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Sucupira, un mercado africano para conocer Cabo Verde

17 May

Sucupira 1

por Carlos Fuentes

Los mercados de África son un mundo aparte. En esta suerte de centros comerciales de lo cotidiano se dan cita cada mañana la vida, las noticias y los sueños de pequeños vendedores que salen adelante suministrando cualquier cosa que necesiten los vecinos. Y cualquier cosa abarca lo vivo y lo muerto, lo nuevo y lo viejo, lo propio y lo extraño. Como si fuera posible ofrecer África entera en un ramillete de calles. En la ciudad de Praia, la capital de Cabo Verde, el mercado africano se llama Sucupira. Y es un mundo aparte.

No está claro el origen del término Sucupira, al menos aquí en la isla grande de Cabo Verde. Se sabe, eso sí, que en Brasil da nombre a un árbol del que, además de madera y forraje, se nutre la población de hojas para infusiones medicinales. En la ciudad de Praia, Sucupira es otra cosa. Es el gran mercado de la capital, el pulmón comercial de la vida cotidiana. Abierto todos los días del año. Sucupira, además, está rodeado por varios hitos importantes de la geografía urbana de Praia. Sucupira es vecino del estadio de Várzea, ubicado en el popular barrio del mismo nombre. Es el campo donde la selección de fútbol jugaba sus partidos hasta el año 2013, cuando se mudó al nuevo estadio del barrio Achada São Filipe. Ahora juegan aquí equipos de Praia, Sporting Clube, Boavista, Clube Desportivo Travadores y Académica, pero no es lo mismo. Quizá por eso, por esa sensación de días mejores que son pasado, Várzea contagia aires de saudade a los aledaños de Sucupira.

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Desde el estadio, dejando atrás el Palacio de Gobierno y el cementerio, la avenida Cidade de Lisboa desemboca en la puerta principal del mercado de Sucupira. Puertas hay más, pero conviene tomar esta como referencia para intentar orientarse luego en el ramillete de calles, callejones y callejuelas que dan forma al mercado africano. Al otro lado, la nueva iglesia apostólica también es una señal para orientar los paseos por el mapa cotidiano de Sucupira. En el cruce que bordea el templo está la salida principal por carretera al centro de la isla de Santiago y abundan paradas de furgonetas que se encargan del transporte de pasajeros y de abundante carga menor que se compra en Sucupira. Son las populares Hiace, modelo de Toyota que se antoja fundamental para entender cómo funciona la economía de mercado (y el mismo mercado de Sucupira) en Santiago. Con ellas cada día se hacen viajes que distribuyen mercancía a los pueblos todo lo comprado en Praia.

Sucupira 3

En Sucupira se vende de todo. A la pieza y al peso. El tramo inicial es un conglomerado de pequeños puestos de textiles, bolsos y productos domésticos. El espacio es reducido, pero sobre las mesas lucen botes de champú y otros productos de baño y cocina. Alguna peluquería avisa de que en la parte central del bazar los salones de belleza al estilo africano serán los protagonistas. Más propio de un mercado es encontrarse con artesanos del cuero y el metal. También hay artistas que aprovechan el vaivén comercial para vender cuadros en los rincones más insospechados. Una señora anuncia una remesa de bolsos de Senegal elaborados con hilos de plásticos de colores. Ochocientos escudos la pieza, poco más de siete euros. Más baratas son las telas estampadas, importadas de Dakar y Costa de Marfil, que vende otro puesto regentado por una pareja caboverdiana. Un vecino ofrece fruta de baobab y flores de hibisco para hacer bissap. Todo rodeado por un sinfín de souvenires multicolores que cuelgan de alambres por todo el mercado.

Por un latera del mercado, camino del parque 5 de Julio, se encuentra la zona de productos frescos, desde frutas y hortalizas a pequeños animales de crianza. Ricos plátanos caboverdianos, pequeños y sabrosos, para un tentempié sobre la marcha en el paseo por Sucupira. Al fondo se venden pollos y lechones, también algunas gallinas como las que cocinan en los restaurantes caseros que dan a la avenida Machado Santos. Tres euros por un plato de gallina estofada con verduras y arroz. En el mercado sigue el trasiego. Los puestos se repiten, pero siempre aparece algo diferente. Una esquina con pinta de garaje es la tienda de música más antigua de Sucupira, y conviene aprovechar la ocasión para conocer la morna y algunas otras músicas que pusieron al archipiélago africano en el mapa mundi de la cultura internacional con figuras como Cesária Évora, Ildo Lobo o el grupo Simentera.

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Todos los pasillos de Sucupira desembocan en la zona de los bidones, otra singularidad del mercado. Al fondo, en un patio triangular techado con plásticos y chapas metálicas, veinte vendedores despliegan cada día la ropa y el calzado usado que llega a Praia en grandes bidones plásticos con cierre hermético. Si las tiendas de nuevo están en la parte alta de la ciudad, casi todas en el barrio administrativo de Plateau, en Sucupira se venden camisas y pantalones a precios para todos los bolsillos. Remites pintados en los bidones explican el negocio: desde Boston, Londres o Lisboa, emigrantes, familiares y ONGs envían bienes usados que abastecen el mercado de ropa y calzado barato en Sucupira. Cualquier prenda de bidón llegada en barco con meses de travesía se paga con escudos caboverdianos. El billete de 200 escudos reproduce a Ernestina, un pailebote que hasta 1965 llevó a muchos africanos a la emigración americana. Antes fue barco de exploración científica y militar en la II Guerra Mundial. Un guiño a la historia compleja de un país que cuenta tantos residentes como emigrantes lejos de sus diez islas atlánticas.

Publicado en la revista NT en marzo de 2016 

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Chris Dercon: “El gran reto de un destino turístico es buscar una forma positiva de integrar a residentes y visitantes”

16 Oct

 

Chris Dercon 1

por Carlos Fuentes

Chris Dercon entra, despacio, en el centro cultural El Tanque. Con la curiosidad de un navegante, el director de la Tate Modern observa a ciegas este océano metálico de oscuridad. En un círculo de paredes negras, bajo una telaraña de acero. Dercon anotará luego que el ojo humano “necesita 900 segundos” para acostumbrarse a la ausencia de luz. Y dirá que esta singularidad predispone a la visita del viejo depósito de petróleo reconvertido en espacio cultural en 1997.

El belga Chris Dercon (Lier, 1958) está en Tenerife para defender una alianza entre arte y turismo con la puesta en valor de recursos naturales y tecnologías. Aprender del medio, pero también tener la valentía para abrir el escenario al mundo. Un buen símbolo es la Tate Modern, abierta el año 2000 en una vieja central eléctrica al sur de Londres. Desde entonces es uno de los museos más visitados del planeta: siete millones de visitantes al año. Toda una resurrección. Chris Dercon participa en los Encuentros Denkbilder sobre el papel de los museos y las salas de arte en el mundo contemporáneo.

