González, el influyente trompetista y percusionista de Nueva York que aterrizó en España con el proyecto Calle 54, vuelve a las andadas. Versión musical de Curro Romero, mitad genio, mitad diablo, el líder de la Fort Apache Band ha sido rescatado del limbo por el cantaor Diego El Cigala, que produce su nuevo disco. Avísale a mi contrario que aquí estoy yo toma título de una canción que, entre otros, antes cantaron Tito Rodríguez, su autor, y Roberto Roena con la Apollo Sound. Ahora supone el estreno de Jerry González y Los Comandos de la Clave y primera referencia de la disquera Cigala Music.

La idea de recuperar a Jerry González, que en marzo próximo se presentará en concierto en la sala Clamores de Madrid, surgió una tarde en San Juan de Puerto Rico, una ciudad con raíces familiares para este gigante del jazz afrocubano nacido en el barrio del Bronx (Nueva York) a finales de la primavera de 1949. Lo recuerda El Cigala: “Allí lo sentí triste. Miré largo rato aquel gigante encorvado, sin saber dónde terminaban sus dramáticos dedos y dónde empezaba su trompeta. Y me di cuenta qué añoraba”. Con plan en mente, el cantaor y el trompetista regresaron a Madrid. “Necesitaba un empujón, y qué mejor que abrir mi sello con él. Jerry es un músico de la vieja guardia, de los que ya no quedan. Tiene mucho corazón, y absorbe lo que le echen, como cuando trabajó con Dizzy Gillespie y Tito Puente”, recuerda el cantaor nacido en el rastro madrileño, intérprete consagrado en lo latino con Lágrimas Negras.

De vueltas en Madrid, donde Jerry González es un habitual de las salas de jazz y donde ya ha cambiado de residencia media docena de veces, en apenas dos días de grabación surgió el repertorio nutritivo que ahora se publica en el disco Avísale a mi contrario que aquí estoy yo, una pieza que Tito Rodríguez popularizó en la época dorada del jazz latino en Nueva York. Es, además, el único tema que canta Diego Ramón Jiménez Salazar (Madrid, 1968), al que Camarón de la Isla apodó Dieguito El Cigala una mañana graciosa de cante y vinos en el rastro. “El jazz, como creo que también ocurre con el flamenco, no puede ser enseñado como si fuera un ejercicio de matemáticas. Alguien puede mostrarte cuál es el camino, pero seguirlo es cosa tuya”, afirma el cantaor.

No hay más que verles rematar los últimos detalles del repertorio. Músico y productor, trompetista y flamenco, rebosan satisfacción por un proyecto que completan tres instrumentistas cubanos habituales del circuito de jazz nacional: el bajista Alain Pérez, el pianista Javier Massó ‘Caramelo’ y el baterista Kiki Ferrer, con colaboraciones añadidas del percusionista flamenco Israel Suárez ‘Piraña’. “Es un disco muy fresco”, añade Diego El Cigala sobre piezas de largo recorrido como Resolution, In a sentimental mood, Love for sale, Obsesión y Tenderly. “Este trabajo no lo podía haber hecho en Nueva York porque allí la gente me tiene demasiado respeto. Y eso impide investigar para buscar cosas nuevas”, asegura, satisfecho, Jerry González, quien ya en 2002 había fundido jazz afrocubano de alto octanaje y aires gitanos con Los Piratas del Flamenco.

Mi primer encuentro con el flamenco se produjo con Sketches of Spain, pero tardé muchos años en enterarme de que Miles Davis había sacado esos sonidos de los cantes de la Semana Santa de Sevilla. Ese disco fue todo un descubrimiento y desde entonces la semilla del flamenco se quedó guardada en mi cabeza”, recuerda Jerry González, que se ha sacado una espina con este disco. Pero el músico, capitán de la Fort Apache Band de la que el prestigioso musicólogo Nat Chediak asegura que “llevan tanto tiempo en la vanguardia del jazz latino que ya son clásicos y todavía no se enteran” todavía guarda un poso amargo, por lo que entiende influencia perniciosa de lo comercial en el jazz latino contemporáneo. Habla sin tapujos y no deja títere con cabeza, pero prefiere no entrar en peleas a distancia. Él intenta, dice, ampliar una trayectoria en la que se han cruzado ya músicos como George Benson, Rashied Ali, Bebo Valdés, Jaco Pastorius, Chico O´Farrill, Patato Valdés, McCoy Tyner y Paco de Lucía, entre otros. Porque a los enemigos, aclara, los echa a un lado. “Es que ellos no saben que yo como candela”, y se despide entre carcajadas. 

Publicado en el diario Público el 21 de marzo de 2009