El jefe de la Tate Modern defiende una mayor integración en el tejido social de las ciudades, visitantes incluidos. ¿En plena era smartphone? “Claro, los museos son lugares para descubrir o redescubrir una velocidad más razonable. Son sitios clave de presente y futuro porque aportarán experiencias al margen del ritmo de vida. Y ganarán espacio propio como ya hicieron el cine, la ópera e incluso la televisión. Cuando nos sentamos a ver una buena serie ya no hacemos tanto caso al móvil. De hecho, creo que series como The Wire o Breaking Bad demuestran su éxito al ser capaces de sentarte una hora ante la televisión. El museo será un lugar de sosiego y también un lugar de encuentro, grandes espacios de intercambios alrededor de la cultura”. Entonces, de prohibir móviles y tabletas ni hablar. “No, no. El museo ofrecerá una experiencia física en torno al arte, pero también una experiencia digital. Sería ridículo que una sala excluyera móviles y aplicaciones cuando con ellos yo puedo mejorar mi experiencia en la visita. Aunque se necesitará un equilibrio entre lo digital y la confrontación directa con las obras”.

Chris Dercon 3

¿Coexisten arte y turismo en tiempos de crisis? “El gran reto de destinos como Tenerife, y por extensión todas las islas de Canarias, es buscar una manera positiva de integrar a residentes y turistas. No solo en Canarias, también en Barcelona, Londres o Berlín. El gran reto es cómo gestionar la integración del turismo que llega. Actualmente Tenerife acoge muchos turistas por su patrimonio natural, que es increíble, pero la isla también puede desarrollar un turismo de cultura. El turismo en sí mismo no es malo ni bueno, depende de las formas. Por eso es tan importante lograr un buen vínculo entre visitante y entorno social. Con el tiempo, el turista será más curioso y va a pedir nuevos espacios, nuevas experiencias. Y la cultura puede mejorar mucho la calidad turística del destino, respetando siempre el territorio y sus tradiciones”.

Chris Dercon 4

No ha sonado un móvil, pero el tiempo apremia. Aunque Chris Dercon prefiere seguir hablando de arte y naturaleza. ¿Qué parece el Teide? André Breton salió fascinado de aquí hace 80 años, puro surrealismo. “Y también el gran explorador alemán Humboldt”, recuerda el director de la Tate Modern. “Ahora entiendo por qué esta montaña es patrimonio de la humanidad. La visita es una experiencia que debes vivir por ti mismo. Pasear entre esos ríos de lava donde solo pocos microorganismos logran sobrevivir, ese suelo es fascinante”.

Publicado en la revista C Magazine en septiembre de 2015

Las añejas joyas sonoras étnicas de Soundway Records

18 Jul

Soundway Records

por Carlos Fuentes

Es el sueño de todo coleccionista de discos. Hallar tesoros ignotos que despierten interés de un público mayor por músicas que llevan medio siglo escondidas en anaqueles polvorientos de América, África y Asia. En Londres el productor Miles Cleret afianza su disquera Soundway Records como referencia nutritiva para calibrar el resurgir de los sonidos étnicos en las pistas de baile modernas.

Todo comenzó con un viaje. En 2002 Miles Cleret estaba dispuesto a transitar del coleccionismo amateur de discos a la edición profesional de unas músicas ignoradas o poco conocidas procedentes de África y América Latina. Aquel año un viaje a Ghana sirvió para confirmar el potencial comercial de estos sonidos añejos que permanecían escondidos en sus países de origen. Cierto es que ya había algún interés entre la audiencia joven de rock, pop y electrónica por las músicas étnicas, pero faltaba un ejercicio de puesta en valor de estos ritmos. Con la primera cosecha africana, un puñado de elepés y singles de los años setenta, Soundway Records debutó con Ghana Soundz. Afro-beat, Funk & Fusion In 70’s Ghana, rotunda compilación que abrió un mercado que no dejaría de crecer. Desde entonces, la disquera británica ha sumado medio centenar de ediciones y comenzó a escribir la historia de este zahorí de sonidos que aprendió en casa que música de enjundia también se hizo, y se sigue haciendo, más allá del mar.

“Había pasado mucho tiempo coleccionando discos de Latinoamérica y África, así que sabía que existía un interés creciente por estas músicas. Sonidos que eran desconocidos para el gran mercado, no sé si por ignorancia o porque se conocieron una vez y luego se olvidaron. Y pensé que, además de buscar los discos originales, podría editar esa música”, indica Miles Cleret, quien no oculta su pasión por los sonidos étnicos. “Era una gran oportunidad. África y América Latina atesoran muchas músicas buenas disponibles para ser redescubiertas en Europa. Son sonidos que me gustan mucho, y también estaba la certeza de que para una pequeña discográfica es complicado salir adelante con músicas más habituales como rock, pop o electrónica”. Cleret sabe de lo que habla. En casa, de niño, había tomado contacto con músicas de África y América Latina por afición materna (“fue muy interesante escuchar esa música de otros lugares del mundo”), hábito familiar que poco a poco fue dirigiendo su afición a la compra de discos y, años después, al sueño de ser profesional de la edición.

Miles Cleret Soundway

Ahora, por fortuna, el terreno está abonado porque buena parte de la audiencia musical contemporánea descubre el folclore de África y del Caribe como algo ignoto y, a la vez, grandioso. “Quizá sea así, pero en el fondo está el mayor respeto que estas músicas están conquistando. Yo siempre he tenido el mismo respeto por un disco producido en África o América Latina que por un disco grabado en Londres o Nueva York. Y, a nivel general, se ha producido una ampliación de los gustos de la gente que consume música: ya no te limitas a escuchar rock, pop o dance, ahora prefieres buscar cosas interesantes en otros estilos. Y esto es muy bueno. Cuando era joven costaba mucho conseguir discos de África o de Latinoamérica, era una labor ardua en rastros y tiendas de ocasión. Ahora casi toda la música está al alcance, y eso es algo fantástico”. ¿Y por qué ahora este interés de la gente joven por músicos veteranos y del tercer mundo? “No creo que sea tanto así, porque ahora en casi cualquier país existe gente haciendo todo tipo de música. Y quizá lo más estimulante para una compañía pequeña sea encontrar cosas interesantes y diferentes que ofrecer a su público”, indica Miles Cleret. “Y ahora hay más público que antes. Hace apenas diez, quince años, el interés por las músicas de África o Latinoamérica estaba reducido a unos círculos muy concretos. Ahora hay más público y más interés que nunca por América y África”.

Soundway vinylCon una colección propia de más de diez mil vinilos africanos y latinos, Miles Cleret desarrolló un método de trabajo que pasa, primero, por localizar al autor o al productor de las grabaciones originales. Ya sea en Etiopía, Benín, Ghana, Colombia, Nigeria, Panamá, Trinidad, Kenia o Tailandia. A veces, si el músico ha fallecido, debe localizar a la persona o empresa que mantenga los derechos de edición del disco original. “Hay un poco de todo; quizá primero encuentras la música, que es la clave principal. Hay discos de un artista que son buenos y otros que piensas que difícilmente van a ser populares”, explica el director de Soundway Records. “Y cuando consigues un disco interesante, ya te pones a localizar al autor o a la persona que tenga los derechos. A veces intentas dar con el productor o con los músicos que lo grabaron”. Un ejemplo reciente de investigación en anaqueles olvidados de África y América Latina es el caso del productor trinitense Herman Hadeed, referencia de la música de los setenta en ese archipiélago del Caribe al que Miles Cleret localizó tras pasar meses colgando mensajes en portales sociales y culturales de Trinidad y Tobago. “Es como la vida: unas veces tienes éxito y otras, no”.

Soundway vinylY hay momentos que pagan con creces el esfuerzo. Caso paradigmático es el descubrimiento de la cumbia y, por extensión, del folclore bailable de América Latina por buena parte de una audiencia europea que antes vinculó Colombia con historias tristes de guerrilla, narcotráfico e inestabilidad social. ¿Por qué la cumbia se ha convertido en la reina de las pistas de baile en Londres y en gran parte de las capitales europeas? “Porque es una música potente, muy universal, que reúne a mucha gente con gustos distintos por los sonidos latinos. Igual gusta al oyente de konpa de Haití o al que aprecia el son cubano”, explica Cleret. “En Londres hay muchas escenas de música latina, aunque quizá la cumbia sea el estilo que concita mayor interés. Y también se está dando una influencia recíproca entre estilos como la cumbia, el reggae o el afrobeat, y creo que para entender el fenómeno mundial de la cumbia hay que saber que este estilo no es patrimonio de un único país: fuera de Colombia hay otras cumbias. Son músicas de fiesta, y eso es universal”.

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Buscando tesoros en Soundway Records

Batida

BATIDA “Alegria”

Guitarras sinuosas, ráfagas de amable electrónica tropicalista y un puñado de samples juguetones (aquí suena Ester Madona, de Alliance Makiadi). Receta ágil del productor y DJ portugués de origen angoleño Pedro Conquenão, alias Mpula, para devolver lustre y cuerpo atlético a los ritmos populares del país africano. Maquillajes posmodernos, saudade eléctrica para las pistas de baile.

CHICO MANN “Vivito (El colibrí)”

Lobo de ciudad, Chico Mann (aka Marcos J. García) tamiza más de medio siglo de acervo musical híbrido afrolatino a orillas del río Hudson. En su combustible sabroso laten la salsa más asequible, de cintura fácil, y el disco cómodo entre ropajes contemporáneos de electrónica primaria. Entusiasma el coro rapeado, bien bailable. Algo así grabaría Johnny Pacheco con cincuenta años menos.

BOMBA ESTÉREO “Sintiendo” 

Bomba Stereo

En apenas seis años los colombianos Simón Mejía y Liliana Saumet han afianzado su apuesta luminosa por la música popular colombiana del presente. Abunda la canción de toda la vida, versos sencillos pero efectivos (“si yo supiera que todo lo que te he dado es tan solo un puñado de lo que tengo guardado”) y, cómo no, aires bailables pespuntados de electrónica intangible. No es sorpresa, bomba en crecimiento.

THE BUSY TWIST “Friday Night”

Pensado en Londres, grabado en Ghana y rematado en la metrópoli. The Busy Twist –Gabriel Benn (Tuesday Born) y Ollie Williams (Ollie Twist)– se apañan con desparpajo para recuperar melodías vocales del highlife ghanés clásico. Y su reseteo termina por cuajar con una letanía de cuerdas, un puñado de breaks ágiles, torrenciales coros hip hop y la voz como el mejor instrumento humano.

KIKI GYAN “Disco Dancer”

Tenía voz de meliflua estrella disco, pero la vida de Kiki Gyan fue una tragedia griega. Nació en Ghana y con 16 años se unió a Osibisa en Londres. Con 18 ya era millonario (y famoso: actuó en Buckingham Palace). En Nigeria se casó con una hija de Fela Kuti, grabó 24 Hours In A Disco y se enganchó a la cocaína. Se lo llevo el sida en 2004, en el baño de una iglesia. Tenía tan solo 47 años.

Ondatropica

ONDATRÓPICA “Tiene sabor, tiene sazón”

En 2012 Mario Galeano (Frente Cumbiero) y Will “Quantic” Holland reunieron a la crema de la cumbia en el legendario estudio de Discos Fuentes. En Medellín, tres semanas escribiendo y grabando treinta piezas sobre la marcha. Tiene sabor, tiene sazón abre el debut de Ondatrópica. Y como no están aquí Fruko, Aníbal Velásquez ni el gran Michi Sarmiento, ya se encarga Nidia Góngora de abrir el apetito.

Meridian BrothersMERIDIAN BROTHERS “Guaracha U.F.O.”

Otro mimbre del Frente Cumbiero que apadrinó Mad Professor. El guitarrista Eblis Álvarez fundó Meridian Brothers hace quince años para experimentar con electrónica y ritmos tradicionales colombianos. Se formó en el Danish Institute Of Electronic Music y allí aprendió a rebajar la velocidad de la cumbia, quizá la clave de su apuesta y de las que llegaron luego. Sabor latino con psycho-pop crepuscular y groove tropical.

FAMILY ATLANTICA “Manicero”

El multiinstrumentista Jack Yglesias, miembro de The Heliocentrics, construyó sobre la cantante venezolana Luzmira Zerpa un recorrido por las huellas de la música africana en el folclore del Caribe. Esta abigarrada versión del cubano Moisés Simons (de)muestra la capacidad innata de adaptación del montuno y la rumba cubana, del tambor venezolano y del cimbreante calipso trinitense. Con los aromas del imponente highlife ghanés en el origen de (casi) todo.

THE RIFT VALLEY BOYS “Mu Africa”

Del gran valle del Rift, una puñalada de cinco mil kilómetros en el este de África, emergió en los años setenta y ochenta una generación de músicos que sintetizó en Nairobi (Kenia) un ancho catálogo de ritmos más o menos nuevos. Atlético benga con olor a soukous del Congo y música bailable cubana, riffs de rock, idiomas pegajosos como el bantú kikuyu, apreciado como “soul líquido”, y algunas pistas del afrobeat que vendría luego.

Konkoma

KONKOMA “Handkercheif”

Dos africanos que frisan la senectud, el cantante y teclista Emmanuel Rentzos y el guitarrista Alfred “Kari” Bannerman, apuntalados por la generación nueva del highlife y el afrobeat. En Londres el septeto KonKoma ejercita su panoplia de arreglos pesados sobre aromas líquidos de jazz, soul y funk negro. Con la rotundidad que se espera de los vientos africanos. El coro es una cortesía del DJ nigeriano Eno Williams.

THE FUNKEES “Point Of No Return”

Quizá no hay mejor país que Nigeria para calibrar la importancia (e influencia) que tuvo el rock a finales de los sesenta en África. Ginger Baker venía de visita y los discos de Jimi Hendrix y James Brown se consumían como pan caliente. Allí emergieron bandas como Mono Mono, Blo y The Funkees. Los últimos lograron agitar los ritmos yorubas del (entonces) joven afrobeat con arreglos manejables en peso y duración. Y domesticaron el nuevo afro-rock.

MANUEL ÁLVAREZ Y SUS DANGERS “Esclavo moderno”

Con cadencia de frontera peligrosa, aunque al fondo parece sonar el Esquivel más desatado, el sonido de los Dangers de Manuel Álvarez rescata la esencia de la champeta, otro gran ritmo bailable del norte colombiano. Donde el acervo africano del recuerdo esclavista se arrulló al son del Caribe. Aquí abundan las percusiones duras, metálicas, detrás de punteos ametralladores en una letanía sobre la leyenda del cimarrón.

TUNJI OYELAMA “Lisabi Egba”

Lagos, años setenta. El cantante y actor Tunji Oyelama, vecino de Fela Kuti en el suburbio de Abeokuta y estudiante de arte con Wole Soyinka, abrillanta las tradiciones orales yoruba con ritmos highlife, afrobeat, funk, juju y pespuntes de reggae primitivo. Con The Benders se hizo un hueco en la escena nigeriana por su versatilidad con la paleta de estilos. Músicas para todos los gustos.

K. FRIMPONG & SUPER COMPLEX SOUNDS “Ahyewa”

¿Truco o trato? Al menos, el sueño para cualquier zahorí de músicas perdidas. El dúo Hide & Smile (para entendernos: Frankie “Sofrito” Francis y Miles Cleret, fundador de Soundway Records) meten mano electrónica a una pieza añeja de robusto highlife que el ghanés Alhaji K. Frimpong (autor del clásico “Kyenkyen Bi Adi Mawu”) grabó en 1975. Así sonaba el bajo en los clubes africanos.

Michi SarmientoMICHI SARMIENTO “El sonerito”

Aquí empezó todo. Blas “Michi” Sarmiento, hijo del mítico Climaco Sarmiento, arreglista de Discos Fuentes, timoneó la explosión sonora en las ciudades de Cartagena y Barranquilla desde final de los sesenta. Por sus puertos caribeños llegaban ecos bailables de salsa y boogaloo neoyorquinos. Su Combo Bravo procesó a las bravas guaguancó cubano, porros, descargas e incendiarias cumbias de verbena a ritmo imparable.

Publicado en la revista Rockdelux en julio de 2013

Criminales a pleno sol: asesinos en Reino Unido, turistas falsos en España

6 Ago

por Carlos Fuentes

Allan James Foster¿Ha visto usted a este hombre? Se llama Allan James Foster: 38 años, 1.75 metros, raza blanca, pelo negro. Hace siete años que lo busca la policía británica por asesinato, narcotráfico y robo de diamantes. Podría vivir con el nombre falso de Shaun Wilkinson en algún lugar turístico de Baleares o Canarias. Es uno de los delincuentes peligrosos que la organizacion civil CrimeStoppers incluye en Operación Captura, una campaña internacional organizada junto a la Agencia Británica contra el Crimen Organizado para recabar información confidencial en países como España que lleve al arresto de criminales acusados de delitos graves como asesinato, secuestro, violencia sexual contra menores, asalto con agresiones y tráfico de drogas a gran escala.

Fundada en 1975 en Alburquerque (Estados Unidos) por el detective Greg MacAleese, CrimeStoppers se ha convertido en una efectiva respuesta ciudadana a las dificultades que tienen las policías nacionales para lograr la detención de delincuentes fugados de sus países de origen. En su sede central, treinta kilómetros al sur de Londres, en la localidad de Wallington, una veintena de especialistas en el rastreo de información a través de Internet, la traducción de información en varias lenguas europeas, entre ellas el español, y la investigación sobre el terreno trabajan cada día en coordinación con las policías británica y española para no dejar resquicio a la impunidad. Con el tiempo, la efectividad del trabajo no ofrece margen de duda: veintiún delincuentes son detenidos cada día en el Reino Unido gracias a los datos que informantes ciudadanos anónimos facilitan a CrimeStoppers a través de una línea telefónica gratuita (en España 900 555 111) o en la página www.crimestoppers-uk.org, siempre bajo la garantía de confidencialidad absoluta para el informante.

En España, donde ya se han realizado seis ediciones de la Operación Captura, el balance es también satisfactorio: desde 2006 han sido detenidos veinte delincuentes peligrosos británicos que se ocultaban en zonas turísticas de Andalucía, Baleares y Canarias. La detención más reciente se produjo el pasado 24 de marzo: Jonathon Lejman fue localizado en una comuna de una playa de Tenerife, donde se ocultaba desde que en diciembre de 2008 huyo de Reino Unido después de cometer un asalto violento en la ciudad de Stoke-on-Trent, a unos trescientos kilómetros al norte de Londres. En mayo Lejman celebrará su trigésimo cumpleaños en la cárcel, donde tambien espera juicio otro delincuente peligroso detenido en España: Everardus Wijtvliet, holandés de 29 años, es presunto autor de un delito de narcotráfico en 2009 al intentar introducir un camión con 106 kilos de heroína y cocaína a traves del puerto de Dover. Fue apresado el pasado 21 de febrero en Puerto de la Cruz (Tenerife), donde residía sin levantar sospechas en una urbanización turística británica.

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¿Por qué tantos criminales británicos eligen Espana para evadir a la policía? Responde Dave Cording, veterano agente inglés y desde hace siete años director de operaciones de CrimeStoppers: “Desde los anos setenta, la presencia de una colonia británica estable es una característica de las zonas soleadas del sur de España, principalmente en las regiones de Andalucía, Canarias y Baleares. Y es allí donde este tipo de gente encuentra un ambiente adecuado en el que intentan pasar desapercibidos al estar rodeados de muchos compatriotas. Pero las cosas han cambiado mucho desde que, en 2004, los veintisiete países de la Unión Europea se pusieron de acuerdo para poner en marcha una orden comun de detención. Esta medida ha dificultado el refugio a criminales británicos porque ya son conscientes de que existen mecanismos comunes en la UE para proceder a la detención, el encarcelamiento y un posterior traslado a países de origen”.

En esta línea, Ken Gallagher, director de operaciones europeas de la Agencia Británica contra el Crimen Organizado, incide en el objetivo principal del dispositivo recién lanzado en España: “Queremos que la numerosa colonia de residentes británicos en Espana sea un lugar incómodo para el refugio de delincuentes fugitivos, que España no sea un lugar seguro para los criminales del Reino Unido”. Y la ayuda de CrimeStoppers se revela efectiva: desde 1988 alrededor de cien mil criminales han sido arrestados gracias a la información anónima recabada por la organización británica. Solo entre abril de 2009 y marzo de 2010, 7.474 delincuentes peligrosos fueron puestos a disposición de la justicia gracias a la recepción de 89.828 llamadas anónimas en CrimeStoppers, se localizó droga valorada en más de veinte millones de euros y otros bienes materiales por valor de siete millones. Solo en el Reino Unido, cada nueve días alguien es acusado de la presunta autoría de un asesinato.

Desde las oficinas de Wallington, donde CrimeStoppers ocupa una planta de oficinas junto a la estacion de tren, esta organización civil pulsa las teclas que permiten acelerar las detenciones. Varios carteles con las fotografías de los delincuentes fugados y un mapa de posibles destinos alertan sobre el calado que tiene España para la localización de estos criminales. “No cabe duda de que este tipo de delincuentes se benefician de la presencia en España de un buen número de comunidades de ciudadanos británicos que tienen primeras o segundas residencias en zonas turísticas del sur de Espana”, apunta Dave Cording. “Suelen ser lugares en los que la presencia de personas de habla inglesa es muy habitual, donde se habla inglés casi todo el tiempo y donde cualquier persona que sea británica se encuentra muy cómoda”, explica el director de operaciones de CrimeStoppers antes de precisar que el grado de confianza que ofrecen las zonas turísticas permite que algunos delincuentes continúen utilizando sus nombres reales. “A veces los fugados se ocultan bajo nombres falsos, aunque hay ocasiones en las que siguen utilizando sus verdaderos nombres. Debido a estas características tan singulares, la mejor forma de lograr su localización es la difusión de sus fotografías a través de los medios de comunicación, en especial de la televisión. Muchas veces nos encontramos con un turista británico que mira la television y, cuando ve las caras de los criminales fugados, dice “ah, ese es el vecino del apartamento de abajo”… Muchas veces ocurre esto, que el turista o el jubilado británico que esta pasando unos días de descanso en el sur de España se topa de repente con la noticia de que su vecino de apartamento es un delincuente”. Solo en la Costa del Sol, la policia sospecha que cuarenta grupos mafiosos ingleses operan al amparo de comunidades turísticas foráneas.

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Junto a la informacion facilitada por ciudadanos particulares, a los que se les ofrece total confidencialidad y la seguridad de que no tendrán que asistir a los juicios en Reino Unido, CrimeStoppers presta especial atención al trabajo de coordinación entre policías de diferentes países. “España es el primer destino al que se escapan muchos criminales que están siendo buscados en el Reino Unido. Y el principal objetivo de nuestro trabajo es lograr mayor coordinación con las policías británica y española, así como lograr información por parte de ciudadanos que permita poner a criminales bajo custodia policial y, después, a disposición de los tribunales de justicia para que rindan cuentas por delitos cometidos. Este trabajo está siendo muy exitoso porque, a medida que se difunde la información, logramos mayor volumen de datos sobre criminales y facilitamos su detención por parte de las policías europeas”, subraya Cording antes de referirse a un nuevo producto que CrimeStoppers ya comercializa en Reino Unido para dificultar la venta de artículos robados: un protector de objetos personales que permite marcar con un líquido invisible las huellas dactilares de cada propietario. Esta solucion transparente incluye un número cifrado y registrado que solo puede averiguar la policía, cuyos investigadores pueden así chequear los objetos recuperados tras la captura de los ladrones.

¿Existe un perfil habitual del delincuente fugado en España? “Es muy difícil hacer un retrato típico del criminal británico que escapa para esconderse en España. Por eso, nuestro trabajo para recabar información que lleve a su detención da prioridad al tipo de delito del que está acusado y, en especial, al mayor o menor tiempo que lleve fugado de la policía británica”, precisa Dave Cording. “También valoramos que esa persona tenga contactos en España o que con anterioridad haya estado de visita en las zonas turísticas españolas. Porque si sabemos que ya conoce el terreno, podemos sospechar que está utilizando ese conocimiento previo para buscar la mejor fórmula para pasar desapercibido allí. De hecho, en los últimos años hemos potenciado mucho nuestro servicio de traducción para aprovechar mejor informaciones que llegan desde España”, precisa el director de operaciones de CrimeStoppers. ¿Y continúan delinquiendo los criminales que se ocultan entre los miles de turistas que visitan los destinos británicos de las islas y del sur de España? “En ocasiones logran escapar con una cantidad de dinero efectivo suficiente para poder esconderse sin tener que utilizar servicios bancarios españoles, pero algunas veces hemos comprobado que los delincuentes siguen trabajando al margen de la ley. Ya sea con teléfonos móviles no fichados por la policía o con ordenadores portátiles siguen en contacto con sus organizaciones criminales en el Reino Unido, donde disponen de ayudantes para continuar generando beneficios con actividades delictivas”.

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Por ello, resalta Dave Cording, es crucial el flujo constante de información ciudadana, pese a las dudas que genere la colaboración desinteresada con la policía. “Al principio no se entiende bien qué es CrimeStoppers ni a qué se dedica la organización. Es normal que el ciudadano medio desconfíe porque piensa que colaborar con la policía le puede causar problemas. Hay miedo, y así ocurrió antes en otros países en los que se activó una campaña para la localización de criminales fugados, pero con el tiempo y mayor información se asume que trabajamos para el bien de la comunidad. Que toda información que pueda recabar un ciudadano puede ser muy útil para la labor policial. Y este apoyo mutuo va en aumento según pasa el tiempo y con los resultados de cada Operación Captura. Y las cifras hablan: solo en Reino Unido cada día son arrestadas veintiuna personas con orden de busca y captura. Que se detenga a veintiuna personas al día significa que los espacios de impunidad disminuyen, que cada día es mas difícil escapar de la acción de la justicia. Y esa labor nos hace mejor como personas, como sociedad y como país. En CrimeStoppers no queremos entrometernos en asuntos propios de seguridad española sino centrarnos en los problemas que causan algunos delincuentes británicos peligrosos que podrían esconderse en el sur turístico de España”.

Los delincuentes más buscados

Christopher Guest More

Christopher Guest More

Sospechoso de un asesinato cometido en julio de 2003 en Chesire. Hijo de un antiguo detective privado, ahora millonario, es buscado por Interpol por la muerte violenta de un vendedor de marihuana. Mide 1,85 metros y tiene entre unos treinta años. Utiliza alternativamente sus dos apellidos. La policia británica cree que huyó a España o Malta, donde tenía vínculos anteriores.

Fatah Benlaredj

Presunto autor de la violación de una niña de siete años. Permanece huido desde mayo de 2007. Tiene unos 35 años, pelo oscuro. Se sospecha que podría ocultarse en una zona turística del sur de Espana bajo el alias de Samir.

Allan James Foster

Presunto autor de un delito de narcotráfico, otro de robo de diamantes y un tercero de violencia cometido en 2006. Varón de raza blanca, 40 años, 1,75 metros, complexión fuerte y pelo oscuro. Fugado desde mayo de 2006, podría vivir en Baleares o Canarias con nombre falso de Shaun Michael Wilkinson.

John Barton

Dirigente de una organización que importó heroína entre 1999 y 2000, fue condenado en ausencia a veinte años de prisión. Tiene alrededor de 60 años, mide 1,75 metros y suele teñirse el pelo de color marrón. Antes de su huida tenía vínculos en la localidad turística de Fuengirola (Málaga).

Scott Coleman

Australiano de 38 años, en 2003 fue arrestado en Aberdeen (Escocia) por su vinculación con un alijo de 2,8 kilos de heroína. Mide 1,90 metros, tiene pelo marrón y ojos azules. Lleva tatuados un perro bulldog y el escudo del Liverpool. Podría ocultarse en Benidorm.

Publicado en el diario Público en junio de 2011

La alegre cátedra popular de los cantecitos de Kiko Veneno

12 Oct

Kiko Veneno

por Carlos Fuentes

El día que el Lobo López se encontró a su amada, muchos oyentes españoles supieron de la existencia de Kiko Veneno. Hasta entonces, aquel verano ya casi otoño de 1992, la música popular cargaba aún con un estigma de lamentos. Un maltrato derivado más por ciertas alergias ideológicas, ay, en vez del respeto que merece todo acervo genuino. Y en esas llegó Joselito y sacó el optimismo a bailar las rumbitas de la vida.

Mira que tiene gracia: en un Mercedes blanco desembarcó Kiko Veneno para el primer concierto de celebración por los veinte años de Échate un cantecito. Auto de lujo para él, José María López Sanfeliu (Figueres, 1952), quien por aquellos tiempos tiraba de un vetusto Renault cuatro latas. Sería fácil hablar de justicia histórica, que la hay, pero mejor reivindicar el regocijo que generaron diez canciones bienaventuradas. Inesperado arroyo de picardía e ingenio que, como nunca visto antes, combinó el soniquete flamenco más accesible con los ritmos mamados en el sur fronterizo. Y, claro, esa poética fresca de querencia lorquiana, verde que te quiero verde, que contagió las hazañas del Lobo López, de Joselito y sus superhéroes de barrio antes del boca-oreja por la internet.

kiko veneno cantecito

Quizá sea cierto que Kiko Veneno no inventó nada. Ahí están otras figuras pata negra, de Chocolate a Bambino, de Peret a Gato Pérez, de Lole y Manuel a Martirio… en fin, los hermanos Amador y los cuchillos afilados de Baldomero Torre. Sí supo este andaluz por raíces agitar una coctelera sabrosa que pasó mucho tiempo, y ahora ya sabemos que fue demasiado, esquinada en el barrio que no visitaban los turistas porque allí vivía la gente. Atrás quedó el disco seminal de Veneno, marcado a fuego en cuarto kilo de hachís, que muchos no entendieron en su hora. Y el cronista callejero, filósofo de bares y fondas, pagó con tres lustros de suplicios: cuesta creer que no vivió de la música hasta que regresó de Londres con aquella cosecha de una primavera luminosa. El resto, valga el tópico, ya es historia. Rescatada ahora en una edición especial de Échate un cantecito con las diez piezas originales, once temas más, entre versiones de maquetas y memoria del directo (Fuego), tres colaboraciones con Martirio, Albert Pla y Calamaro, un DVD y los diarios de la peregrinación a Londres. Con Santiago Auserón ayudando siempre en la sombra.

Y como historia de la buena se contará en el futuro, veinte años no es nada, el concierto de regreso de los cantecitos. A sala completa, tras cambiar ubicación desde un espacio menor, Kiko Veneno se confirmó en estado de gracia. Mucha culpa tuvo su banda, Los Notas del Retumbe, con el increíble Raúl Rodríguez (carajo, ¿cuántos músicos viven en su guitarra?), el funambulismo eléctrico de Charlie Cepeda y los ricos tumbaos cubanos sonando al fondo. Pero conviene no engañarse: si el cantante forma parte de nuestro patrimonio emocionante es por sus coplas de madrugada. Combustible nutritivo que tiene la santa cualidad de sacar lo mejor de nosotros. Porque ahora que laten días grises, aquí no hay primos ni riesgos que resistan esta sobredosis de entusiasmo. Alegría de vivir, a veces en clave africana con flamenquito saltando a la kora (Dice la gente), que igual emociona con Paco Ibáñez (Palabras para Julia), enternece con sus cuentos cotidianos (Reír y llorar, Salta la rana) y divierte con su revisión pop naif de Dylan (Memphis blues). Hasta la victoria, siempre, por la sencillez.

Kiko Veneno 2

Pero no sólo de rumba vive el hombre, ni de mitos en voz ajena (Volando voy, que cantó Camarón en La leyenda del tiempo). Así que habrá que estar atentos a las nuevas aventuras animadas del campeón guapeao: disco propio con la producción de otro lumbreras ubicuo, Raül “Refree” Fernández, que se anuncia para finales de año y, sorpresa-sorpresa, una alianza transoceánica pergeñada junto al cantautor uruguayo Martín Buscaglia. Hasta entonces, a seguir la ruta venenosa en este otoño del aniversario, con conciertos en Barcelona (Sala Apolo, 20 de octubre), Granada (Auditorio Manuel de Falla, día 27), Santiago de Compostela (Sala Capitol, 23 de noviembre), Burgos (Sala Hangar, 24) y Bilbao (Fever Club, 28 de diciembre). Con botellas de coca-cola llenas de vino de Chiclana, hasta que salten los cachitos de hierro y de cromo.

Publicado en la revista Rockdelux en julio de 2012

África, capital Londres

17 Jul

por Carlos Fuentes

Si atendemos a las estadísticas, Londres podría ser una de las ciudades más pobladas de africanos del planeta. Según el último censo urbano, realizado hace una década en la capital británica y que en estos momentos está en pleno proceso de actualización, más de trescientas mil personas de origen africano residen en una ciudad que acoge a 7,7 millones de los 63 millones de habitantes que viven actualmente en el Reino Unido. [Por unos días, Londres será la primera capital africana del planeta durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012, que arrancan el próximo 27 de julio].

Importantes colectivos de nigerianos, keniatas, ghaneses, surafricanos, somalíes y ugandeses protagonizan la foto fija de un colectivo de oriundos africanos cuya presencia en la capital inglesa hunde sus raíces desde el siglo XVI. En la actualidad, esta importante comunidad de ciudadanos hace valer sus derechos a una cultura distinta, con sus usos sociales, alimenticios y laborales particulares. Aunque no siempre fue así. La presencia africana en la ciudad es el resultado del esfuerzo por hallar un lugar en la ciudad del Támesis.

Para dibujar el mapa de la presencia africana en Londres, Brixton es el primer lugar de referencia. Situado al sur de la ciudad, en este barrio cosmopolita y obrero reside el mayor colectivo de africanos de Inglaterra. Aproximadamente uno de cada cuatro de sus 65.000 habitantes es de raza negra, aunque esta cifra incluye también a las comunidades de emigrantes afro-americanos que han llegado de las antiguas colonias británicas en el mar Caribe, y en especial de Jamaica. A mediados del siglo pasado se produjo la primera gran oleada de emigrantes de raza negra, ciudadanos que con el paso del tiempo han logrado convertir sus costumbres culturales en una seña de identidad de Brixton, ahora reconocido como la capital negra de Londres.

En sus calles conviven tiendas de franquicias europeas con pequeños restaurantes de comida africana donde es posible combinar un chebuyén (arroz con pescado y verduras) o una rica supucanye (sopa de verduras con arroz blanco) de Senegal con un kebab de origen asiático o el muy popular plato británico de pescado con papas fritas. También el comercio retrata la identidad mestiza de Brixton. En sus puestos callejeros se venden especias africanas y en las tiendas de discos, con una presencia bastante superior a la media de los barrios londinenses, abundan las músicas negras: del reggae marfileño al hip hop senegalés pasando por discos de vinilo de clásicos africanos como Kasse Mady Diabaté o King Sunny Adé. “La mayoría de mis clientes son africanos o amantes de la música de África y el Caribe”, explica Tom Fisher, que desde 1998 gestiona la tienda Rat Records.

Algo más al norte, cerca de Candem, que desde finales de los años sesenta del siglo pasado se ha caracterizado por su atmósfera mestiza y sus inagotables caballerizas con tiendas de ropa, se encuentra Dalston. Este barrio es otro lugar que cualquier rastreador de la presencia africana en Londres debe pisar. Situado en la parte baja del distrito de Hackney, su actividad comercial y cultural está ubicada a lo largo de la avenida Kingsland, donde cada mañana abre un centenar amplio de tiendas dedicadas al comercio de productos procedentes de África y Asia. En su plaza de mercado, situada justo enfrente de la estación de trenes, se vende desde pescado de Mozambique a telas de Malí, pasando por música africana en discos compactos seleccionados por expertos oriundos y bisuterías étnicas.

Varios locales de la avenida principal ofrecen servicios de comunicaciones y de envío de remesas en efectivo a países de origen. “Muchos de nuestros clientes son habituales, trabajadores africanos, asiáticos y de países del este de Europa que vienen una o dos veces por mes para enviar dinero a sus familias”, explica Josephine, una joven nigeriana que atiende un despacho de Western Union en la avenida Kingsland. “Aunque ahora la libra esterlina no tiene un buen cambio respecto al euro, sí que es rentable enviar dinero que los destinatarios reciben en nairas nigerianos o en francos CFA de los países del oeste de África”, indica la responsable de este puesto de envío de remesas que también ofrece enlace a Internet por media libra por hora y, con cita previa, asesoría laboral y jurídica a los emigrantes africanos y asiáticos. Entre los primeros, especial importancia tiene en Dalston el colectivo procedente de Ghana, que ronda cincuenta mil personas y que en los días de este recorrido celebraba el empate logrado por su selección de fútbol en un partido amistoso disputado contra el combinado de Inglaterra en el estadio de Wembley. Con gol de Asamoah Gyan en el último minuto del choque contra los de Capello, el 1-1 de los africanos supo a victoria.

ÁFRICA ESTÁ DE MODA

Sigamos de camino. Bastante más conocidos que los barrios del sur y del este de Londres son Candem y Portobello, dos de las zonas comerciales famosas en la ciudad por sus mercadillos callejeros de fin de semana y su interesante oferta cultural. Aunque desde el incendio de 2008 los canales de Candem han perdido gran parte de su atmósfera bohemia y arrabalera, conviene visitar las tiendas ubicadas en lo que a primeros de siglo XIX eran las caballerizas más amplias de Londres. También Portobello, situado en el elitista barrio de Notting Hill, ofrece abundante presencia de vendedores de bisutería africana, comida afro-caribeña y, cómo no, mucha música negra.

No obstante, la evolución de la oferta comercial no convencional de Londres se ha trasladado a las calles que rodean Brick Lane, donde los domingos se puede comprar desde ropas étnicas y comida africana hasta mapas antiguos de colonias inglesas en África y Asia. La curiosa metamorfosis que se produce en Brick Lane cada domingo, cuando los puestos semanales de comidas asiáticas dejan paso al mercadillo callejero, se repite también en otra zona comercial con solera. En Petticoat Lane, junto al renovado antiguo mercado de Spitalfields, comerciantes africanos, sobre todo procedentes de Togo y Benín, ofrecen un amplio catálogo de telas estampadas como las que se comercian, también de fabricación holandesa, en mercadillos de Bamako y Dakar. Eso sí, la cercanía al centro turístico de la ciudad se paga: la pieza de cinco yardas de tela (4,5 metros) cuesta el doble que en Kingsland.

Hasta aquí llega la radiografía urbana de la creciente presencia de colectivos africanos en Londres, pero conviene no ceñir el rastreo a la economía informal y al mercadillo callejero. Con los años, la comunidad africana en la capital británica ha ganado en presencia y también en importancia. Ayuda mucho el auge que la cultura africana goza en la vida cultural británica. Sirvan dos ejemplos. Una galería situada en el corazón de la ciudad inauguró en marzo de 2011 la primera exposición que realiza en Europa el fotógrafo malí Hamidou Maiga. Contemporáneo de los titanes de la imagen popular de Bamako Seydou Keita y Malick Sidibé, este retratista presentó en sociedad una colección de treinta fotografías originales realizadas en los años sesenta en la capital malí.

Talking Timbuktu, bautizada como el legendario disco que el guitarrista malí Ali Farka Touré grabó con Ry Cooder en 1994, primer álbum africano que obtuvo el premio Grammy, recupera imágenes de alegría y efervescencia, propias de la ilusión que llegó a muchos países africanos con la recobrada independencia de las potencias coloniales europeas en los años 60. Lo explica Jack Bell, propietario de la galería homónima: “Durante esos años, las fotografías de Hamidou Maiga son un testimonio fiel de lo que fue la transición africana de presencia colonial francesa al orgullo como sociedad libre tras haber recobrado la independencia. Hasta ahora sólo conocíamos los retratos de Keita y Sidibé, aunque la obra de Hamidou Maiga no desmerece a sus contemporáneos. Y con estas imágenes únicas se refleja al mismo tiempo la personalidad de sus clientes, pero también la identidad colectiva africana y su entusiasmo por entrar en la modernidad”.

Concluye aquí este recorrido apresurado por las huellas africanas en la capital británica, por si usted planea unas vacaciones africanas… en Londres.

Publicado en la revista digital GuinGuinBali en marzo de 2011

África, capital Londres

28 Abr

Por Carlos Fuentes

Si atendemos a las estadísticas, Londres podría ser una de las ciudades más pobladas de africanos del planeta. Según el último censo, realizado hace una década en la capital británica y que en estos momentos está en pleno proceso de actualización, más de trescientas mil personas de origen africano residen en una ciudad que acoge a 7,7 millones de los 63 millones de habitantes que viven en el Reino Unido. Importantes colectivos de nigerianos, keniatas, ghaneses, surafricanos, somalíes y ugandeses protagonizan la foto fija de un colectivo de oriundos africanos cuya presencia en la capital inglesa hunde sus raíces desde el siglo XVI. En la actualidad, esta importante comunidad de ciudadanos hace valer sus derechos a una cultura distinta, con sus usos sociales, alimenticios y laborales particulares. Aunque no siempre fue así. La presencia africana en la ciudad es el resultado del esfuerzo por hallar un lugar en la ciudad del Támesis.

Para dibujar el mapa de la presencia africana en Londres, Brixton es el primer lugar de referencia. Situado al sur de la ciudad, en este barrio cosmopolita y obrero reside el mayor colectivo de africanos de Inglaterra. Aproximadamente uno de cada cuatro de sus 65.000 habitantes es de raza negra, aunque esta cifra incluye también a las comunidades de emigrantes afro-americanos que han llegado de las antiguas colonias británicas en el mar Caribe, y en especial de Jamaica. A mediados del siglo pasado se produjo la primera gran oleada de emigrantes de raza negra, ciudadanos que con el paso del tiempo han logrado convertir sus costumbres culturales en una seña de identidad de Brixton, ahora reconocido como la capital negra de Londres. En sus calles conviven tiendas de franquicias europeas con pequeños restaurantes de comida africana donde es posible combinar un chebuyén (arroz con pescado y verduras) o una rica supucanye (sopa de verduras con arroz blanco) de Senegal con un kebab de origen asiático o el muy popular plato británico de pescado con papas fritas. También el comercio retrata la identidad mestiza de Brixton. En sus puestos callejeros se venden especias africanas y en las tiendas de discos, con una presencia bastante superior a la media de los barrios londinenses, abundan las músicas negras: del reggae marfileño al hip hop senegalés pasando por discos de vinilo de clásicos africanos como Kasse Mady Diabaté o King Sunny Adé. “La mayoría de mis clientes son africanos o amantes de la música de África y el Caribe”, explica Tom Fisher, que desde 1998 gestiona la tienda Rat Records.

Algo más al norte, cerca de Candem, que desde finales de los años sesenta se ha caracterizado por su atmósfera mestiza y sus inagotables caballerizas con tiendas de ropa, se encuentra Dalston. Este barrio es otro lugar que cualquier rastreador de la presencia africana en Londres debe pisar. Situado en la parte baja del distrito de Hackney, su actividad comercial y cultural está ubicada a lo largo de la avenida Kingsland, donde cada mañana abre un centenar amplio de tiendas dedicadas al comercio de productos procedentes de África y Asia. En su plaza de mercado, situada justo enfrente de la estación de trenes, se vende desde pescado de Mozambique a telas de Malí, pasando por música africana en discos compactos seleccionados por expertos oriundos y bisuterías étnicas. Varios locales de la avenida principal ofrecen servicios de comunicaciones y de envío de remesas en efectivo a países de origen. “Muchos de nuestros clientes son habituales, trabajadores africanos, asiáticos y de países del este de Europa que vienen una o dos veces por mes para enviar dinero a sus familias”, explica Josephine, una joven nigeriana que atiende un despacho de Western Union en la avenida Kingsland. “Aunque ahora la libra esterlina no tiene un buen cambio respecto al euro, sí que es rentable enviar dinero que los destinatarios reciben en nairas nigerianos o en francos CFA de los países del oeste de África”, indica la responsable de este puesto de envío de remesas que también ofrece enlace a Internet por media libra por hora y, con cita previa, asesoría laboral y jurídica a los emigrantes africanos y asiáticos. Entre los primeros, especial importancia tiene en Dalston el colectivo procedente de Ghana, que ronda cincuenta mil personas y que en los días de este recorrido celebraba el empate logrado por su selección de fútbol en un partido amistoso disputado contra el combinado de Inglaterra en el estadio de Wembley. Con gol de Asamoah Gyan en el último minuto del choque contra los de Capello, el 1-1 de los africanos supo a victoria.

África está de moda

Sigamos de camino. Bastante más conocidos que los barrios del sur y del este de Londres son Candem y Portobello, dos de las zonas comerciales famosas en la ciudad por sus mercadillos callejeros de fin de semana y su interesante oferta cultural. Aunque desde el incendio de 2008 los canales de Candem han perdido gran parte de su atmósfera bohemia y arrabalera, conviene visitar las tiendas ubicadas en lo que a primeros de siglo XIX eran las caballerizas más amplias de Londres. También Portobello, situado en el elitista barrio de Notting Hill, ofrece abundante presencia de vendedores de bisutería africana, comida afro-caribeña y, cómo no, mucha música negra. No obstante, la evolución de la oferta comercial no convencional de Londres se ha trasladado a las calles que rodean Brick Lane, donde los domingos se puede comprar desde ropas étnicas y comida africana hasta mapas antiguos de colonias inglesas en África y Asia. La curiosa metamorfosis que se produce en Brick Lane cada domingo, cuando los puestos semanales de comidas asiáticas dejan paso al mercadillo callejero, se repite también en otra zona comercial con solera. En Petticoat Lane, junto al renovado antiguo mercado de Spitalfields, comerciantes africanos, sobre todo procedentes de Togo y Benin, ofrecen un amplio catálogo de telas estampadas como las que se comercian, también de fabricación holandesa, en mercadillos de Bamako y Dakar. Eso sí, la cercanía al centro turístico de la ciudad se paga: la pieza de cinco yardas de tela (4,5 metros) cuesta el doble que en Kingsland.

Hasta aquí llega la radiografía urbana de la creciente presencia de colectivos africanos en Londres, pero conviene no ceñir el rastreo a la economía informal y al mercadillo callejero. Con los años, la comunidad africana en la capital británica ha ganado en presencia y también en importancia. Ayuda mucho el auge que la cultura africana goza en la vida cultural británica. Sirvan dos ejemplos. En marzo pasado, una galería situada en el corazón de la ciudad inauguró la primera exposición europea del fotógrafo malí Hamidou Maiga. Contemporáneo de los titanes de la imagen popular de Bamako Seydou Keita y Malick Sidibé, este retratista presentó en sociedad una colección de treinta fotografías originales realizadas en los años sesenta en la capital malí. Talking Timbuktu recupera imágenes de alegría y efervescencia, propias de la ilusión que llegó a muchos países africanos con la recobrada independencia de las potencias coloniales europeas en los años 60. Lo explica Jack Bell, propietario de la galería homónima: “Durante esos años, las fotografías de Hamidou Maiga son un testimonio fiel de lo que fue la transición africana de presencia colonial francesa al orgullo como sociedad libre tras haber recobrado la independencia. Hasta ahora sólo conocíamos los retratos de Keita y Sidibé, aunque la obra de Hamidou Maiga no desmerece a sus contemporáneos. Y con estas imágenes únicas se refleja al mismo tiempo la personalidad de sus clientes, pero también la identidad colectiva africana y su entusiasmo por entrar en la modernidad”.

Concluye aquí el recorrido por la huella africana de Londres, pero vaya antes un aviso a navegantes. A partir del próximo 19 de julio y durante seis semanas consecutivas se podrá asistir a la que quizá sea la obra de la temporada de los musicales. Producido por el músico Jay-Z y el actor Will Smith, estrenado antes en Broadway con un éxito incontestable, el musical Fela! relata la vida de uno de los músicos africanos más importantes de la historia, el nigeriano inventor del afrobeat Fela Anikulapo Kuti. Del 19 de julio al 28 de agosto en el Teatro Sadler’s Wells, por si usted planea unas vacaciones africanas… en Londres.

Publicado en el diario digital GuinGuinBali el 28 de abril de 2011